Policiales

Un narco del 7 de Septiembre aceptó una condena por balear la casa de su hermana

Gustavo "Toro" Martinotti firmó un abreviado por tres años y medio de cárcel. Además espera un juicio por una causa federal de drogas

Jueves 03 de Junio de 2021

Un narco del barrio 7 de Septiembre, conocido por sus vínculos con la barra de Rosario Central y la banda de Los Monos, fue condenado a tres años y medio de cárcel por haber baleado la casa de su hermana. Se trata de Gustavo Carlos Martinotti, de 48 años y conocido como “Toro”, quien admitió la autoría de los hechos que le imputaron mediante un procedimiento abreviado presentado por la fiscal Juliana González, aceptado por la defensa y la víctima, y homologado por el juez de primera instancia Pablo Pinto.

Por este hecho, ocurrido hace dos años, el Toro está preso en la cárcel de Coronda donde además afronta una acusación por venta de drogas a la espera de juicio oral. En esa investigación se lo ubica como en la segunda línea de una red cuyo liderazgo se atribuye a Ariel Máximo “Guille” Cantero, Leandro Vilches y la pareja de éste, Gisela Bocutti.

Entre hermanos

Según confirmaron fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) Martinotti aceptó la autoría de un hecho ocurrido a las 20.15 del 16 de abril de 2019 en Fresno al 7900. Según la imputación formulada por la fiscal González, el Toro y otros dos hombres hasta ahora no identificados llegaron a ese lugar en un auto. Entonces Martinotti, que estaba sentado en el asiento del acompañante, y uno de sus cómplices ubicado en la parte trasera del vehículo comenzaron a disparar contra la casa de la hermana del acusado.

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Una bala impactó contra el portón del garaje, otra en la puerta de la vivienda y una tercera se incrustó en el auto de la víctima que estaba estacionado frente a la casa. En su imputación la fiscal sostuvo que la finalidad del ataque fue “lesionar y amenazar de muerte a uno de los moradores de la vivienda y a su núcleo familiar”.

Más allá de su correspondiente denuncia judicial, la víctima se comunicó con este diario para acusar a su hermano por el ataque que había sufrido. Marisa atribuyó la agresión a una denuncia que había realizado contra su hermano y su padre por la venta de drogas en la zona, una presentación similar a otra que había formulado en 2016.

“Tiraron desde el auto de mi cuñada. Sé que voy a terminar con un balazo en la cabeza tirada en un zanjón pero no voy a parar de denunciarlos, ya no tengo opción”, había dicho Marisa a este diario al día siguiente de la balacera mientras mostraba un balazo en una puerta de su Peugeot 206 gris. “Estaba todo más tranquilo hasta hace dos semanas pero Gendarmería anda mucho por el barrio, le hostigan a los soldaditos y no los dejan vender. Y mi hermano piensa que quien lo denuncia con los gendarmes soy yo”.

“Ella es la que vende”

La publicación de la denuncia generó una respuesta por parte del Toro y su padre Carlos desde la verdulería que la familia posee en Martínez de Estrada y Sánchez de Loria. “Ella es la que vende”, fue la respuesta del padre y del hermano de Marisa, cuyo marido Juan José Benítez fue condenado en 2019 a cuatro años de prisión en el mismo juicio que terminó con la sentencia a nueve años de un conocido narco de la misma zona, Alberto “Tuerto” Cárdenas.

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Entonces situaron el inicio de las acusaciones cruzadas en un incidente ocurrido cuatro años antes, en abril de 2015, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) allanó la casa de Marisa en busca de drogas. Según dijo la mujer a este diario, su hermano y su padre vendían drogas en una vivienda contigua y en el momento de los allanamientos arrojaron una mochila con drogas al patio de su casa, por lo cual se llevaron preso a su marido. “Yo les ofrecí a la PSA abrir la casa del Toro para que allanaran pero no me dieron bola. Mientras hacían el acta en mi casa, mi hermano sacaba las bolsas de la suya”, recordó.

Al respecto, su padre brindó otra versión. Dijo que la droga que incriminó a su yerno no había sido hallada en el patio de la casa sino en un ropero. “Cuando nos dimos cuenta de que ella vendía drogas le dijimos que eso no estaba bien y que la relación familiar llegaba hasta ahí. Ella se quedó con una casa que era de la familia y yo decidí desalojarla”, enfatizó el padre en un nota que este diario publicó el 29 de abril de 2019 y en la cual hasta Graciela, la madre de Gustavo y Marisa, apuntó contra su hija: “Es muy violenta. Hace un par de años me empujó mientras estaba en la puerta de mi casa y me rompí el brazo”.

Más problemas

Más allá de esas denuncias periodísticas, la balacera contra la casa de su hermana le costó la libertad al Toro, que cayó el 3 de mayo de 2019 en el marco de 14 allanamientos con otros seis detenidos en los que se secuestraron media docena de armas de fuego, un kilo de droga y vehículos. Martinotti fue apresado luego de intentar escapar de su departamento de Schweitzer al 7900 donde, se informó entonces, se incautaron cuatro pistolas calibre 9 milímetros, 40 y 11.25 así como más de 200 municiones.

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Cuatro días después fue imputado de abuso de armas, amenazas calificadas, daño, tenencia ilegítima de arma de fuego y otros delitos por los cuales aceptó la pena acordada en un procedimiento abreviado. Sin embargo la prisión no evitó que el Toro, que ya había estado preso por un homicidio de 2002 del cual resultó absuelto en 2006, siguiera sumando problemas con la Justicia.

A mediados de junio de 2019 la celda que ocupaba en Coronda fue allanada en el marco de un operativo de la Justicia federal que había detectado en escuchas telefónicas una comunicación de Martinotti con un miembro de Los Monos. Así el Toro se vio envuelto en las tramas de redes narco organizadas desde las cárceles.

El operativo era parte de una treintena de allanamientos ordenados por la fiscal Adriana Saccone en busca de dar con Julio Rodríguez Granthon, conocido como “Peruano” y posteriormente detenido como sospechoso de organizar una banda narco. La investigación había detectado lazos entre Martinotti y un miembro de Los Monos preso en Ezeiza. El avance de la investigación lo colocó en la segunda línea de una organización que Saccone pidió a fines del año pasado elevar a juicio oral.

Mientras espera la resolución de esa causa, en la que debería sentarse en el banquillo de los acusados con Guille Cantero, el “Gordo” Vilches y la esposa de éste, Vanesa Bocuti, el Toro aceptó esta condena por haber baleado la casa de su hermana.

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