Los dos últimos policías detenidos por el secuestro del empresario Leonardo Bergara fueron procesados con prisión preventiva por el juez federal de Quilmes, Luis Armella, y quedaron alojados en la cárcel de Marcos Paz.

Los dos últimos policías detenidos por el secuestro del empresario Leonardo Bergara fueron procesados con prisión preventiva por el juez federal de Quilmes, Luis Armella, y quedaron alojados en la cárcel de Marcos Paz.
Se trata del subteniente Jorge López, en cuya casa de la localidad bonaerense de El Pato, partido de Berazategui, fue encontrado Bergara y del ex cabo José Pardini, que quedó involucrado en el caso luego de que de un teléfono celular a su nombre se realizaron llamadas extorsivas a la familia del secuestrado.
Tras la medida judicial, el Ministerio de Seguridad bonaerense desafectó de sus funciones a López, quien era empleado de la subcomisaría de El Pato.
Los abogados de los dos policías —en sus respectivas indagatorias se declararon inocentes— adelantaron que apelarán la medida. El juez los procesó por "secuestro extorsivo agravado, privación ilegal de la libertad y robo calificado", entre otros delitos.
El gobernador. Poco antes de la resolución judicial, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, había reiterado su deseo de que "se esclarezca esto y que vayan presos los responsables". Y tildó de "extrañas" las características del secuestro, entre otras cosas, "por estos policías que están detenidos".
Con Pardini y López son cuatro los policías procesados y presos por el secuestro de Bergara, liberado el sábado 24 de enero pasado tras 33 días de cautiverio y luego de que su familia pagara 230.000 dólares de rescate (200.000 en billetes y el resto en joyas).
Los otros procesados son el oficial Víctor Vega, que trabajaba en el Gabinete Criminalístico de la Policía Distrital de Berazategui, y el teniente Diego Maximiliano Costa, del servicio de calle de la comisaría 1ª de Quilmes. En tanto, el juez Armella continuará al frente de la investigación al rechazar un pedido de recusación presentado por el abogado de Pardini, Gabriel Tartaruga.
La presentación fue realizada a raíz de que, en el marco de una causa anterior que investigaba, el juez Armella presentó una demanda por coacción, ya que había sido amenazado de muerte vía telefónica y luego se determinó que la llamada habría salido de un teléfono de Pardini, un ex miembro de la Bonaerense exonerado en 1991.
Un misterio persistente. "Seguimos insistiendo en la inocencia de López", dijo su abogado Andrés Vitali, y señaló que su cliente "desconoce por qué Bergara apareció en su casa", donde el viernes de la semana pasada la Justicia realizó una inspección ocular con la intervención de un cerrajero.
El letrado reiteró que la puerta de acceso a la vivienda de López, una de cuyas llaves tenía el policía y otra un albañil que realizaba refacciones, fue violentada por desconocidos para esconder allí a Bergara. En su indagatoria, López había dicho que le "plantaron al secuestrado".
Las objeciones. "La puerta de la casa es de doble hoja. Han sacado el candado y el tornillo pasante que tiene abajo. Por más que la cerradura esté cerrada, la puerta se abre igual si se la empuja", dijo Vitali. Asimismo, señaló que quienes introdujeron a Bergara en la casa "deberían tener estudiado el lugar", aunque manifestó que su defendido no sabe quién podría haberlo hecho: "De saber algo lo hubiera aportado", dijo.
Sin embargo, trascendió que las pericias habrían determinado que la puerta había sido abierta normalmente. En tanto, Pardini fue detenido al detectarse que, desde un celular a su nombre, se habían hecho dos llamados extorsivos a la familia de Bergara.
Además, en una remisería de su propiedad, situada en Florencio Varela, se secuestraron dos Renault 9 a nombre de familiares suyos, ya que los investigadores sospechan que uno de los vehículos habría sido usado para trasladar a Bergara el 22 de diciembre último cerca de su casa de la localidad bonaerense de Ranelagh, partido de Berazategui.


