Policiales

Prisión perpetua para madre e hija por el crimen de Diego Sarjanovic

La sentencia recayó en Virginia Carolina Seguer y Susana Fernández por el crimen del ejecutivo gastronómico cometido el 4 de septiembre de 2015

Miércoles 25 de Octubre de 2017

"Tanto Virginia Seguer como Susana Fernández actuaron movidas por la codicia. Accionaron en el asesinato de Diego Sarjanovic para poder eliminar así la deuda que mantenían con él". En esas pocas líneas se condensó la decisión del Tribunal que por unanimidad condenó ayer a una madre y a su hija a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por ensañamiento y codicia, al considerarlas coautoras del crimen del ejecutivo gastronómico asesinado de 64 puñaladas en septiembre de 2015 en un departamento del macrocentro. El Tribunal hizo mención además a los aspectos financieros que atravesaron el caso y a sus protagonistas. Si bien puntualizó que la Fiscalía debe "tomar nota" de esa cuestión, no se advierte que estuvieran "rayanas en la usura o la ilegalidad".

Con una sala colmada por mayoría de familiares y amigos de Diego Sarjanovic que tras el veredicto estallaron con gritos de desahogo, el Tribunal integrado por los jueces Patricia Bilotta, Delia Paleari y Gustavo Pérez de Urrechu dio a conocer ayer la sentencia sobre Virginia Carolina Seguer, de 40 años, y su madre, Susana Fernández, de 60, halladas culpables como coautoras del asesinato del ejecutivo de MC Catering el 4 de septiembre de 2015 en un departamento de Moreno 511.

La acusación

El caso atravesó dos semanas de un juicio oral en el cual el fiscal de la Unidad de Homicidios Miguel Moreno expuso pruebas contundentes para acusar a madre e hija por homicidio doblemente calificado por ensañamiento y codicia, y logró probar que mantenían una abultada deuda con Sarjanovic, de 44 años, y que lo mataron para eliminarla.

Remarcó que ambas mujeres fueron "poseídas por la codicia, se endeudaron de manera exorbitante e injustificada. Y que recurrieron a una infinidad de ardides y engaños" para lograr financiamiento "que sólo sirvió para postergar el inevitable colapso económico-financiero".

Según el fiscal, el principal engañado fue Sarjanovic, quien les entregó dinero de la empresa para la que trabajaba pensando que alguna vez le iba a ser devuelto y abusando de una relación de confianza previa. Pero esas entregas de dinero nunca fueron documentadas.

Esa hipótesis se sostuvo con informes y pericias, testimoniales, mensajes de textos y desgrabaciones para demostrar que la víctima inyectó dinero periódicamente a un proyecto textil (taller de costura) que Seguer regenteaba con su madre, para comprar prendas en La Salada, objetos traídos de China o un fideicomiso, emprendimientos que fracasaron una y otra vez.

La lectura del fallo se desarrolló en los Tribunales provinciales a partir de las 8.50 y en la primera fila de la sala se sentó Claudia Maggio, viuda de Sarjanovic, rodeada de amigos y familiares. La mujer no sacó su vista de las acusadas, quienes estuvieron inmóviles y en silencio.

El juez Pérez de Urrechu pidió al público un comportamiento respetuoso y cuando leyó el monto de la pena, explotó un compacto y breve grito de "vamos" junto a un aplauso espontáneo.

Fundamentos

Entre los fundamentos de la resolución se destacan varios puntos. En primer término, el Tribunal sostuvo el encuadre legal del hecho delictivo y "las constancias reunidas que permiten concluir cómo se desarrolló el hecho y la participación de las acusadas en el mismo, con la certeza requerida para una sentencia".

A la hora de hilvanar las pruebas, el Tribunal recordó la saga de fabulaciones que desplegó Seguer para tratar de conseguir dinero tiempo antes del homicidio. Como el invento de que una ahijada de su hermana tenía un problema neurológico que requería una operación en Suiza y debía reunir 100.000 pesos; distintas versiones que entregó tras el supuesto robo del dinero que retiro de una mutual en agosto; o que días previos al crimen de Diego le consultó a una persona si conocía "algún matón para cobrar una deuda".

Según los jueces, "se acreditó de los testimonios de las empleadas del taller de costura Bastet, como de otras personas que la asistieron financieramente, que la situación llegó a ser de ahogo y peleas para Seguer, y consecuentemente con Sarjanovic. Y aunque éste tuviera medios o forma de recurrir a amigos o familiares es evidente que ello lo apremiaba".

