Ignacio Gabriel G., de 25 años, y Emanuel Angel G., de 27, fueron acusados este martes por la fiscal Georgina Pairola por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Brenda del Valle Bravo, de 24 años, ocurrido el domingo a la 5.30 en French y Larrea en medio de una fiesta callejera. Los mencionados fueron acusados además de la tentativa de homicidio a nueve personas que resultaron heridas. A Emanuel G. lo acusaron además de portar una pistola calibre 9 milímetros con la que se produjeron los disparos. La jueza Valeria Pedrana dictó para los acusados prisión preventiva por el plazo de ley, es decir al menos dos años.
Brenda era hermana de Elías Bravo, un pibe de 17 años asesinado a balazoso en octubre de 2011 frente a un búnker de venta de drogas que estaba ubicado en French entre Felipe Moré y la vía, en Ludueña. Ese crimen fue ordenado por Esteban Lindor Alvarado según el testimonio de al menos dos testigos (Mariana Ortigala y Carlos Argüelles) que declararon días atrás en el marco del juicio oral que se sigue al narco empresario en la Justicia provincial por la instigación de un crimen, balaceras y lavado de activos.
El domingo a las 5.30 al menos 50 personas permanecían en una fiesta callejera en las inmediaciones de French y Larrea. En medio de la oscuridad y las calles mal iluminadas apareció una moto color negra conducida por Ignacio G. acompañado por Emanuel G., quien portaba una pistola calibre 9 milímetros. La moto se detuvo a unos metros de donde estaban los jóvenes y Emanuel G. comenzó a disparar hacia el gentío. Para la fiscal Pairola los atacantes tenían “la clara intención de dar muerte a la mayor cantidad de gente posible”. Brenda recibió impactos en su rostro y en la región dorsal y murió en el lugar.
También resultaron heridos Brisa Antonella R., de 21 años, quien sufrió heridas en el abdomen y el hombro izquierdo y continúa internada en el hospital Eva Perón; Nicolás Ignacio D., de 29, padeció una herida de bala en el muslo derecho con fractura de fémur y continua internado en el mismo centro asistencial; Daniela A., de 18 años, sufrió una herida en el muslo izquierdo por la cual estuvo internada en el hospital Centenario y recibió el alta antes de la audiencia; Valeria V. sufrió una herida de bala en un muslo y la pelvis derecha y se encuentra internada en el Centenario; María Laura Z. sufrió una herida de arma de fuego en la pierna derecha que determinó su internación en el mismo hospital y recibió el alta médica previo a la audiencia; Keila L., de 17 años, padeció una herida en el abdomen e ingresó herida al policlínico San Martín para después ser derivada al hospital Provincial donde recibió el alta médica; Abril Maribel P., de 27 años, sufrió una herida de arma de fuego en el abdomen ingresó herida al policlínico San Martín y fue derivada al Hospital de Emergencias donde recibió el alta; Israel Natanael M., de 16 años, ingresó al hospital Carrasco con dos heridas de arma de fuego en la pierna derecha, fue derivada al Heca y allí recibió el alta médica; y Daiana Beatriz L., de 20 años, (embarazada de cinco meses) y resultó con una herida en la cadera, fue trasladada al hospital Alberdi y derivada al Heca donde recibido el alta.
Móvil difuso
El móvil del ataque es aún difuso para la acusación. Según la crónica policial del asesinato, la fiesta era por el cumpleaños de una joven de 24 años que vive a metros de un pasillo donde se instaló una barra de bebidas. Según comentaron los vecinos, los asistentes entraban y salían del pasillo ya que la fiesta era en la calle y la música aturdía la cuadra. Sin embargo, residentes del lugar relataron que “nadie denunció la fiesta porque eran casi todos pibes y pibas de la cuadra”. No obstante, como se había realizado una convocatoria a través de Facebook “también vino gente de otros barrios”. En lo referido al ataque todos los consultados coincidieron en que “parece que en ese pasillo vive un chico que vendería drogas y posiblemente haya tenido problemas con unos narcos de calle Matienzo. En este barrio hay muchos problemas a raíz de la venta de drogas”, comentó al respecto un vecino.
En el barrio otros residentes hicieron circular con fuerza otras versiones. Una es que Ignacio G., quien es empleado del Correo Argentino, tenía un problema de relación sentimental con un pibe que supuestamente estaba entre los asistentes a la fiesta, algo que no fue así. La otra es que la dupla de atacantes consideraba que ante el asesinato de uno de sus amigos el barrio debía guardar duelo y ante la existencia de una fiesta fueron ellos a hacer cumplir el ritual a los balazos.
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La fiscal Pairola acusó a Ignacio G. y a Emanuel G. como coautores de los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de consumado y tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en 9 hechos. Además, a Emanuel G. le sumó la autoría de la portación ilegal de un arma de fuego de guerra.
La Jueza de primera Instancia Pedrana dio por formalizada la audiencia imputativa y dictó la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para ambos imputados, es decir al menos dos años.