Carlos Eduardo "Guagua" Franco tenía 46 años y vivía en el barrio San Francisco de Asís, en el oeste de la ciudad de Reconquista. Su nombre será recordado, por fuera de su círculo afectivo, por ser la primera persona asesinada en la provincia de Santa Fe en 2022. Guagua fue asesinado a machetazos y puñaladas el sábado 1º de enero alrededor de las 9.50 horas. Un homicidio sanguinario y descarnado difícil de imaginar. Los hermanos Ariel Ramón, Claudio Andrés, y Javier B., de 24, 27 y 34 años respectivamente, y vecinos de la víctima, fueron detenidos y acusados este miércoles por el fiscal Aldo Gerosa como coautores de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas. Esta acusación tiene una pena en expectativa de prisión perpetua.
El juez de primera instancia Mauricio Martelossi les dictó prisión preventiva por el plazo de ley, es decir por al menos dos años o hasta que el proceso judicial termine en procedimiento abreviado o juicio oral, en su defecto. Este jueves otras tres personas serán imputadas por participaciones secundarias en el crimen. Una de las acusadas será otra hermana de los ya imputados, que será acusada como coautora del asesinato con los mismos agravantes que sus hermanos. La motivación del ataque estaría dada por la venganza que los matadores tomaron por un asesinato hace varios años de uno de sus familiares a manos de un pariente de Guagua.
“Las cuatro personas obraron premeditadamente, en conjunto y mediante un acuerdo previo”. La frase del fiscal Gerosa puso en contexto jurídico el feroz asesinato del que fue víctima Guagua el sábado alrededor de las 9.50 cuando “amanecido” y armado con un machete salió de la casa sus suegros a enfrentarse con la muerte. El fiscal relató que Franco fue atacado en manada por los hermanos a quienes se le sumó Viviana B., quien será acusada este jueves, quienes portaban armas blanca. Según la autopsia Guagua recibió seis heridas punzocortantes, una de ellas le perforó un pulmón y otra le lesionó un riñón. Tras dejarlo agonizante sobre la tierra de la calle, los atacantes huyeron del lugar festejando y a los gritos, según describieron testigos.
“Lo matamos como a un perro”, afirman testigos que era el grito de guerra. Pero no terminó ahí. Dos sobrinos de los atacantes, apodados “Zapallo” y “Chelo” V., cascotearon el cuerpo agonizante impidiendo que vecinos y familiares asistieran a la víctima. Estos dos últimos también serán imputados este jueves, pero por roles secundarios en el sanguinario crimen. Guagua murió desangrado en la escena del crimen. Tras el asesinato, allegados a la víctima incendiaron la casa en la que residían Ariel y Javier B..
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“El magistrado sostuvo que hay evidencias de que los imputados tienen un grado de responsabilidad o participación en la muerte de Franco”, remarcó el fiscal Gerosa en un comunicado de prensa difundido por el área de prensa de la Fiscalía Regional I. Y agregó que “el juez también señaló que los planteos para que el caso sea considerado un homicidio en riña o en legítima defensa, no son suficientes para conmover la hipótesis de la Fiscalía”.
Gerosa hizo hincapié en que “el juez Martelossi hizo lugar a la calificación legal que planteamos desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y trajo a colación que la pena en expectativa para esa figura penal es de cumplimiento efectivo, sin posibilidad de condicionalidad”. Gerosa también dijo: “En cuanto a los riesgos procesales, el magistrado no dudó en afirmar que existe posibilidad de entorpecimiento probatorio”, puntualizó Gerosa. Asimismo, enfatizó que “el juez manifestó en la audiencia que, no existiría un arraigo por parte de los imputados ni un lugar para que ellos estén, lo que hace probable la posibilidad de que intenten fugarse”.
La defensa
La defensa de los hermanos B., en manos de la defensora pública Valeria Lapissonde, incorporó en el debate ante el juez Martelossi la hipótesis del homicidio en riña y una potencia legítima defensa, ya que según su análisis Franco salió armado a enfrentarse con los B., que lo superaban en número al menos 4 a 1. Achacó al fiscal Gerosa de sobreactuar la acusación para lograr una potencial prisión perpetua en un juicio. Además dejó constancia de que tras el crimen la casa de los hermanos B. fue incendiada y sus parientes expulsados del barrio. La defensora también se refirió a un posible abuso de alcohol de sus defendidos y de lo conflictivo del barrio San Francisco de Asís, en el que conviven criollos con aborígenes. Un lugar donde se han registrado otros homicidios. Javier y Claudio B. se presentaron como albañiles, mientras que Ariel, el hermano restante, como changarín.
El fiscal desestimó la posibilidad de que se tratara de un crimen en riña cuando Franco fue atacado por entre 4 y 6 personas empuñando armas blancas que lo esperaron cerca de 1.30 hora hasta que saliera de la casa de los suegros. También puntualizó en las condiciones en las que Guagua salió a enfrentarse con su destino sin dormir, alcoholizado y sin capacidad para defenderse de cualquier tipo de ataque. El juez Martelossi, al momento de bajar el martillo, le dio la derecha a la fiscalía y dejó preso a los tres hermanos por plazo de ley.
Este jueves desde las 10 serán acusados Viviana B. y sus sobrinos Jorge Marcelo y Jonatan Ariel V. Sobre ellos Gerosa precisó que “de acuerdo con las evidencias que logramos recabar hasta el momento, la mujer detenida _de 25 años_ también es investigada como coautora del homicidio. Los otros dos hombres (los sobrinos) son hermanos. Tienen 27 y 33 años y habrían sido partícipes secundarios del ilícito, a raíz de la colaboración que brindaron para que se concrete el homicidio de Franco”, explicó Gerosa. “Arrojaron cascotes y piedras contra la víctima y contra otras personas que intentaban acercarse para asistirlo”, apuntó el fiscal.