Policiales

Medidas por la denuncia de detención extorsiva en Jefatura

Investigan si Milton Damario, con captura por matar al Pájaro Cantero, pagó para que liberaran a un allegado apresado ilegalmente. El juez Donnola pide decomisar vehículos y que comparezcan denunciantes.  

Lunes 02 de Septiembre de 2013

El juez de Instrucción Juan Andrés Donnola ordenó 14 medidas para intentar esclarecer la denuncia de una detención extorsiva cometida por policías dentro de la Jefatura de Rosario. Entre las acciones requeridas está el decomiso de los vehículos usados para el fugaz secuestro de dos hombres que aparecen como víctimas, la ampliación de la denuncia del primero y la citación del segundo, y la identificación de las personas que habrían concretado el hecho a partir de las precisas descripciones realizadas por el denunciante.

El pasado mes de julio, se presume que el día lunes 22, dos personas ilegalmente arrestadas fueron entradas a la sede de Ovidio Lagos 5250 sin que se dejara constancia de ese ingreso. Desde allí se pidió un rescate para no armarle una causa penal a los detenidos. Y el que pagó ese precio, cifrado en 50 mil pesos, fue según las constancias judiciales Milton Damario, un hombre joven caracterizado por su violencia extrema y su conexión con la comercialización de drogas, que tiene pedido de captura por estar acusado del asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero.

¿Por qué pagaría Damario ese dinero? Porque tiene relación estrecha con una de las personas apresadas, Carlos Damián E, al que apodan "Toro". Ambos se conocen de años y son de la misma zona: uno de La Tablada y el otro de Saladillo. Según un informe de la Agrupación Orden Público, que realiza escuchas a Damario, éste mantuvo entre junio y julio diálogo constante con el Toro, quien "cuida los intereses económicos de los negocios ilícitos de Damario en la zona sur de Rosario".

En Sauce Viejo. Las escuchas demuestran que desde mediados de junio Damario se refugió en la zona de Sauce Viejo, vecina a la ciudad de Santa Fe, donde su celular y su voz fueron captados por antenas de la zona. El Toro dio cuenta de su breve secuestro extorsivo en una denuncia recibida por la fiscal Nº 9 Cristina Herrera. Afirmó que el dinero para que lo liberaran le fue entregado en una estación de servicio YPF de la autopista Rosario-Santa Fe, a la altura de Coronda. La presencia de Damario en Sauce Viejo torna verosímil que la entrega se haya hecho allí.

Desde el Ministerio de Seguridad no desconocieron la gravedad del caso pero dijeron que tenía poca lógica que el supuesto secuestrado llamara nada menos que a Damario para buscar ayuda. La lógica parece impecable en las escuchas: eran socios hace mucho. Ya no lo son: en su denuncia el Toro afirmó que Damario lo quiere matar.

El crimen de Sopérez. El Toro está preso sin condena desde fines de 2010 por el homicidio de Sebastián Sopérez, ocurrido el 10 de agosto de ese año en Villa Gobernador Gálvez. Está alojado en el pabellón 8 de la Alcaidía de Jefatura. Tiene salidas diarias para trabajar como mecánico, su oficio, de 8 a 22, hora en que debe volver a dormir a la prisión. ¿Qué habría llevado a los captores a elegir al Toro como blanco de una detención extorsiva? Dos buenos motivos: el hecho de que al imputarle un nuevo delito perdería el beneficio de sus salidas diarias y el conocimiento de que su amigo Damario lo auxiliaría.

Esta situación jamás habría asomado a la luz si no fuera porque el juez de Instrucción Nº 15 Alejandro Negroni, que investiga a Luis "Pollo" Bassi como integrante de las redes criminales ligadas al narcotráfico, había ordenado intervenir el teléfono de Damario, al que se considera uno de los sicarios de Bassi. De manera casual una dotación de Orden Público que seguía las llamadas de Damario escuchó que Toro decía estar detenido en la Jefatura por policías de la División Judiciales y que necesitaba plata para que no le armaran la causa.

Intrigas feroces. Esta escucha motivó que en busca del libro memorándum allanaran la División Judiciales, cuyos integrantes rezumaron odio al descubrir, según el jefe de esta dotación dijo en Tribunales, que otros camaradas habían invocado el nombre de la repartición para cometer este delito, en el marco de una intriga donde los enconos se cortan con cuchillo.

En la denuncia que recibió la fiscal Herrera, el Toro contó que un lunes de julio (por las escuchas parece haber sido el 22) fue a visitar a un amigo herido en el Heca en una de sus salidas legales manejando un VW Bora patente IME 168. Cuando salió lo interceptaron un VW Polo gris y una camioneta, le plantaron droga y un arma y lo llevaron con su acompañante a la Jefatura.

El Toro describió en detalle el lugar donde lo tuvieron. Dijo que es la sección Seguridad Personal de la Agrupación Unidades Especiales (AUE). Afirmó que allí se hilvanó la trama extorsiva. El fue quien salió a buscar el dinero mientras su acompañante quedaba como reaseguro para que volviera.

Al juez Donnola le toca ahora desentrañar este oscuro hecho. Dos elementos de notoria elocuencia indican que esto sucedió. Por un lado, la denuncia de Toro. Pero sobre todo la secuencia de escuchas telefónicas sobre Damario disponibles en el juzgado de Negroni.

Feroz. Temido por sus vecinos, caracterizado por una ferocidad sin miramientos, Damario tiene 25 años. Se le atribuyen los homicidios de Lucas Spina en enero pasado en La Tablada y de Fabio Hernán López en abril último, en Villa Gobernador Gálvez. También el de Juan Pablo Colazo, en noviembre pasado, también en Villa Gobernador Gálvez. Tres asesinatos en un semestre.

Según un artículo publicado en el portal Notifé el viernes, en base a datos que según constató este diario están a disposición judicial, el celular que se atribuye a Damario activó distintas antenas en la ciudad de Santa Fe a partir de junio y de las localidades de Santo Tomé, Desvío Arijón y Sauce Viejo.

Contactos. El comisario Marcelo Marcos, a cargo del grupo que produce las escuchas, señaló en un informe reservado que Damario estaba junto a su novia en la zona de Sauce Viejo. Y subrayó la reiteración de contactos con un hombre apodado Toro.

La presencia en la calle de Damario es inquietante. Pero mucho más lo es el hecho de que personas que usan uniforme y operan en el corazón de la Jefatura de Rosario lo hayan usado de pagador del rescate del hombre que tenían retenido. Como se desprende de escuchas telefónicas ahora disponibles en el despacho de Donnola.

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