Al cabo del debate el Tribunal dio por acreditado que "Seguer le debía dinero a Sarjanovic", y que aquel día fatal "él iría a su encuentro a recibir la suma adeudada a fin de hacer frente al descubierto que tenía en el Banco Comafi", encuentro que debía concretarse en Mitre y Santa Fe el 4 de septiembre de 2015.

Según el veredicto, "el propósito homicida estaba presente en Seguer", algo que concretó ese mismo día. En medio de ese agobio financiero la mujer se encontró con Diego en un bar de Moreno y Urquiza, lo que se acredito a través de una moza del lugar y el encargado de una cochera donde él guardó su auto.

Una vez ambos dentro del departamento del 5º piso de Moreno 511 "se desconoce la secuencia de los hechos", aclara el fallo, ya que no hubo testigos. Sin embargo, en un mail que la mujer le envió a su hermana tras el hecho, narró que se había defendido de una agresión. Pero nunca lo declaró en el juicio.

De acuerdo al resultado de la autopsia y la declaración de forenses. la víctima "fue neutralizada y disminuidas sus posibilidades defensivas por un golpe con un elemento contundente (golpes en mentón, labios y una contusión en la frente) posibilitando así el ataque con el arma blanca (cuchillo de cocina) secuestrada en la escena del crimen.

Los peritos describieron que Sarjanovic presentaba "alrededor de 70 puñaladas" y confirmaron que todas esas heridas fueron en vida, lo cual pone en evidencia la agonía sin poder determinar cual de todas fue la letal.

Respecto de Fernández y su rol, los magistrados no tienen dudas. Por el testimonio de la portera del edificio se acreditó su ingreso el viernes 4 a las 14.30. A esa hora también las empleadas del taller donde estaba declararon que salió por una llamada de su hija. En una de esas llamadas y mensajes entre madre e hija se constató que Fernández dice: "Yo me encargo", lo cual para los jueces deja traslucir un "reparto de tareas, con el fin de asegurar el ilícito comenzado por Seguer".

"Realizó un aporte esencial, ya que sin él los designios homicidas se hubieran visto frustrados. Sarjanovic no estaba muerto, estaba moribundo y agonizaba. Fernández estuvo en el departamento mientras Seguer distraía a los familiares (la convocaron en un bar preocupados por la desaparición de Diego). Y le endilgaron a Fernández coautoría por "dominio funcional".

Ensañamiento

El modo de concretar el homicidio tiene directa relación con el agravante de ensañamiento. El Tribunal llegó a la conclusión que Seguer "eligió el modo de matar a Sarjanovic, haciéndolo sufrir y prolongando su agonía. Su intencionalidad fue esa. La acción es matar y hacerlo de determinada manera haciéndole sentir la llegada de la muerte".

Una prueba de la que se valieron los jueces para sostener esa figura fueron las propias palabras de la imputada en una mensaje que le mandó a su madre: "¿Qué voy a decir?, que lo deje 12 horas herido".

En cuanto al agravante de la codicia, aunque el monto de la deuda no quedó acreditado (el fiscal la estimó entre 500.000 pesos y 2 millones), es otro de los aspectos que motorizó el crimen. Para sostener esa figura los jueces recuerdan que tanto Seguer como Fernández tenían un reclamo de Sarjanovic que no podían satisfacer.

"Eliminando al acreedor eliminaban la falta, y lo cierto es que el compromiso, la obligación, la deuda, Seguer la tenía con Sarjanovic. Estaba en su psiquis. De hecho era la propia víctima quien le prestaba una y otra vez dinero, le otorgaba más plazo para cancelar, y no la empresa", aclaró el Tribunal.

Así, por decisión unánime, Seguer y Fernández fueron condenadas a prisión perpetua por homicidio calificado por ensañamiento y codicia. Tras la lectura del fallo, los familiares y amigos de Sarjanovic se arremolinaron en el primer piso de Tribunales. Prefirieron no hacer declaraciones a la prensa y mostraron su conformidad con el veredicto a través de elocuentes abrazos y gestos emotivos de satisfacción.

a prisión. Virginia Carolina Seguer y su madre, Susana Fernández, coautoras del homicidio del ejecutivo.

Seguer le debía entre 500 mil y 2 millones de pesos a la víctima. "El propósito homicida estaba en ella", dijeron los jueces

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