Francisco Guillén
La República al 6300. Tres casas, entre ellas la de la ex de Sosa, fueron baleadas el lunes cerca de las 23.30.
El lunes por la tarde Juan Jesús Sosa chocó de frente contra su destino en el extremo oeste de Pérez. Dos hombres en una moto lo atacaron a balazos con calibre 9 milímetros mientras estaba dentro de su Volkswagen Gol gris. Diecisiete orificios de bala quedaron en su cuerpo y ayer el fiscal de Homicidios Miguel Moreno esperaba los resultados de la autopsia para determinar cuántos balazos le provocaron la muerte.
Pero el asesinato de Sosa fue parte de una secuencia que no terminó allí: tres horas después de que su cuerpo fuera cargado en la mortera, cerca de las 23.30 atacaron a balazos la casa donde vive su hijo de 6 años en La República al 6300, en Empalme Graneros.
"Fueron 21 tiros entre casas, todas de familiares. Hacen esto para que no lo podamos velar acá", comentó una de pariente del asesinado.
Cartón lleno
Sosa tenía 32 años y era lo que en la jerga policial se denomina "cartón lleno". Tenía prontuario abierto, su nombre aparece en un expediente abierto por el homicidio de Mauro Ezequiel González ocurrido el 21 de abril de 2018 en Cullen al 900 bis y también tenía antecedentes en la Justicia Federal.
"El era de acá de Pérez, estaba viviendo acá", dijo ahogada en llanto una muchacha que se acercó a la escena del crimen alertada por los noticieros. ¿Quién asesinó a Sosa y por qué? Son las preguntas que dominan la investigación en manos del fiscal Moreno.
"La víctima estaba en el interior de su auto. Hay dos versiones. Que estaba charlando con una persona y aparecieron dos en moto que lo acribillaron. Y la otra es que estaba charlando y al ver que venía la moto trató de huir, pero no le dieron tiempo", explicó una fuente de la pesquisa. El asesinato ocurrió alrededor de las 17.30 del lunes en Formosa al 800, la penúltima calle que corta la ruta nacional 33 hacia el oeste, en barrio Talleres de Pérez. En el lugar se recolectaron cuatro vainas calibre 9 milímetros y la moto utilizada apareció tirada en medio de un yuyal a pocas cuadras del crimen.
Los vecinos recordaban ayer que 22 meses atrás, en José Hernández al 3000 de Pérez, a la vuelta de donde fue ejecutado Sosa, corrió la misma suerte Ricardo Luis Caballero, conocido como "Richard". Por entonces en aquel asesinato se mencionó un contexto narco de la mano de uno de los posibles ejecutores, un tal "Raulo".
Campo de mortajas
Mientras el cuerpo de Sosa esperaba en el interior del Gol la llegada del forense y los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC, ex PDI) en Empalme Graneros, a 16 kilómetros de la escena del crimen, se estaba cocinando una venganza. En ese barrio del noroeste rosarino Sosa era conocido por el apodo de "Choro Juan".
Luego de criarse en Cullen al fondo, Sosa terminó viviendo en una casa de pasillo de La República al 6300 junto a Micaela, la madre de su hijo que hoy tiene 6 años. Allí, la noche del viernes 20 de abril de 2018, Mauro Ezequiel González fue atacado a balazos. El pibe murió al día siguiente y su madre, Nancy, dijo que era adicto y que lo hablan asesinado en un contexto narco. Además la mujer apuntó a Choro Juan como quien lo había matado. Y ayer llamó a esta redacción para que ese detalle no se escapara.
Mauro González era uno de los cuatro hermanos del "Gordo Brian" González, condenado en 2017 a 16 años de prisión por el crimen de Analía Rivero, ocurrido el 2 de noviembre de 2014 en la puerta del boliche Stone de Capitán Bermúdez, y sindicado como un jugador de peso en el contexto narco de la zona norte.
En esa contienda entre familias, ambas partes se culparon mutuamente de ser vendedores de droga. La primera réplica del crimen de Mauro fue que allegados llegaron a la casa de Micaela y le derrumbaron la casa al grito de guerra de que se trataba de un búnker. Es más arrojaron una granada de mano FMK2 sin la anilla de extracción y la palanca de seguridad, que no explotó. Por ese episodio fueron demoradas nueve personas, de las cuales tres terminaron imputadas por amenazas calificada por el uso de armas.
Pero la secuencia de sangre y venganza no terminaría allí. La noche del domingo 30 de diciembre de 2018 Luis García, de 30 años, y Kevin Ramírez, de 17, fueron asesinados a balazos en Campbell al 800 bis por cuatro hombres en moto.
García y Ramírez eran cuñado y sobrino de Micaela. El ataque fue tan feroz que un sobreviviente de 16 años, Josué, fue emboscado a balazos a las puertas del centro de salud ubicado en Génova y Olavarría donde buscaba asistencia médica.
La embestida contra familiares de Choro Juan Sosa tuvo otro capítulo el jueves 2 de mayo pasado cuando Alberto Ramón García, padre de Luis, fue emboscado por los ocupantes de un auto cuando circulaba en su moto CG de 125 centímetros cúbicos en el cruce de Navarro y Rodó, a dos cuadras de la seccional 17ª de Fisherton. Cuando García cayó sobre el pavimento fue acribillado.
Tremenda balacera
Horas después del crimen, y mientras el cuerpo Sosa era ingresado a la morgue del Instituto Médico Legal (IML) para autopsia, varios hombres desfilaban por la casa de sus familiares políticos en La República al 6300. En eso estaba uno de ellos cuando una moto se detuvo, el acompañante sacó una pistola y como en un capítulo de una serie policial comenzó a repartir plomo con una calibre 9 milímetros contra tres domicilios: el de Micaela y otras dos casas de parientes.
También recibió impactos el vehículo de la persona que se detuvo a dar el pésame. Y no se descarta que haya resultado herido, aunque sólo lo vieron subir a su auto en medio del pandemónium y desapareció.
"La policía nos dijo que fueron 21 balazos en total contra las tres casas. Todo eso lo hacen para que no lo velemos acá. Lo hacen para que lo traigamos y directamente con el cajón cerrado lo llevemos a (el cementerio) La Piedad", explicó una allegada a la familia.
Los agredidos apuntaron a Ezequiel "Mojarra" R., sindicado como una especie de "gerente" del Gordo Brian González, como la mano de obra que ejecutó la agresión. Este hecho motivó que ayer fuera repuesta una custodia policial fija ubicada en la esquina de Cullen y La República.



Por Aníbal Fucaraccio

Por Facundo Borrego