"Cuando me tiró al río me agarré de un palo para no caerme en las piedras con
agua". Así, aferrada a las ramas de la barranca sobre el río Paraná, a la altura de avenida
Francia, una nena de 7 años logró salvar la vida en octubre pasado cuando un hombre la condujo en
bicicleta hasta una casilla de esa zona, la violó e intentó matarla arrojándola al río. Ramón Darío
Silva fue detenido esa misma noche en su casa, confesó el ataque sexual y ahora fue procesado por
delitos gravísimos, que contemplan penas de hasta 35 años de prisión.
El juez de Instrucción Jorge Baclini procesó a Silva por
abuso sexual con acceso carnal, agravado por el daño en la salud física y mental provocado a la
criatura. A eso se le añadió otra grave acusación: la de intento de homicidio calificado por haber
sido realizado para ocultar el otro delito y procurar su impunidad. En caso de ser condenado por
esas figuras penales, a Silva podrían corresponderle entre 10 y 35 años de prisión. El
procesamiento aún no está firme porque puede ser apelado.
El albañil de 27 años confesó haber retenido a la nena en
un local de videojuegos. Asumió que la trasladó en bicicleta y que luego abusó sexualmente de ella,
aunque dijo que no recordaba haber intentado matarla porque estaba "borracho y drogado". Para el
juez, sin embargo, no habría podido desplegar esa secuencia delictiva si hubiera estado ebrio.
Evaluó que fue consciente de la criminalidad de sus actos y descartó que sea inimputable.
En un video. El episodio comenzó pasadas las 16 del viernes 26 de octubre.
Esa tarde, una nena de 7 años que vive en Villa Banana le pidió permiso a su mamá para ir a la casa
de una amiga a la salida de la escuela. Como no volvía, la mujer salió a buscarla. En una sala de
videojuegos de Gálvez entre Valparaíso y Río de Janeiro supo que su hija había estado con un hombre
mayor.
La mamá presentó entonces una denuncia por la averiguación
del paradero de la nena, que estaba vestida con un short azul, remera fucsia y sandalias. La dueña
del negocio conocía a Silva por ser un cliente habitual y reveló que este hombre había estado
después de las 16 tomando una cerveza y jugando al pool con la nena, a quien le dio 2 pesos para
que se comprara un juguito Baggio.
Ensangrentada. Más tarde, alrededor de las 18.50, la nena apareció
golpeada y ensangrentada en la zona del parque Sunchales. Desde allí fue trasladada al Hospital del
Centenario, donde se constató que había sido abusada sexualmente. Esa noche, mientras dormía, Silva
fue detenido en su casa de Rueda al 4100 donde secuestraron ropas y una bicicleta.
Ante la psicóloga del Centro de Atención a la Víctima de
Delitos Sexuales, la nena contó que el hombre la obligó a subir al canasto delantero de la
bicicleta, que la amenazó de muerte para que no hablara y que en el trayecto le tapó la boca. Luego
la obligó a entrar a una casilla de la barranca en Francia y el río donde la golpeó y sometió
sexualmente. La chica alcanzó a correr pero el hombre la retuvo, la arrojó desde la barranca al río
y escapó en bicicleta.
Testigos. La secuencia fue observada por unos chicos que les dieron aviso a dos
pescadores. Estos hombres habían visto cuando Silva forzó a la nena a entrar a la casilla pero
pensaron que se trataba de la hija. Luego la vieron salir "desesperada para arriba". Y también
observaron cuando el abusador se ponía una remera oscura sobre otra blanca. Ellos rescataron a la
criatura, que estaba "toda ensangrentada" entre unas piedras, a unos dos metros del río. "El tipo
la tiró a la barranca para que cayera sobre las piedras, pero la niña alcanzó a agarrarse de unas
ramas y cayó al pasto. Si hubiera caído sobre las rocas se mataba", declaró uno de los pescadores
que la socorrió.
Los médicos constataron las lesiones físicas de una
violación en la nena. Según el informe psicológico, además, el ataque provocará "consecuencias
subjetivas en todas las áreas de su vida, desde la sexual hasta la de relación cotidiana con el
otro".
También se comprobó que luego de la agresión Silva se encontró a tomar
cerveza con un conocido, en un kiosco cercano a su casa. El hombre declaró en la causa y dijo que
lo sorprendió la "frialdad" con la que actuó entonces Silva. El examen psicológico practicado a
Silva evaluó que tiene una personalidad perversa que lo hace proclive a cometer hechos de estas
características. l