Buenos Aires.— Stella Maris Cáceres, la mujer que fue detenida la tarde
del martes en la ciudad de El Trébol y es esposa del principal sospechoso de la masacre de la
familia Mansilla en Campana, se declaró inocente de los asesinatos ante el fiscal de la causa y
luego fue remitida a una cárcel bonaerense.
La mujer, de 29 años y madre de cinco niños, declaró ante
el fiscal Marcelo Pernici que no vio nada raro en la casa donde se cree que las víctimas estuvieron
cautivas antes de ser asesinadas y que comparte con su esposo Angel Fernández, y el hijo de éste,
Cristian, ambos detenidos junto a Osvaldo Cáceres y Darío Vera.
La sospechosa había llegado a El Trébol con sus cinco hijos
la madrugada del domingo. La policía la buscaba desde el jueves de la semana pasada, día en que
fueron detenidos su esposo y Osvaldo Cáceres.
Ayer, Stella Maris fue interrogada como sospechosa de haber
instigado, participado y/o encubierto la masacre. Al respecto, los voceros dijeron que no sólo se
declaró inocente, sino que no apuntó contra ninguno de los otros detenidos. Tras ello, el fiscal
dispuso que siga detenida.
Las acusaciones contra ella habían surgido de parte de la
hermana de Angel Fernández, Marcela, quien la sindicó como la instigadora de la matanza porque le
tenía celos a Sandra Rabago, una de las víctimas de la masacre de Campana. E incluso sostuvo que
Rabago habría sido amante de Angel Antonio Fernández en años anteriores.
El crimen. Marcelo Mansilla tenía 41 años y vivía en el barrio Frino de José C.
Paz junto a su esposa, Sandra Rabago, de 39, y los hijos de la pareja: Agustín, de 12 años, y
Milagros, de 8. La familia desapareció de esa vivienda el jueves 24 de julio. El martes 29 el
matrimonio apareció asesinado al costado de la Panamericana, a la altura de Campana. Un día después
fue hallado su auto, totalmente calcinado, muy cerca de la casa de los imputados. Y la madrugada
del sábado, los hijos del matrimonio fueron hallados muertos muy cerca de donde aparecieron sus
padres.
La principal hipótesis sobre el móvil de la masacre es la
venganza contra los Mansilla y, en ese sentido, una de las pistas apunta a que los sospechosos
saquearon la casa de las víctimas antes de asesinarlas, ya que en ese lugar estaba parte del botín
de un robo que reclamaban los Fernández.
En ese sentido, el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, informó
que Angel Fernández en 2005 había sido imputado por "tentativa de robo" junto a Rabago. l
(Télam)