Policiales

Una familia atemorizada después de que le balearan la vivienda

La casa de una familia de Gálvez al 3800 fue baleada el mediodía de ayer y aunque no hubo heridos, dejó atemorizados a Mabel y Jorge.

Miércoles 15 de Mayo de 2019

La casa de una familia de Gálvez al 3800 fue baleada el mediodía de ayer y aunque no hubo heridos, dejó atemorizados a Mabel y Jorge, quienes viven allí desde hace veinte años junto a sus tres hijos. La pareja dijo no tener "problemas con nadie. Somos una familia trabajadora y todos nos conocen. El miedo más grande es que mi hijo Carlitos estaba en la puerta y pudieron haberlo matado".

Carlos tiene 25 años y un retraso madurativo y neurológico que lo hace parecer de "cinco o seis años. Es más, "desde que nos balearon está muy nervioso y se tapa los oídos a cada rato", dijo la mujer. Y aclaró: "Los tiros fueron a dar a menos de un metro de donde él estaba", contó ayer mientras mantenía una reunión con funcionarios en el Centro de Justicia Penal.

Mabel vende tortas asadas en la puerta de su casa de barrio San Francisquito. Ayer se levantaron y Carlitos, que estaba "contento y con ganas de salir", fue a la puerta mientras Mabel y Jorge preparaban el mate. Eran cerca de las 11. "Carlitos no habla, no puede expresarse, sólo se ríe y camina. A veces está bien y a veces no", contó Mabel.

El joven se encontraba en la puerta cuando pasó un auto, probablemente un Volkswagen Gol negro, y desde el interior dispararon "unas tres o cuatro veces", según Mabel. "Cuando escuchamos los estampidos no supimos qué era ese ruido así que corrimos a la puerta de casa a ver a mi hijo: él saltaba y quería gritar pero no podía. Varios vecinos vinieron corriendo a mi casa a ver como estaba Carlitos".

El auto de la familia, un Volkswagen Gol que recibieron como herencia del padre de Jorge, quedó con tres perforaciones, una en el tanque de nafta, al lado de donde estaba sentado Carlos.

"Nosotros somos gente de trabajo. Mis hijos son peones cuidadores en el hipódromo, donde mi marido se retiró como jockey luego de un accidente. Yo vendo comida en casa y Jorge vende todo tipo de artículos en la calle. Nunca tuvimos amenazas de nadie ni contacto con la policía. Nadie de la familia cayó preso nunca ni conocemos gente mala", perjuró Mabel.

Ayer a la tarde Mabel y Jorge fueron al Centro de Justicia Penal a "pedir protección. No podemos vivir así. Sé que una vecina que vive al lado de mi casa tenía un familiar detenido y es posible que se hayan confundido de casa. Estamos muy mal y nos dijeron que estos días va a andar por el barrio un patrullero para custodiar la cuadra", concluyó Mabel muy angustiada.

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