Policiales

Prohíben usar querosén en cárceles provinciales

La muerte de un interno de la cárcel santafesina de Las Flores hace cinco días, en un aparente suicidio a lo bonzo mientras estaba en un pabellón de castigo, impulsó a que el Servicio Penitenciario Provincial (SPP)...

Viernes 11 de Enero de 2008

La muerte de un interno de la cárcel santafesina de Las Flores hace cinco días, en un aparente suicidio a lo bonzo mientras estaba en un pabellón de castigo, impulsó a que el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) pusiera en práctica dos resoluciones tendientes a disminuir las situaciones de riesgos en todas las cárceles del territorio. Prohibió la utilización de querosén en los sectores de disciplina y firmó el expediente para solicitar al Ministerio de Gobierno la compra de dos mil colchones ignífugos, que evitan la combustión en contacto con llamas.
  Desde hoy los internos de los institutos carcelarios de Santa Fe no podrán utilizar más queros para encender calentadores. La restricción rige por ahora sólo para las personas que están alojadas en las celdas o pabellones de castigo, pero la intención de las autoridades provinciales es extenderla en poco tiempo a toda la población carcelaria.
  “Parece una medida antipática porque la utilización de ese combustible es una costumbre de años en las cárceles de Santa Fe. El propio Estado suministraba querosén, que los internos podían comprar en las cantinas que hay en los institutos. Pero no podemos correr riesgos de que se queme otra persona”, enfatizó Mariano Bufarini, director del SPP, al explicar los alcances y motivos de la prohibición. El funcionario aclaró que en lugar del manejo de líquidos combustibles a partir de hoy los internos podrán calentar alimentos o bebidas por medio de anafes eléctricos que ya comenzaron a instalarse.
  El anuncio de Bufarini se produjo tras la muerte del preso Claudio Flores, ocurrida el 6 de enero, quien estaba alojado en un sector de disciplina o castigo. Fuentes del SPP adujeron que el interno se prendió fuego con la ayuda de un colchón rociado con querosén y falleció horas después en el Hospital Cullen.
  Según el director del SP, la idea es desterrar el querosén del manejo diario de los presos y como contrapartida instalar anafes de tres o cuatro hornallas en cada pabellón, que estará a cargo de un celador.

Los colchones. La otra medida tendiente a bajar los riegos en las cárceles tiene que ver con el suministro de colchones para los presos. El funcionario ayer firmó el expediente con el que se dará inicio al largo proceso de licitación para la compra de dos mil colchones, que están elaborados con materiales no inflamables.
  La intención es adquirir en una sola operación esos elementos, que cuestan casi el doble de un colchón común, para toda la población carcelaria, estimada en unos dos mil internos en toda la provincia de Santa Fe.

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