Policiales

Revierten fallo que condenó a perpetua a un policía

Primero le dieron 11 años y medio de prisión. El fallo fue apelado y le dictaron perpetua. Tras un recurso a la Corte, un tribunal confirmó la pena original.

Miércoles 16 de Mayo de 2018

La historia judicial que atravesó el policía Ramón Alberto Timoteo Lacuadra, quien en septiembre de 2010 mató a balazos en Roldán al conductor de un auto en el marco de un oscuro procedimiento, tuvo un ida y vuelta por distintos tribunales hasta que ayer le confirmaron la sentencia a 11 años y medio de prisión después de que en una segunda instancia, un tribunal que revisó el fallo original, le dictara cadena perpetua y sus abogados defensores recurrieran ante la Corte Suprema de Justicia santafesina.

El hecho por el cual se juzgó a Lacuadra ocurrió el 19 de septiembre de 2010. Ese día, cerca de las 23, el agente del Comando Radioeléctrico de Roldán patrullaba junto a Cristian P. el cruce las rutas 9 y A012 cuando pasó un Peugeot 504 blanco "a alta velocidad y sin patente". La patrulla lo persiguió hasta Maíz y la ruta 9, cerca de la casa del conductor del auto, Guillermo "Willy" Ramírez, quien iba acompañado en el asiento trasero por su hermano Marcelo.

Allí el Peugeot 504 se detuvo y Lacuadra bajó del móvil policial, cruzó por delante el patrullero y exigió al conductor que se bajara, momento en el que apareció otro hermano de "Willy", Jorge, que esperaba el colectivo en una garita. Éste se acercó y tuvo un roce con el agente, lo cual fue aprovechado por el conductor para huir. En ese momento el policía efectuó unos diez disparos, ocho de los cuales se incrustaron en el auto y uno atravesó la luneta e impactó en el cráneo de "Willy" matádolo en el acto. Ante eso Marcelo Ramírez se bajó del vehículo y huyó corriendo.

Cambio de carátula

En julio de 2014 un Tribunal condenó al policía a 11 años y seis meses de prisión por considerarlo autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Al realizar su descargo, Lacuadra alegó haber actuado en legítima defensa al ver que Marcelo Ramírez portaba "un arma de fuego plateada" y sacaba su brazo por la ventanilla trasera. Pero nunca se acreditó esa situación, ni tampoco algún disparo desde el auto. Para los jueces José Luis Mascali, Alejandra Rodenas y Héctor Núñez Cartelle eso fue "difícil de aceptar" y entendieron que no hubo abuso de la función policial, sino que el procedimiento fue justificado y se desvirtuó. El debate se cerró con Lacuadra condenado a 11 años y seis meses de prisión por homicidio agravado por uso de arma.

Tras ello la fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren apeló la resolución y pidió prisión perpetua del acusado por la función policial, reclamo que prosperó y recaló en un Tribunal de 2ª Instancia integrado por Adolfo Prunotto Laborde, Guillermo Llaudet Maza y Otto Crippa García. Estos jueces tuvieron otra perspectiva para interpretar la conducta de Lacuadra. Y en marzo de 2015 se conoció el veredicto en el cual descartaron la legítima defensa; mencionaron que el agresor conocía a la víctima (había denunciado a cinco policías por "mejicanear" a ladrones y narcos de Roldán) y usó su arma reglamentaria en "un abusivo despliegue de la calidad de personal policial". Entonces elevaron la condena a prisión perpetua porque el crimen ocurrió en el marco de un "abuso de las funciones policiales".

A la Corte

Eso llevó a la defensa de Lacuadra, a cargo de Paul Krupnik y Martina Lianza, a realizar un planteo de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema provincial que habilitó la instancia de revisión del fallo.

Así, el caso llegó al tribunal integrado por Gustavo Salvador, Georgina Depetris y Gabriela Sansó. Ante ellos la defensa planteó que se vuelva a repasar lo referido a la posibilidad de una legítima defensa o, en su caso, que se considere el exceso de la misma; y que el fallo sea revocado por "arbitrario e inviable". Por lo que solicitaron se lo absuelva de culpa y cargo o que subsidiariamente se lo condene por homicidio culposo.

En tanto, la Fiscalía solicitó la confirmación del fallo ya que no correspondía al nuevo tribunal analizar la cuestión de la legítima defensa porque había sido tratada en el juicio y revisada en apelación. Y recordó que en nunca se probó que dentro del vehículo de la víctima hubiera un arma. Planteo al que adhirieron los abogados querellantes.

El nuevo Tribunal se enfocó en estudiar la calificación legal del hecho. Descartaron el planteo en relación a la legítima defensa, sostuvieron que de acuerdo a las pruebas se demostró que el policía no pudo observar el arma de fuego esgrimida por el hermano de la víctima fatal y tampoco se acreditó que hubieran disparado desde el interior.

"No se advierte una agresión ilegítima más que una falta de tránsito o su negativa a bajarse del vehículo, no se evidencia una situación tal que ameritara una reacción desarrollada mediante el empleo del arma de fuego provista por la repartición policial y efectuando una ráfaga de disparos hacia un vehículo que se alejaba", advierten los jueces.

Tras ello estudiaron si Lacuadra cometió un homicidio simple o calificado por haber incurrido en exceso de sus funciones, y agravado por el uso de arma de fuego. Para los camaristas allí encuentra razón la queja de la defensa. Y los tres magistrados coincidieron en que eso "no se logró probar con el grado de certeza razonable" además de recordar que al inicio de la secuencia Lacuadra "actuó de acuerdo a lo previsto para detener un vehículo" que no estaba en condiciones para circular y lo hizo en "cumplimiento de su deber o cargo".

Finalmente coincidieron que "no se vislumbra un abuso de las funciones, sino un accionar doloso que originó el deceso de la víctima, debiendo encuadrarse en la figura del homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego". Los magistrados tuvieron en cuenta la ausencia de antecedentes del acusado, su arrepentimiento y fijaron la pena impuesta originalmente en primera instancia, de 11 años y seis meses de prisión.

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