Ulises Gamarra Urquiza tenía 23 años, era el mayor de tres hermanos de una familia de barrio Tablada y tenía un hijo de 4. La noche del miércoles se aprontaba a cenar con su pareja junto a un hijo de ella y el suyo cuando recibió un llamado. Entonces dijo que tenía que salir, que volvería pronto. Pero minutos más tarde fue asesinado a tiros en la zona sur, a varias cuadras de su casa, adonde había llegado manejando un auto prestado. Las circunstancias del hecho, sumado a que en el interior del vehículo había 24 mil dólares, condujeron la principal hipótesis a una motivación vinculada a alguna disputa por drogas. Pero sus padres dicen no saber si su hijo tenía algún conflicto, en tanto sus amigos cuentan que el joven "hacía sus manejes" y que "lo entregaron".
Cerca de las 23.30 del miércoles Gamarra llegó a bordo de un Volkswagen Fox blanco a la zona de San Francisco Solano y Soldati, una intersección ubicada a pocas cuadras detrás del supermercado Libertad, en el extremo sur de Rosario. Unos instantes después tres personas que iban en moto pararon a la altura de la ventanilla y, después de un supuesto diálogo breve seguido de un forcejeo con dos de ellos, Ulises fue asesinado a balazos. Los investigadores de la policía indicaron que el joven habría llegado al lugar después de pactar un encuentro. Ese detalle y la magnitud de la ejecución, sumado a que en el auto de la víctima había 24 mil dólares y 23.300 pesos, abonaron la hipótesis de que detrás del crimen hay algún conflicto ligado al comercio de drogas.
"No sabemos bien qué es lo que pasó. Sí sabemos que el auto no era de él y que seguro esa plata que dicen que había tampoco era de él", contó a Verónica, la madre de Gamarra, en diálogo con La Capital. "Le preguntamos a la novia si le debía plata a alguien, porque capaz estaba debiendo y lo estaban apretando, pero no. No podemos entender por qué lo mataron así", insistió la mujer.
"A nosotros nos llega información de todos lados. Los amigos dicen que saben quién fue, que lo entregaron, pero nosotros no confiamos en nadie todavía", agregó Verónica. En tanto Julio César, padre del joven, manifestó su disgusto por las primeras conjeturas que ligaron al crimen a una disputa por drogas. "Me gustaría que no ensucien tanto a mi hijo, porque si leés lo que se publica lo único que parece es que era un narcotraficante", indicó el hombre.
Jugar sucio
Los padres de Ulises están convencidos de que su hijo no se imaginaba que podía estar en peligro. Lo argumentan contando como fueron los minutos previos: dicen que el joven iba a cenar con su pareja, el hijo de ella y el de él, cuando recibió un llamado. Entonces avisó que debía irse, que volvería enseguida, pero antes invitó al más grande de los niños a que lo acompañe. Pero el chico dijo que no, se quedó jugando a la play y así por fortuna no estuvo en el momento del crimen. "Si iba a cobrar o a pagar algo, mirá si iba a ir con el hijo de la novia, de 11 años. Si iba a hacer una transacción, como dicen, no iba a ir con el pibe", contó el hombre.
>>Leer más: Las Flores: un barrio jaqueado por balaceras y jóvenes que quieren empoderarse
Los amigos de Ulises fueron más precisos al momento de sugerir el contexto que pudo haber decantado en el homicidio. "A mi amigo me lo mataron como un perro y no merecía eso. Él hacía sus manejes y sus cosas pero no jodía a nadie", contó a La Capital un amigo de Ulises. "En esta vida cosechás lo que sembrás, y a esa gente tarde o temprano les toca. A los que te jugaron sucio les va a llegar su hora, a los giles que te entregaron les va a llegar su hora también", escribió otro en sus redes sociales.
Entonces la traición y el engaño aparece como una posibilidad detrás de lo que fueron los últimos minutos de vida de Ulises. Quién lo llamó y por qué terminó expuesto a los balazos que le quitaron la vida será parte de lo que tendrá que develar la investigación que quedó a cargo de la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro. Acaso también resultará de interés rastrear el camino de la enorme suma de dinero hallada en el auto, aunque esos 24 mil dólares quedaron en la escena del crimen como si lo más importante para los autores del hecho fuera haber concretado el asesinato.
Más allá de "sus manejes y sus cosas", como dijo su amigo, lo cierto es que Ulises no tenía antecedentes penales. Sin embargo los policías que comenzaron a investigar el hecho destacaron los vínculos de la pareja de la víctima. Se trata de Eliana Noelia F., que según deslizaron desde la policía había sido pareja de Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado, vinculado a Los Monos y condenado a 21 años de prisión por el triple crimen de Villa Moreno del 1º de enero de 2012.
A su vez algunas versiones indicaron que la joven había sufrido hace un tiempo una balacera contra su casa, ataque que tuvo lugar en el marco de una disputa con Uriel Luciano "Lucho" Cantero, el hijo del Pájaro, ex líder de Los Monos. El chico, de 19 años, reapareció en las crónicas policiales desde comienzos de año a raíz de su detención e imputación por portación de armas y la posible vinculación al homicidio de un joven en el cual "Lucho" aparecería como instigador. Desde entonces en los barrios Las Flores y La Granada, sector de la zona sur donde predomina el poder de la familia Cantero, hubo una serie balaceras y homicidios que los investigadores adjudican a disputas por la reconfiguración de los distintos grupos desprendidos de "Los Monos" y las pujas por nuevos liderazgos.