Policiales

"Quiero justicia y tener cara a cara a los que mataron al padre de mis hijos"

Causa por el crimen de Leonel Iván Mafud. Lo dice la viuda del joven asesinado en septiembre de 2014 en un oscuro hecho por el cual el martes fueron apresados 15 policías.

Jueves 04 de Febrero de 2016

Leila Rodríguez no pasa los 30 años. Hasta 2014 estaba casada con Leonel Iván Mafud, con quien tenían cuatro hijos. El 8 de septiembre de ese año el hombre fue protagonista de un extraño hecho que terminó con su vida. Según el parte policial de entonces, Mafud se encontraba con dos hombres dentro de un Fiat Marea en Ovidio Lagos y Circunvalación. Efectivos del Comando Radioeléctrico quisieron identificarlos y los ocupantes del Fiat huyeron dando inicio a una riesgosa persecución de 50 kilómetros con "tiroteos entre la policía y los ocupantes" del auto que se extendió por las rutas 18 y A-012 hasta Roldán. Allí el auto se incrustó en una zanja e Iván murió luego de recibir ocho impactos de balas policiales. Sobran las preguntas y Leila se las quiere contestar a ella misma y a sus hijos al momento de explicarles cómo y por qué murió su padre. Dudas, incongruencias y sospechas aún rodean el caso por el cual el martes fueron detenidos 15 policías de la Unidad Regional II, según dio a conocer este diario en su edición de ayer.

La investigación comenzó 48 horas después de la muerte de Mafud y dio un paso importante anteayer con la detención de esos 15 efectivos que al momento del hecho prestaban servicios en el Comando Radioeléctrico y la Policía de Seguridad Vial, queines participaron de la persecución con trágico final y fraguaron las actas de lo ocurrido. En ese marco, los apresados quedaron a disposición del fiscal Miguel Moreno y hoy serán sometidos a una audiencia imputativa. Así, la historia empezará a develarse tal cual fue.

El momento esperado. Luego de los largos meses de investigación, algunos más sinuosos y otros con picos de ansiedad y espacios para el desaliento, Leila está devastada pero satisfecha. "Siempre supe que la Justicia iba a llegar. Tuve confianza y me apoyé en mucha gente", dice segura.

La mañana en que se enteró de la muerte de su marido está marcada en su rostro. "No era común que Leonel no viniera a casa. A las 6 de la mañana llamé a sus amigos, con los que había ido a cenar la noche del 7 de septiembre, y me dijeron que Leonel los había dejado a cada uno en su casa. Llamé a un amigo policía y me dijo, después de dar vueltas, que fuera a la comisaría de Roldán y que ahí iban a saber qué decirme. Allí fueron crueles: «Su marido está muerto», me dijeron. Y con eso me largaron. Recién a las 11 de la mañana me informaron del tema", recuerda.

De la imputación oficial de aquel día, por desacato, persecución y muerte, ni Leila ni su familia creyeron nada. "Mi marido no era un delincuente. Trabajamos en fotografía social y ni sabía manejar armas". Encima, cuando fue a ver el Fiat Marea que estaba acribillado hasta su inutilidad y secuestrado en el patio de Jefatura, un policía la llamó aparte y le dijo que "a él nada le cerraba, que a Iván lo habían asesinado y que me contactara con el fiscal Moreno".

Ese contacto fue fundamental. Al parecer, al fiscal tampoco le cerraba el hecho de que tras una persecución tan extensa un hombre pereciera acribillado. En el parte oficial constaba que "se trataba de un enfrentamiento, pero resulta que de las dos armas incautadas en el auto una tenía el tambor roto y la otra, una pistola, ni siquiera portaba el cargador", le explicó Moreno a Leila. Y ella ahora lo repite como autómata.

Escuchas evidentes. Con ese panorama por delante, se inició una pesquisa en la cual se registraron escuchas que dejaron en evidencia el accionar policial la madrugada del crimen. Se buscaron las grabaciones de los móviles policiales y se comenzó a entrevistar a algunos de los policías que participaron. En otras escuchas se constató el desempeño posterior de otros policía en la fuerza, e inclusive aparecieron claves de la muerte de Mafud. "La mañana del 9 de septiembre uno de los implicados dijo en Jefatura que habían matado a uno de Los Monos (por la banda narcocriminal de Las Flores), y Leonel ni sabía quiénes eran esos tipos", asegura Leila.

