Los últimos dos meses han trascurrido a sangre y fuego en buena parte de la zona sur de la ciudad en general y en el barrio Las Flores en particular. En las calles del que naciera como un barrio de laburantes y que el tiempo transformó en uno de los epicentros de la violencia rosarina, refieren que se trata de una manifestación extrema de la deconstrucción de la histórica marca de la familia Cantero en por lo menos tres bandas que están en manos de muchachos que quieren hacerse fuertes dentro de esa familia y reimponer un poder que parece perdido. Entre ellos está el hijo menor de quien fuera fundador de Los Monos y su histórica pareja, es decir de Ariel Máximo “Viejo” Cantero y Celestina Contreras. Es un chico de 17 años que ya tuvo varios inconvenientes con la policía y que a sus 17 años es uno de los que quiere reimponer con fuerza en el barrio el sello del clan. Se llama D. y para los vecinos y la policía tiene todo el carácter para convertirse en un “peso pesado”. El domingo 2 de enero una patrulla de Gendarmería Nacional lo apresó cuando andaba a caballo por las calles del barrio , como lo hizo históricamente su padre, en compañía de dos amigos de 18 y 20 años. Al verse perseguido arrojó una pistola Glock calibre 9 milímetros sobre el techo de una escuela y terminó arrestado en 5 de Agosto al 1500.
Pero si de balaceras tangibles se habla, la última ocurrió este lunes por la noche, alrededor de las 22.50, cuando un auto se detuvo en inmediaciones de Jazmín al 7100, entre Hortensia y Estrella Federal, y desde su interior los ocupantes comenzaron a disparar sobre vecinos que estaban en la vereda. Dos personas resultaron heridas, una de ellas con un disparo en el pecho. Ambas quedaron internadas en observación en el Hospital Roque Sáenz Peña. “La policía anda, pero cuando pasan estas cosas no están”, explicó un vecino incrédulo.
>> Leer más: Detienen al hijo adolescente del Viejo Cantero: tenía una pistola y quiso huir a caballo
Pero no fue éste el único incidente armado ocurrido en los últimos días en el barrio de la zona sur. El sábado cerca de la medianoche, alrededor de las 23.40, se cometieron dos balaceras separadas por minutos en un radio de 200 metros. En una primera secuencia, dos autos (un Volkswagen Surán gris y un Volkswagen Gol blanco) pasaron por Flor de Nácar al 6900 y quienes iban en ellos comenzaron a disparar desde su interior sin mediar palabras. Según un reporte oficial se recolectaron en el lugar unas 90 vainas servidas y sólo por una cuestión fortuita no hubo heridos.
Cinco minutos más tarde, cuando los vecinos aún digerían la infernal balacera, la escena se trasladó a menos de 200 metros. En Malvón al 1700, entre Guaria Morada y uno de los pasaje peatonales que tiene Las Flores, los dos autos antes referidos se estacionaron a mitad de cuadra, ahí si sus ocupantes mantuvieron una discusión con vecinos que estaban en las veredas y les descargaron plomo. Esa vez los peritos de Criminalística de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) recolectaron alrededor de 30 vainas calibre 9 milímetros. Para la gente del lugar, aterrada, se escuchó un diálogo de armas de al menos dos “fierros”. En este incidente resultó baleado en una pierna con una profunda herida que le dejó orificio de salida Ian, un nene de 8 años.
Si bien los vecinos se encerraron en un total hermetismo por miedo, entre ellos se escuchó el apodo de “Lucho”, un alias que no es la primera vez que es referido en ataques en la zona de Las Flores y el barrio 17 de Agosto, como pago chico y aledaño. Este incidente armado ocurrió a unos 50 o 70 metros de un móvil policial que realiza desde hace varios meses una vigilancia de punto fijo.
