Cinco personas, entre ellas dos policías, fueron procesadas por simular un
accidente de tránsito para cobrar una indemnización en una compañía de seguros. Según la resolución
judicial, el intento de estafa se armó sobre un hecho real: un accidente que en 2001 sufrió un
motociclista al estrellarse contra una columna en la avenida de Circunvalación, lo que le provocó
la pérdida de un brazo. Pero ese siniestro fue presentado como resultado de un choque con un auto
asegurado en Berkley Internacional, para lo cual se confeccionó un acta policial con un falso
relato de los hechos.
Para la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya, en el caso se advirtió "un
concierto de voluntades dirigidas a estafar a la aseguradora, en donde cada uno de los
intervinientes asumió un rol determinado". El pilar de la estafa pergeñada fueron un acta y un
croquis elaborados en la comisaría 17ª, donde se narraba el accidente sufrido por el motociclista
como producto de una colisión contra el auto asegurado.
Una pericia caligráfica demostró que un policía de esa seccional falseó la firma
de un colega sumariante. Pero lo único cierto resultó ser que hubo un accidente, sin la
intervención de un segundo vehículo, sufrido por un motociclista que sufrió fractura de tibia y
peroné y a quien debieron amputarle el brazo derecho.
Los imputados fueron procesados por el delito de estafa en grado de tentativa y
sus bienes fueron embargados en 50 mil pesos, aunque la resolución no está firme porque puede ser
apelada.
Los policías acusados son Víctor Hugo Andino, de 43 años, y Fernando Salas, de
40, a quienes además los acusaron de falsear un documento público. También fueron enviados a juicio
el taxista Walter De la Calle, de 30 años, quien asumió ser el conductor del auto que participó del
accidente; el dueño del vehículo, Luis Brardo, de 46; y el motociclista Gabriel Pomi, de 30.
Cómo empezó.Todo comenzó con la investigación de un supuesto choque que se
inició en el juzgado Correccional 5. Las actuaciones referían que el 3 de noviembre de 2001, a las
7.30, Gabriel Pomi sufrió un accidente cuando circulaba en su moto Guerrero Magic por
Circunvalación y Eva Perón.
El parte policial señalaba que al chocar contra una columna sufrió graves
lesiones por las que fue trasladado al Heca en una ambulancia privada y que en el lugar había
algunas personas que no habían presenciado el accidente. Ese documento llevaba la firma de un
oficial subayudante de la seccional de Fisherton que trabajaba de noche en la oficina de
sumarios.
Tres días después, según el reporte policial, se presentó en la seccional el
taxista De la Calle a informar que aquel sábado, cuando circulaba en el Chevrolet Corsa azul de un
amigo, había embestido de atrás a una moto roja que zigzagueó y cuyo conductor cayó al suelo.
Sostuvo que entonces lo asistió hasta la llegada de la ambulancia, pero que no se había presentado
antes por temor.
Luego acudió a la comisaría el dueño del auto, Marcelo Brardo, quien dijo que le
había prestado el vehículo a De la Calle y que él le había insistido para que se presentara en la
comisaría ante el riesgo de sufrir un reclamo indemnizatorio. Mencionó que estaba asegurado en
Berkley.
Los protagonistas del supuesto choque desfilaron por tribunales y se hicieron
las pericias de rigor. El hombre accidentado contó que volvía de bailar en el boliche "El Faro"
cuando sintió que lo impactaban desde atrás, lo que le hizo perder la estabilidad y golpear contra
una columna. Luego, con el patrocinio de una abogada, inició una demanda por daños y perjuicios
reclamando 100 mil pesos en un juzgado Colegiado.
La verdad. Pero el fraude comenzó a revelarse cuando, desde el juzgado
Correccional, citaron a declarar al policía que firmó el acta. Ese efectivo aseguró que el relato
no era eso lo que él había escrito y que tampoco era su firma la que figuraba en el documento. Y
que a las declaraciones de ese expediente las había tomado el policía Andino.
Ese sumariante y otro empleado policial que habían acudido al accidente
señalaron que había datos falsos en el acta. Contaron que "no había nadie en ese lugar, ni testigos
ni autos" y que la ambulancia que trasladó al herido no era privada sino del Sies.
Así, las sospechas se centraron en otros dos efectivos de la seccional y comenzó
a investigar el juzgado de Instrucción. Más adelante una pericia caligráfica determinó que la firma
falsa correspondía al policía Salas.
Para la jueza Cosgaya existen elementos que comprometen a los dos efectivos en
la maniobra. Consideró que lo único cierto de toda esta historia es que Pomi sufrió un accidente.
Pero concluyó que se lesionó solo, sin la participación de otro vehículo. La magistrada evaluó que
el intento de estafa ocurrió con la anuencia de De la Calle y de Brardo, quien "se prestó a que su
vehículo apareciera involucrado, ya que detentaba el carácter de asegurado ante la compañía de
seguros".