Policiales

Tras mantener una dura discusión con su padre lo mató a puñaladas

Ocurrió la madrugada de ayer en una casa de la zona ribereña de Villa Gobernador Gálvez. El agresor fue detenido a pocas cuadras de allí.

Jueves 09 de Enero de 2020

Mientras sobre avenida La Ribera y Thomas Edison se celebraba la fiesta popular en homenaje al Gauchito Gil, en la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez, a unos 200 metros barranca arriba una discusión entre padre e hijo terminaba trágicamente. Julio Genaro Giménez tenía 54 años y tres hijos de dos parejas diferentes. Al filo de la medianoche del martes el hombre discutió con su hijo mayor, Ezequiel, de 25 años. En el marco de la áspera disputa, en la que intervino un familiar político que golpeó al joven para que se calmara, el muchacho tomó una cuchilla, entró en la habitación donde su padre dormía y lo apuñalo varias veces hasta dejarlo agonizante. Julio fue sacado de la casa por una sobrina que estaba con su novio. Lograron que una vecina trasladara al hombre al Hospital Gamen en su auto y desde allí lo derivaron al Heca, donde falleció a las 7 de la mañana. En tanto, Ezequiel desapareció del lugar y los vecinos dicen que se fue al homenaje al Gauchito Gil. Finalmente, la policía lo detuvo sobre el mediodía a pocas cuadras de la escena del crimen.

Julio Giménez era un vecino valorado por la barriada ubicada sobre la barranca de Villa Diego. "Es vecino viejo del barrio. Supo trabajar en el frigorífico Mattievich y cuando se fue de ahí, con la plata que le dieron, se puso el quiosquito que tenía. Era un buen hombre, buen vecino", explicó uno de los habitantes de esa barriada humilde que tiene como una de las arterias principales a calle Dorrego, un camino que se va angostando al acercarse a la barranca del Paraná hasta transformarse en un pasillo que serpentea hasta comunicarse con La Ribera. Allí vivía Julio.

Julio Giménez vivió con la mamá de Ezequiel en esa casa ribereña hasta que se separaron y la mujer busco otro destino, aunque no muy lejos de allí. Eso permitió que el hombre nunca perdiera contacto con su hijo.

Según el vecino con el que se hable, la relación de Julio y Ezequiel se deterioró por el consumo de alcohol de ambos; o de alcohol y drogas por parte del muchacho. Lo que se pudo reconstruir es que el martes a la noche Ezequiel llegó a la casa de Julio y lo increpó duramente. El joven llevaba en brazos a su pequeño hijo, una circunstancia que abortó la áspera pelea que se daría minutos más tarde, después de que Ezequiel dejara a su hijo con su madre y volviera a ver a su papá. Ahí comenzó la tragedia.

"Julio vivía solo. Estos últimos días llegó una sobrina con el novio desde Entre Ríos, porque Julio era entrerriano, y se quedaron unos días. Ezequiel vino y maltrató a Julio. Estaba muy borracho. Venía de la fiesta del Gauchito Gil. Entonces el novio de la sobrina se metió, le pegó un par de trompazos y se tranquilizó. Se quedó haciéndose el dormido mientras Julio se fue a acostar. Pero entonces Ezequiel se levantó en un descuido, agarró una cuchilla, se metió en la pieza de su padre y lo empezó a apuñalar. Primero en el pecho y después en la espalda. Julio le agarró la hoja del cuchillo con la mano y le hizo un tajazo. La sobrina y el novio escucharon los gritos y lo sacaron a Ezequiel, que se fue otra vez a la fiesta del Gauchito Gil. Algunos vecinos lo queríamos ir a agarrar, porque estaba como endemoniado, pero no vale la pena. Es muy raro, porque Ezequiel no era un pibe de hacer problemas, no tiene antecedentes ni nada de eso", explicó un vecino que vio y escuchó lo sucedido.

Un auxilio que no alcanzó

En ese marco la sobrina de don Julio y su novio auxiliaron al hombre y lo cargaron los diez metros de barranca hasta que Dorrego se hace calle. "Llamaron a los gritos a mi hija para ver si lo podía llevar al hospital. Ella lo cargó en su auto y lo llevó", explicó una comerciante que vive a pocos metros. "Estaba muy mal. Lo pusimos en el asiento de atrás de mi auto (un VW Gol blanco) y fuimos al Samco. El estaba consciente. Hablaba, sabía que se moría. Me decía, «nena, yo ya estoy»", recordó la mujer que lo llevó al hospital. De allí lo derivaron al Heca. Tenía puntazos en el tórax, sobre lado izquierdo, en el hombro y las muñecas. Allí murió a las 7 de la mañana. Nada se supo de Ezequiel hasta el mediodía, cuando policías de la comisaría 25ª y de la Inspección de Zona lo detuvieron a pocas cuadras de la escena del crimen.

El caso quedó en manos del fiscal Luis Schiappa Pietra, quien ordenó que el joven continúe preso hasta que sea imputado por el parricidio.

L.G.

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