Policiales

Ratificaron la sentencia para un comisario que mató a un joven de un tiro por la espalda

Un tribunal de apelación confirmó los 14 años de prisión para el comisario Mario Daniel Urquiza por la muerte de Sergio Ezequiel Luján, en 2011

Miércoles 01 de Noviembre de 2017

Un tribunal de apelación confirmó la condena a 14 años de prisión impuesta al comisario Mario Daniel Urquiza por dispararle por la espalda a un joven que intentaba escapar de un patrullero donde había sido retenido en Pueblo Esther. La defensa del policía planteó que al efectivo se le escapó el disparo al tropezar con un pozo. Pero los jueces que revisaron el caso advirtieron que esa hipótesis no se condice con los datos balísticos, de la autopsia y los relatos de testigos, por lo que mantuvieron la pena.

Urquiza fue jefe de Logística de la Policía de Acción Táctica (PAT) y recién en 2015 fue detenido por el crimen de Sergio Ezequiel Luján, de 19 años, ocurrido en diciembre de 2011. En el juicio oral y público por el caso, realizado en febrero, el policía sorprendió al admitir que falseó el acta policial para simular un enfrentamiento, una práctica que atribuyó a un mal consejo profesional. Dijo que la escena fue adulterada y que al joven le plantaron un revólver calibre 22 para simular un enfrentamiento. Pero aseguró no haber tenido intención de matar sino que la bala se disparó de manera accidental.

Los camaristas Gustavo Salvador, Carolina Hernández y Javier Beltramone revisaron el caso tras las apelaciones que presentaron tanto la defensa del uniformado, ejercida por Sergio Casas, como por el querellante Oscar Pandiani.

Los pedidos

Por un lado, el policía reclamaba que su accionar se encuadre como homicidio culposo (sin intención). Por el otro, la familia de la víctima pidió que fuera condenado a prisión perpetua como autor de un homicidio cometido en abuso de su función policial.

Los jueces no dieron curso a esas pretensiones y confirmaron la condena a 14 años de prisión impuesta a Urquiza como autor de homicidio agravado por el uso de arma, falsedad ideológica de documento público y portación ilegal de arma. La primera sentencia fue dictada por los jueces María Isabel Más Varela, Edgardo Fertitta y Julio Kesuani.

Llamado de "alerta"

El crimen ocurrió cerca de las 22 del 1º de diciembre de 2011. Minutos antes un vecino llamó a la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther para avisar que estaban por asaltar a un comerciante. Dos efectivos llegaron entonces en un vehículo oficial al cruce de Juan Domingo Perón y Venezuela donde dos jóvenes salieron corriendo en distintas direcciones.

Los policías persiguieron uno a cada uno. Urquiza alcanzó a Luján y lo subió al móvil de la seccional tras reducirlo y tirarlo al piso. Perdió de vista a su colega y dio la vuelta manzana en el patrullero en busca del otro sospechoso. En México al 1200 el policía bajó del móvil y entonces Luján, que no estaba esposado, intentó escapar a la carrera. Corrió unos metros y cayó baleado por la espalda ante seis testigos. Murió en el Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez, adonde fue trasladado en la misma camioneta policial.

"Cuando este masculino (Luján) que estaba en la camioneta sale corriendo hacia el sur, salgo tras él, tropiezo y producto de ello se me escapó el disparo, a unos 40 metros. El arma estaba montada y cargada pero no apunté. Juro que no lo maté a quemarropa como dicen. Me sucedió esto, mala suerte. Pero nunca tuve intención de matar. Pido disculpas a la familia porque no se merecen una situación como esta", dijo Urquiza el primer día del juicio.

En la misma línea, al apelar, su defensa planteó que "se le dio una importancia arbitraria a los testigos", a los que tildó de "cuasi familiares" del otro muchacho. "Fueron tendenciosos para construir la idea del policía que mata por la espalda a corta distancia e instaurar la idea del gatillo fácil", señaló el defensor al insistir con que Urquiza "no mató con ninguna intención" sino que se trató de un hecho accidental. El fiscal Carlos Covani pidió la confirmación del fallo: "Quien comete un accidente no planta pruebas", dijo.

Los jueces respondieron que el tribunal anterior fue cuidadoso al evaluar los dichos de los testigos. Y que esos testimonios se correlacionan con otros elementos de prueba. Destacaron que según una testigo Urquiza "primero disparó y luego tropezó, el disparo fue primero". Otra testigo dijo: "El policía, tras advertir esta situación (el alejamiento de Luján) se dio vuelta y disparó, luego salió corriendo hacia donde estaba Ezequiel, se cayó, se levantó y al llegar al sitio llevó a la víctima hasta la chata arrastrándola".

Los camaristas consideraron que de esa mecánica dio cuenta la autopsia al detallar la trayectoria del disparo. Señalaron que una pericia balística no encontró deformaciones propias de un rebote en el proyectil. Indicaron que la pistola 9 milímetros Hi Power del policía "no tenía ninguna anormalidad ni defecto". Y advirtieron que un perito descartó que un disparo por un golpe del arma contra el cuerpo del policía.

Un punto que los jueces consideraron comprometedor fue "la oscilación en el discurso del imputado". Es que Urquiza primero aludió a un enfrentamiento, luego habló de un disparo accidental al tropezar. Por último detalló que nunca tocó el gatillo sino que el disparo pudo producirse "al golpear el arma con parte de su pierna al intentar mantener el equilibrio", antes de tropezar en un pozo y caer.

Los jueces no se pronunciaron sobre un pedido de la querella para que el policía no cumpla la condena en prisión domiciliaria por entender que no corresponde en esta instancia. Pero concluyeron que la pena de 14 años fue correcta porque abarcó los tres delitos achacados a Urquiza y tuvo en cuenta "su comportamiento posterior intentando fraguar la realidad de lo acontecido".

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