Tras la balacera, una de las vecinas que debe ser resguardada por la custodia policial, recriminó duramente la apatía en la respuesta por parte de los integrantes de la patrulla. Esporádicamente familias de esa cuadra viven con custodia a partir del asesinato de Juan Carlos Fernández, quien tenía 33 años cuando el 23 de enero de 2019 lo mataron en España y 5 de Agosto aunque tenía su residencia en esa cuadra.
>>Leer más: Malvón al 1700: una cuadra del barrio Las Flores con tres pibes asesinados en lo que va del año
El crimen de Fernández había sido un coletazo del asesinato de Petrona “Chabela” Cantero, hermana del Viejo Cantero, ocurrido en julio de 2017 en España al 7000. Ese asesinato, según las investigaciones del caso, fue en el marco de una discusión por un conflicto entre familias que creció y en los meses siguientes desembocó en cinco nuevos homicidios y varias balaceras.
En la misma cuadra de Malvón al 1700, la madrugada del domingo 28 de noviembre pasado fue asesinado a balazos Josué Esteban Godoy, de 22 años. El muchacho fue una de las tres víctimas de homicidios relacionados entre sí en esa cuadra. En esa morbosa estadística criminal se acumularon durante 2021 Nicolás Matías Insaurralde, de 16 años, y Nahuel Alejandro Goytea, de 28. El primero fue baleado en la puerta de su casa cuando estaba con dos amigos y fueron sorprendidos por dos jóvenes que llegaron en una moto. El acompañante desenfundó su arma, disparó varias veces e hirió a los tres chicos, de los cuales Nicolás recibió un balazo en la cabeza y fue el único que murió. Dos muchachos fueron detenidos por el ataque letal. En tanto, si bien Goytea fue ultimado en Alzugaray y Laprida, en el límite de barrio Magnano con Molino Blanco, la víctima residía en la misma cuadra de Malvón al 1700.
>>Leer más: Otro asesinato con tinte mafioso en el barrio Molino Blanco
Como es de uso y costumbre en las barriadas de la periferia rosarina, quienes dominan las calles de Las Flores extienden su territorio a otros barrios como el 17 de Agosto, Las Delicias, De la Carne, Magnano, Molino Blanco, Tablada, Saladillo y por que no la ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Teniendo como referencia esa geografía y las versiones callejeras sobre la violencia territorial, no hay que dejar de valorar que en los sectores delimitados por los barrios Magnano y Molino Blanco se produjeron cuatro homicidios desde el 24 de noviembre en un radio de 800 metros. ¿El último? Pedro Daniel Coronel, de 28 años, acribillado al abrir la puerta de su casa en Sinópolis al 500 el pasado 6 de enero. A esta lista hay que agregarle la desaparición de Yair Córdoba, de 15 años, de quien nada se sabe desde el sábado 23 de octubre y cuyo hermano fue asesinado el 24 de noviembre.
>> Leer más: Ocho delincuentes armados balearon con una ametralladora a un patrullero en zona sur
Y a lo largo del año pasado la policía, como símbolo de la ley del Estado en la calle, fue recibiendo en Las Flores y el 17 de Agosto mensajes claros y contundentes. El 1º de mayo de 2021 un patrullero del Cuerpo Guardia Infantería (CGI) que realizaba un control vehicular en Batlle y Ordóñez y España fue atacado a balazos y dos hombres fueron detenidos por el hecho en Moreno y Khantuta, detrás del Casino City Center.
Una semana más tarde, en Khantuta y Pasaje 512 (a menos de cinco cuadras del hecho anterior), a la 1 de la madrugada del 8 de mayo un patrullero recibió dos disparos. El 10 de noviembre, en España al 6300, un móvil de la Policía Motorizada fue quemado por los vecinos cuando un uniformado estaba en persecución de un delincuente. Y el más reciente, la madrugada de Navidad, un móvil policial que buscaba a un prófugo de evasión fue baleado por ocho delincuentes en Pasaje 507 al 1700. En la escena de ese episodio los peritos recolectaron 60 vainas calibre 9 milímetros. Cuatro personas fueron detenidas, e imputadas, por el hecho: dos por el ataque y dos por impedir la detención.