Policiales

Un joven de 22 años, nueva víctima de la saga de homicidios en la ciudad

Fernando Alexis Pereyra estaba junto a su hermano y amigos en su casa de zona oeste cuando una lluvia de balas perforó las aberturas y lo mató.

Viernes 11 de Mayo de 2018

Fernando Alexis Pereyra, de 22 años, estaba en el living de su casa de barrio Triángulo con un grupo de amigos y su hermano menor cuando sobre la medianoche del miércoles una ráfaga infernal de disparos que provenía desde la calle se colaron por puertas y ventanas. Luego de atravesar un mueble, uno de los proyectiles se le incrustó a Alexis en la espalda y le salió por el pecho, otro le impactó en el abdomen y murió de manera inmediata. "Dicen que pasaron en moto y tiraron. Murió en los brazos del hermanito de 16 años", narró consternado a La Capital un tío de la víctima. El joven era hijo de Ramón Orlando "Chaqueño" Pereyra, un reconocido campeón de ciclismo de ruta que falleció en 2006 en un accidente en la autopista Rosario-Córdoba al ser embestido por un auto mientras entrenaba (ver aparte).

En una noche cerrada y con permanentes amenazas de lluvias y tormentas, Fernando Pereyra estaba con su hermano menor, Gonzalo, y unos amigos en su casa de Rueda 5338, donde vivía junto a su madre, Claudia, que en ese momento no se encontraba. El día había sido sangriento para Rosario y a esa hora ya se habían registrado tres crímenes en la ciudad, a lo que los muchachos eran totalmente ajenos.

Algo raro

De lunes a viernes el tránsito por Rueda al 5300 es permanente por el trajinar de alumnos, maestros y padres de la comunidad educativa de la escuela Albert Sabín, ubicada frente a la vivienda atacada.

La familia Pereyra llegó a ese lugar hace unos años luego de cobrar el seguro por la muerte de "Chaqueño", como se conocía al hombre que hasta el último día de su vida estuvo ligado al ciclismo.

"Mirá, yo no sé mucho. Estoy conteniendo a mi hermana que está destrozada. Todavía no pudimos sacar el cuerpo de la morgue porque estaban haciéndole la autopsia. Pero evidentemente algo raro había, porque sino no se entiende", describió de manera somera Oscar, un tío de Fernando que ayer a la mañana estaba en la casa y salió en medio de la lluvia para dialogar con este diario.

El hombre apenas pudo reconstruir lo ocurrido por lo que escuchó del hermano de la víctima. "Gonzalo dijo que estaban con amigos en el living y pasó una moto con personas que empezaron a disparar con armas de fuego. Por los boquetes que hay en puertas, ventanas y la pared, fueron entre cinco o seis tiros.Un proyectil atravesó la puerta de chapa de un pasillo que está al lado y llegó hasta el fondo", describió.

Alto poder de fuego

Lo concreto quedó a la vista. Los rastros en la fachada de la casa, con boquetes en puertas, ventanas y vidrios dan cuenta de la ferocidad del ataque. Al menos dos de esos proyectiles se colaron al living donde estaba Fernando por la puerta de chapa y la ventana de plástico. Uno le dió en la espalda y le salió por el pecho, otro se le incrustó en el abdomen.

"Se murió en los brazos del hermanito. Es tremendo. Mirá los agujeros, tienen que haber sido un arma poderosa", especuló Oscar ayer al mediodía mientras otros familiares llegaban a la casa para contener a Claudia y a Gonzalo.

Luego de recordar la tragedia que atravesó la familia, lo cual provocó la prematura viudez de su hermana y una lucha para criar a sus dos hijos, Oscar no esquivó que la muerte violenta de su sobrino pueda estar vinculada a una vida desprolija.

"Yo no tenía contacto con él y no puedo saber qué paso. Mi otro hermano lo buscaba para que trabajara de albañil y él cumplía. Pero esto es consecuencia del mundo que rodea a los chicos y a los adolescentes en algunos barrios", cerró el hombre.

En el hecho intervino la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) al mando del comisario Diego Sánchez, peritos del Gabinete Criminalístico y personal de la comisaría 19ª, todos coordinados por el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Florentino Malaponte.

Entre las primeras medidas que se desplegaron en la escena del crimen se recogieron tres vainas servidas calibre 9 milímetros. Además, los peritos dejaron constancia de las detonaciones en el frente de la casa, como así también en un pasillo lindero (Rueda 5336) en cuya puerta de chapa quedaron dos huecos tras el paso de municiones que de casualidad no hirieron a más personas.

Sin vínculos entre los hechos

Al brindar referencias sobre el crimen, Malaponte descartó en principio que tuviera vinculación con los otros tres homicidios cometidos la tarde de anteayer, aunque recalcó el desmedido poder de fuego que exhiben los tiradores.

"Nos concentramos en buscar patrones comunes pero no tenemos nada en ese sentido. Vamos a tomar algunas declaraciones y a ello se agregan algunas cámaras de seguridad de locales cercanos a los lugares donde ocurrieron los hechos y que quizás hayan registrado algo que nos sirva. Pero lo cierto es que no tenemos vinculación entre los hechos", dijo el fiscal en una conferencia de prensa para hablar de los cuatro crímenes que sacudieron a la ciudad el lluvioso miércoles.

"Estamos en presencia de armas de guerra, de un poder ofensivo total. El último de los homicidios (el de Pereyra) fue con disparos desde la vía pública al interior de la casa. La víctima estaba en el living, pero el disparo traspasó un mueble, le pegó en el pecho y quedó tendido. Por lo que sabemos los tiros iban dirigidos a él, pero pudo haber lesionado a otra persona. Vemos claramente un acceso a las armas de gran poder, de 9 milímetros para arriba y eso provoca preocupación", dijo el fiscal.

el lugar. La casa de Rueda al 5300 donde vivía y halló la muerte el miércoles Fernando Alexis Pereyra.

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