Policiales

Luz amarilla en el gobierno tras unsecuestro extorsivo

El subsecretario de Investigación Criminal de la provincia se refirió al raptó del cual fue víctima el lunes un integrante de la comunidad gitana.

Miércoles 05 de Septiembre de 2018

El subsecretario de Investigación Criminal del Ministerio de Seguridad provincial, Darío Chávez, fue el encargado de poner en caja ayer el secuestro extorsivo del comerciante de la comunidad gitana Collian Miguel ocurrido el lunes a la tarde. El hombre estuvo retenido durante cuatro horas y fue la segunda víctima de un episodio similar en lo que va del año. "No tenemos nada que nos haga suponer, al menos hasta este momento, que detrás de este secuestro haya una organización delictiva fuerte", dijo el funcionario en rueda de prensa. Y se inclinó "por facciones locales" como las ejecutoras del hecho.

Asimismo, el subsecretario reconoció que "se pagó un rescate", pero aclaró que "en eso no participaron efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI), aunque no descartamos que los familiares hayan mantenido contactos por su lado", agregó. Al respecto, extraoficialmente se supo que el dinero pagado a los secuestradores fue cercano al millón de pesos y no un millón de dólares como se había dicho, mientras que el móvil del secuestro se habría originado en un conflicto entre clanes gitanos en la ciudad.

En cuanto a los autos utilizados en el episodio, se informó que uno de los mismos apareció quemado en Pérez después del desenlace del hecho.

Frente a la concesionaria

Collian Miguel tiene 69 años y es uno de los referentes de la comunidad gitana de Rosario. La concesionaria de autos usados Merri, que funciona desde 1997, es el negocio familiar que se erige en un terraplén de Arijón al 3300. El negocio tiene dos entradas. Una por Arijón y la otra por la colectora Juan XXIII (prolongación de Biedma).

A las 16 del lunes, por esa puerta ingresaron dos autos: un Volkswagen Suran oscuro y un Nissan gris claro. Uno de esos vehículos fue estacionado debajo de una de las cámaras de videovigilancia del predio que registró a cuatro hombres armados: uno de ellos bajando del Nissan con una pistola ametralladora FMK3. Collian Miguel fue metido a la fuerza en ese vehículo y a su hijo Gustavo le pegaron un fuerte culatazo en el cuero cabelludo antes de dejarlo en el lugar.

Para asegurar la huida los maleantes dispararon una ráfaga de al menos cuatro balazos con la ametralladora. Efectivos del Comando Radioeléctrico encontraron en una primera inspección dos vainas servidas en el lugar producto de los disparos que los delincuentes realizaron al aire para intimidar a los ocupantes de la propiedad a la que tomaron por asalto.

Durante cuatro horas, lo poco que se supo de la suerte de Collian Miguel fue a partir del contacto que entablaron sus captores con su familia. Según indicó ayer Darío Chávez, hubo al menos "tres contactos con los captores, pero no descartamos que por su lado la familia haya entablado un diálogo por fuera". A partir de conocerse lo sucedido tomó intervención la Fiscalía Federal 3, a cargo de Adriana Saccone, y se conformó un comité de crisis encabezado por efectivos especializados de la PDI. Los secuestradores iniciaron las negociaciones pidiendo un millón de dólares. Los investigadores estiman que a Miguel lo "pasearon" durante las cuatro horas que duró el secuestro. Tras el pago del rescate, que se indicó osciló el millón de pesos, el comerciante gitano fue liberado en Presidente Perón y Circunvalación.

Mano de obra local

El funcionario de Investigación Criminal del Ministerio de Seguridad provincial brindó precisiones respecto al segundo secuestro extorsivo en la provincia en lo que va del año. El anterior ocurrió el 6 de julio en Cazadores al 1900 cuando un empleado de una distribuidora de la zona sur fue víctima de un episodio similar. Chávez remarcó que los investigadores estiman que el secuestro de Miguel fue llevado adelante por mano de obra local con una escueta inteligencia previa. "Llama la atención que los secuestradores hayan ingresado con dos vehículos y que uno haya quedado estacionado de frente a la cámara de videovigilancia del local. Fueron muy improvisados o las tareas de inteligencias previas no fueron las mejores. Eso posibilitó tener una aproximación a los delincuentes y ver el vehículo en el que lo subieron. De hecho ese coche apareció en cercanías de Pérez, incendiado la misma noche del lunes", indicó.

Primero la vida

Respecto a los pormenores de la investigación durante el secuestro, Chávez fue concreto: "Cuando se siguen los protocolos para estos casos, lo primero que se trata es resguardar la vida de la persona cautiva. Esto implica ponerse en contacto con los captores. En esa negociación, si hay que pagar se paga porque se pretende la libertad de la persona. Después se comienza la investigación, pero lo primero que hay que hacer es que la persona recupere la libertad en buen estado físico".

Y agregó que "no podemos decir que ésto fue una venganza personal hacia el hombre secuestrado o a algún miembro de la familia. Nosotros lo abordamos como un hecho de secuestro extorsivo. Ahora lo que pretendemos es dilucidar quiénes fueron los autores y saber si fue un hecho aislado, individual, que se la jugaron para obtener dinero en forma rápida o bien, si hay una organización que se pretende instalar en la provincia con esta modalidad delictiva o no".

"Es muy prematuro hacer un análisis sobre este hecho y el otro ocurrido meses atrás porque no es un delito al que estemos acostumbrados. Estamos analizando varios frentes. Lo que no queremos es que suceda lo que ocurrió entre 2000 y 2002 en Buenos Aires, cuando en medio de una situación de crisis económica florecieron estos hechos. No creemos que eso pueda pasar en Santa Fe. Y tenemos directivas del ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro para tomar todos los recaudos para evitar que esa modalidad delictiva haga pie en Rosario", concluyó Chávez.


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