El Consejo de la Magistratura bonaerense impulsará un juicio político al juez
que le otorgó la libertad monitoreada a uno de los tres detenidos por el cuádruple crimen del
matrimonio Mansilla y sus dos hijos menores, encontrados asesinados en Campana. El trámite se le
iniciará a Nicolás Schiavo, a cargo del Juzgado de Garantías Nº 5 del Departamento Judicial San
Martín. En febrero de 2007 Schiavo estaba a cargo del Juzgado de Garantías 3 cuando le otorgó a
Angel Antonio Fernández, de 41 años, el beneficio de estar en lista de espera para obtener una
pulsera electrónica para cumplir con una libertad monitoreada. Por aquel entonces, Fernández, que
es el principal sospechoso por el cuádruple homicidio, tenía un causa por tenencia ilegal de arma
de guerra y había sido beneficiado con el arresto domiciliario. Al momento de ser detenido,
Fernández, al igual que su hijo, tenía una pulsera magnética que, en el caso del padre, alertó
sobre una falla técnica el día que desaparecieron las víctimas.
El cuarto hombre. Los investigadores del crimen del matrimonio Mansilla y sus dos
hijos menores procuran identificar a un cuarto sospechoso prófugo que se cree que tuvo una
participación activa en los homicidios junto a los otros tres detenidos.
Fuentes de la investigación informaron ayer que por el
momento a este hombre se lo conoce por el apodo de "El Sordo", quien conocía a los ya imputados
Angel Fernández, su hijo Cristian Fernández, de 22, y Jesús Osvaldo Cáceres, de 47.
"Creemos que tuvo una participación activa en los hechos
más allá de que las sospechas a apuntan como principales autores a Fernández y su hijo", explicó un
vocero de la pesquisa. El investigador indicó que las tareas apuntan a localizar testigos que
confirmen la identidad del cuarto sospechoso para poder obtener más elementos para localizarlo
aunque aseguró que ya se obtuvieron pistas firmes para lograrlo.
El que habló. Hasta ahora, sólo el imputado Cristian Fernández fue quien colaboró
con la investigación al entregarse el viernes pasado y aportar los datos que permitieron hallar
ayer a la madrugada los cuerpos de Agustín, de 12 años, y Milagros, de 8, los hijos de Marcelo
Mansilla, de 41 años, y su esposa Sandra Rabago, de 39.
Al ir ante la policía, el acusado se declaró inocente, dijo
que los hijos de las víctimas también habían sido asesinados y que el motivo de los crímenes fue
por "bronca personal". En tanto, los otros dos sospechosos ya habían sido detenidos por la policía
la noche del jueves último en una casa de la localidad bonaerense de Los Polvorines. Agustín y
Milagros fueron encontrados muertos el domingo a la madrugada en un zanjón en el partido de
Campana. Según las autopsias, fueron asesinados con el mismo elemento que sus padres, entre la
noche del 25 y la madrugada del 26 de julio, a poca diferencia horaria del matrimonio Mansilla.
Los forenses establecieron que mataron a golpes a todos con
un elemento contundente, posiblemente un hacha. Mansilla y Rabago había sido encontrados muertos el
martes pasado cerca de Campana. El matrimonio y sus dos hijos habían desaparecido de su casa del
Barrio Frino de José C. Paz el jueves 24.
Según los peritajes forenses, las víctimas estuvieron un día retenidas
antes de ser asesinadas y sus cuerpos arrojados en distintos momentos y lugares. El VW Polo de las
víctimas fue visto por testigos luego de la desaparición en la casa de los Fernández de Los
Polvorines, misma localidad donde el vehículo apareció quemado el miércoles pasado. Al allanarse
esa vivienda el jueves, mientras aún se buscaban a los hijos del matrimonio, no sólo detuvieron a
Fernández padre y a Cáceres sino que también hallaron elementos que habían sido robados de la casa
de los Mansilla.