Buenos Aires.— Maximiliano Alejandro Robak, un abogado de 28 años, fue
asesinado por un delincuente que lo abordó para robarle el auto cuando se aprestaba a dejar a su
novia en su casa, ubicada en la localidad bonaerense de Florida. La joven, testigo directo del
crimen, sostuvo que el homicida "disparó directamente y sin decir nada", y consideró que lo hizo
porque su pareja había dado marcha atrás para escapar. Asimismo, la joven hizo un dictado de rostro
a los investigadores, lo que permitió realizar un fotofit del delincuente que ahora es buscado en
el Gran Buenos Aires.
El crimen de Robak ocurrió poco después de las 22 del lunes cuando el muchacho y
su novia, Romina, llegaron a bordo de un Peugeot 206 hasta la casa de la chica. El joven estacionó
el auto sobre la vereda y en ese momento presintió algo: "Este nos va a robar", le dijo a su pareja
al distinguir que por la vereda se acercaba un muchacho que se llevó la mano a la cintura y extrajo
un arma de fuego.
Robak dio entonces marcha atrás y aceleró en una maniobra evasiva que terminó
costándole la vida. Al ver que el abogado trataba de escapar, el maleante le disparó un balazo. El
proyectil atravesó la ventanilla del conductor, ingresó de arriba hacia abajo por el hombro
izquierdo y le perforó los pulmones, según la autopsia. Con Robak malherido y al volante, el auto
continuó su carrera hasta subirse a la vereda de enfrente y chocar contra la pared de una casa. La
novia del abogado alcanzó a tirarse del rodado y, según algunos testigos, el ladrón realizó otros
disparos y huyó a pie, mientras la chica corrió a pedir ayuda.
Sin palabras. "Estacionamos y vimos un tipo que venía hacia nosotros corriendo
por la calle y con la mano en la cintura. Maxi puso reversa y en eso escuché un tiro. El enseguida
me gritó: «Me dieron, me dieron», contó Romina.
"Cuando chocamos vi al hombre enfrentado al auto. Ahí, instintivamente, me
agaché, abrí la puerta y me tiré. Dicen que hubo otro tiro más", relató Romina, entre lágrimas y
con la voz entrecortada, en la puerta de su casa. "Cuando bajé del auto me fui a la garita, hacia
el guardia (de seguridad que hay en el barrio) y a buscar gente. Con los gritos empezaron a salir
vecinos y Maxi estaba con vida en el auto", agregó la novia.
Romina dijo que tras el asalto, un motociclista pasó por el lugar, se detuvo y
la auxilió junto al vigilador para buscar asistencia médica. "Hay un médico en el barrio que
trabaja en la Clínica Modelo. Mi hermano y el chico de la moto fueron a pedirle ayuda y no
vinieron. Dijeron que no podían hacer nada", contó. Y confió que "tardaron media hora, más o
menos", en asistir a su novio, que no murió en el acto. "Cuando regresé hasta el auto, Maxi movía
la manito, así que estaba vivo", precisó.
La chica dijo que conocía a Maxi hacía 8 años y que eran novios desde febrero
pasado. "No le gustaba confrontar a nadie y por eso eligió Derecho Penal Económico. Se recibió hace
cuatro años. Era inteligentísimo y tenía su propio estudio".
Destruidos. Graciela, madre de Romina, consideró que el ladrón "no sólo quería
llevarse el auto sino que los quería matar a los dos. Si mi hija no se hubiese tirado, el segundo
balazo era para ella". Y relató: "Estamos destruidos por lo que tuvimos que vivir, una cosa
totalmente injusta, porque ni siquiera le pidieron el auto, (el asaltante) se paró frente a ellos,
les disparó y mató a Maxi".
"Son chicos que trabajan en cosas que no tienen nada que ver con delincuentes ni
nada por el estilo. Si bien Maxi era abogado penalista, estaba trabajando en cosas simples porque
recién había comenzado y mi hija es abogada ambientalista de un estudio importante de Capital
Federal", dijo Graciela.
Respecto del homicida, ayer los investigadores sospechaban que sería el mismo
que unos minutos antes había asaltado a un remisero en la misma zona. "El remisero contó que unos
minutos antes acababa de dejar un pasajero y fue abordado por un ladrón armado que le sacó el
celular y la billetera", dijo un vocero judicial. Según ese remisero, el asaltante estaba solo y
tras el robo se colocó un casco, se subió a una moto y huyó del lugar. Sin embargo, ninguno de los
testigos del crimen de Robak vio una moto en el lugar l (Télam)