Los puntos sueltos, las hipótesis y las ideas aproximadas de lo que había sucedido se comenzaron a unir en la Fiscalía. Sin embargo, Leila temió en un momento que la investigación se paralizara. "Estaba muy ansiosa y me parecía que Moreno estaba perdido. No supe que era una estrategia para que los implicados pensaran que el hecho había pasado, que no lo investigaban mas. Entonces fui a hablar con el defensor provincial, Gabriel Ganón, y él también me dio su apoyo y la causa comenzó a tomar fuerza por su propio peso".

Un apoyo valioso. En todo ese tiempo Leila buscó puentes y contención. Así se acercó a grupos de familiares que pasaron por circunstancias similares. El pastor Eduardo Trasante, padre de una de las víctimas del triple crimen de Villa Moreno y quien perdió a su hijo Jairo dos años después, fue quien la encaminó. "Le dije al fiscal que el final de la causa debía tener un tiempo, porque si no había hechos concretos yo estaba dispuesta a comenzar con piquetes, manifestaciones y lo que hiciera falta. Por eso fui a todas las marchas y hablé con todos. No sabía cuándo iba a ser yo la que encabezara los reclamos por Leonel".

Una pregunta ronda la lógica y Leila sabe que la tiene que responder. ¿Por qué un hombre sin antecedentes no se detiene ante la voz de alto de la policía y comienza una persecución de 50 kilómetros perseguido por varias patrullas y huyendo de las balas? La respuesta de Leila es sencilla: "Se asustó y pensó que iban a matarlo, por eso corrió". Y lo dice muy segura.

En todo momento estuvo confiada del final, de que los responsable de la muerte de su marido cayeran presos. "No todos están implicados en el homicidio, muchos actuaron como encubridores y ésto se verá como sigue".

La joven viuda ahora está conforme. Tras el homicidio, Leonel pasó a ser para el barrio que lo conocía de toda la vida, un delincuente. Y ella se sintió sola por unos días. Hoy lo explica así: "A Iván no me lo devuelve nadie, a él lo quería toda la gente en nuestro barrio y de pronto quedó mal parado. Ahora la cosa se transparenta. Lo que quiero es tener cara a cara a los que hicieron ésto, a los que mataron al padre de mis hijos". Y agregó: "Cuando le expliqué a mi hijo más grande que el padre había muerto lo primero que me dijo fue «¿Entonces mi papá no va a estar más en mi cumpleaños?» y eso es muy duro", concluyó Leila a punto de quebrar su ánimo.

El gobierno apunta a la autodepuración de la fuerza

El secretario de Seguridad provincial, Omar Pereyra, calificó la detención de los 15 policías vinculados al crimen de Leonel Mafud como “un delito gravísimo”, y dijo que el gobierno apunta a una “autodepuración de la fuerza a fin de tener una policía creíble y confiable”. El funcionario remarcó que “esta es una causa que se inició apenas ocurrido el hecho y la Justicia fue avanzado con apoyo de la División Judiciales de la Regional II para fundamentar las acusaciones que van desde coautoría de homicidio a incumplimiento de deberes de funcionario público y falsedad ideológica”.
  Asimismo, Pereyra dijo que “el policía está formado en una serie de normas, principios y responsabilidades como funcionario público por el poder de policía que el Estado delega en él para que haga ejecutiva la seguridad pública. Pero tenemos en ese contexto un grupo de delincuentes que, utilizando el uniforme policial, ejecutan mal su tarea. Y en el peor de los casos, como en éste, incurren en un delito gravísimo”. Ante esa realidad, agregó, “el propio Ministerio (de Seguridad) y la policía estamos trabajando en la autodepuración de estos elementos, en el convencimiento de que tenemos que llegar a una policía creíble, confiable y profesional”.
 

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