"Queremos vivir en paz. Poder ir a trabajar con tranquilidad y que nuestros
hijos se puedan juntar donde quieran. Esto se tiene que terminar. No queremos más quilombos". Ese
reclamo cargado de angustia formuló una mujer de unos 50 años acompañada de unos veinte vecinos que
viven a escasos metros de Medici y Lola Mora, donde el lunes a la tarde cayó baleado de muerte
Paulo Pichi Acosta, de 24 años.
El grupo de vecinos llamó a la redacción de
La Capital para transmitir su disconformidad con el relato oficial sobre dos balaceras
ocurridas en Tablada el lunes por la tarde.
Una se produjo en Ayacucho entre Centeno y Dr. Riva. Ahí
recibió tres impactos de bala Milton Damario, de 19 años. La otra ocurrió en Medici y Lola Mora,
donde murió Pichi Acosta. "Les pedimos que vengan al barrio para que sepan nuestra verdad. No
queremos que nos identifiquen porque tenemos miedo de que nos baleen las casas y no queremos
fotos", fueron sus requisitos.
"En este barrio el que pone la moneda hace lo que quiere",
señaló una vecina, reflejando así la desconfianza que en su cuadra dicen sentir por la policía. "Lo
que dice la policía sobre la muerte de Paulo es mentira", aportó otro hombre de la zona y agregó:
"A Paulo se la dieron porque es de esta parte del barrio" en referencia a una crónica disputa entre
bandas por dominar territorios.
Mundo partido. Los vecinos atribuyeron los incesantes ataques que se dan en
la zona a dos motivaciones. Por un lado, a las disputas por tráfico de drogas. Y por otro a peleas
entre bandas que viven a uno u otro lado de la calle Centeno y se disputan el control del barrio.
Centeno, dicen, es la calle "que divide al mundo en dos". También plantearon que, a diferencia de
otras épocas en que las venganzas sólo alcanzaban a integrantes de las gavillas, en los últimos
tiempos las balas no distinguen entre los implicados en las disputas y las personas ajenas a esas
rencillas.
Crimen y sospechas. La versión aportada por fuentes policiales indicó que las dos
balaceras se produjeron con una diferencia de 40 minutos y que no tenían conexión una con la otra.
La comisaría 11ª se enteró de los ataques a tiros a partir del alerta dado por el hospital Roque
Sáenz Peña. Según estos datos, a las 16.10 supieron que Milton Damario había sido herido y
posteriormente derivado al Heca. Cuarenta minutos más tarde, a las 16.50, conocieron que Acosta
había ingresado muerto al hospital.
"Eso es mentira", dijo uno de los doce vecinos que hablaron
con este diario. "A Milton lo balearon como a las 2 de la tarde y a Paulo lo mataron dos horas y
media después", precisó.
De acuerdo con el relato vecinal, a Milton Damario lo
hirieron cuando estaba comprando pastillas y a Paulo Acosta lo mataron desde un Fiat Palio rojo que
siempre está parado frente a un boliche de Uriburu y Alem. Los vecinos identificaron por sus
sobrenombres a Pepe y otras dos personas que, según cuentan, iban en ese auto. "Tiraron con 9
milímetros y con calibre 3.80", sentenciaron.
"Todo esto viene por Culín. El loco mueve la merca, tiene
el filo y pone las armas. Siempre todo ronda en torno a él", denunciaron. Para los vecinos las dos
balaceras están relacionadas. "Y no se investiga porque estos tipos ponen la moneda (a la policía).
Saben muy bien a qué jefe se puede arreglar y a cuál no", plantearon.
A partir de estos dichos, voceros policiales consultados
indicaron que "el auto que apuntaron los vecinos fue secuestrado y, ante el rumor de que iba a ser
incendiado, se lo trasladó a la seccional 4ª para preservar la prueba". También indicaron que a los
apodados Pepe y Culín se les tomó declaración informativa. "Si alguien vio algo que se acerque a
declarar. Y si tienen alguna sospecha, que la denuncien", sugirió un alto jefe policial.
Secuela. La del lunes no fue la primera balacera que alcanzó a Milton Damario, de
19 años. El 4 de enero pasado el joven había recibido siete disparos en el pecho, tórax y
espalda en Chacabuco entre Garibaldi y Ameghino. El domingo, 24 horas del último ataque, fue
agredido a tiros desde una moto en Garibaldi y Necochea, aunque el hecho no fue denunciado. Hace 40
días salió tras estar detenido por la portación ilegal de un arma de guerra. El último ataque
ocurrió cuando iba en moto con otro joven moto hasta Ayacucho entre Centeno y Dr. Riva, algún rival
lo reconoció y al grito de "ahí está, es ese" lo baleó con una 9 milímetros. Recibió tres balazos
en el brazo derecho, hombro izquierdo y espalda.