Policiales

Un nuevo allanamiento a un quiosco de drogas del oeste rosarino

Funcionaba en un primer piso de un complejo Fonavi de Forest al 7500. Es la tercera vez en cuatro meses que la policía llega al lugar.

Miércoles 04 de Septiembre de 2013

"¿Con quien hay que hablar para que se termine con este quiosco?". La pregunta de una vecina del complejo Fonavi de Forest al 7500 sintetiza la sensación de que el allanamiento realizado la tarde del lunes, con secuestro de estupefacientes y la detención de dos o tres "perejiles", no alcanza en la lucha contra el transa barrial. Es que ese lugar, allanado esta vez por efectivos de la Brigada Operativa II de la Dirección de Control de Adicciones, ya fue noticia al menos otras dos veces en los últimos meses. En junio, una piba de 17 años que atendía el lugar, casi muere asfixiada cuando quiso calefaccionarse quemando maderas. Y hace dos meses los que allanaron fueron los agentes de Delitos Complejos de la Policía Federal. El quiosco está ubicado en el primer piso del monoblock 83 de Forest al 7500, a unos pocos metros de la subcomisaría 22ª.

El lunes a la tarde efectivos de la ex Drogas Peligrosas llegaron hasta allí y con un ariete derribaron la puerta. En el interior detuvieron a Héctor M., de 46 años, y Mauro R., de 26, sindicados como "soldaditos" o "perros" que dan seguridad al lugar. En tanto, tras una puerta reforzada con un chapón de hierro estaba Analía Y., de 22 años, encargada de vender la droga. La joven estaba en un sector acondicionado como una bóveda, a la que ingresó después de que el transa recargara el quiosco y la dejara encerrada con candado. En el lugar los pesquisas secuestraron 277 bochas de marihuana que pesaron 995 gramos y 218 envoltorios de cocaína de un gramo cada uno. También había 880 pesos en efectivo. La causa quedó en manos del juez federal Carlos Vera Barros y el fiscal federal Marcelo Di Giovanni.

Largo recorrido. Cuando se ejercita la deconstrucción de esta noticia es donde surgen los interrogantes que más preocupan a los vecinos. Con el allanamiento del lunes, ¿el búnker del Fonavi de Forest al 7500 fue puesto fuera de lugar?¿La investigación tendrá elementos para llegar a los proveedores intermedios del búnker? El 6 de junio pasado los vecinos del quiosco pensaron que todo se terminaba. Fue cuando Daiana, de 17 años, cometió la imprudencia de encender una pequeña fogata para calefaccionarse dentro de la bóveda. Sin embargo, días más tarde fue reabierto y la chica restituida a su familia, afincada en la parte más pobre de Arroyito Oeste. También creyeron que con el allanamiento que hizo la Policía Federal hace dos meses el quiosco saldría de circulación. Pero una vez más fue reabierto.

El quiosco de venta de drogas de Forest al 7500, en barrio Antártida Argentina, está a la vista de todos. La vivienda tiene las ventanas de los dormitorios tapiadas. Para llegar hasta él había que subir las escaleras del monoblock dominado por el azul y oro de Rosario Central. Tras usar el ariete contra la puerta, los vigilantes ingresaron a lo que en un departamento normal sería el living comedor. Ese es el único ambiente que tiene ingreso de luz, vía una ventana (tapialada hasta la mitad) y un ventiluz. Luego, el costado más cruel del lugar: la bóveda en la que está la droga.

Encerrada. Ese lugar está separado del resto del departamento por una pared reforzada de ladrillos que podría adivinarse de 30 o 45. Además. una puerta de chapón y hierro, de alrededor de 1.10 metro de altura por 45 centímetros de ancho, era el límite entre ese hall, dominado por los supuestos soldaditos y la mujer que vendía la droga, en este caso Analía.

La puerta sólo era abierta cada 12 horas para reponer mercadería y cambiar el vendedor. Mientras tanto estaba cerrada con candado desde afuera. Analía pasaba la droga y recibía el dinero por una pequeña ventanilla o hendija del tamaño del canto de un ladrillo que además operaba como una de las pocas ventilaciones del lugar.

La causa está en plena investigación y para conocer detalles habrá que esperar los testimonios de los detenidos y la valoración de las anotaciones halladas en el interior de la cueva. La pregunta de la vecina de Forest al 7500 sigue flotando en el aire: "¿Con quien hay que hablar para que se termine con este quiosco?".

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