Policiales

Los hijos de una pareja asesinada fueron muertos a golpes de maza

Así lo confirmó la autopsia hecha a los chicos, hallados la madrugada de ayer en un zanjón. Los cadáveres de sus padres habían aparecido el martes. Hay tres hombres detenidos por el caso.

Domingo 03 de Agosto de 2008

Buenos Aires.— Los cadáveres de Agustín y Milagros Mansilla, los pequeños hijos del matrimonio asesinado en una vengaza pergeñada por un convicto que gozaba de arresto domiciliario, fueron hallados la madrugada de ayer en un zanjón que atraviesa la ruta Panamericana, muy cerca de donde el martes aparecieron los cuerpos de sus padres, Marcelo Mansilla y Sandra Rabago. De esa manera se confirmaron las peores sospechas y se cerró el círculo en torno a los tres hombres detenidos por el cuádruple crimen.

Según los informes periciales, los chicos fueron asesinados con el mismo elemento que sus padres, entre la noche del 25 y la madrugada del 26 de julio, pocas horas después que mataran al matrimonio. Así surge de las autopsias realizadas por el Cuerpo Médico Forense que determinaron que la familia fue muerta a golpes en la cabeza con un elemento contundente, posiblemente un hacha o una maza.

La reacción. Tras el hallazgo de los cuerpos, uno de los tíos de los menores dijo que si bien este era uno de los finales previstos, el golpe fue muy fuerte. "Nos hicimos la idea de que los chicos también habían sido asesinados, pero al enterarnos fue el golpe más fuerte de nuestras vidas. No entiendo, no me entra en la cabeza cómo puede haber tanto salvajismo", expresó.

En ese orden, los pesquisas aseguraron ayer que los chicos habrían sido asesinados porque conocían a los homicidas y, de dejarlos vivos, se convertirían en testigos clave de la muerte de sus padres.

Confesión y rastrillaje. La búsqueda de los niños se intensificó la tarde del viernes luego de que Cristian Fernández, un muchacho de 22 años e hijo del principal sospechoso del hecho, se entregó a la policía y aseguró que los chicos habían tenido idéntico final que el matrimonio Mansilla. Y fue este acusado el que confirmó a los investigadores que el móvil había sido una "bronca personal".

También indicó que a los cuerpos de los niños "los tiraron un poco antes" de donde fueron hallados los cadáveres de sus padres, a la vera de la Panamericana, y así dio la pista para que la policía rastrillara los alrededores de la autopista, entre los kilómetros 58 y 60, por orden del fiscal del caso, Marcelo Pernice.

Maniatados. Los cuerpos de Agustín y Milagros se encontraban atados de pies y manos, con trapos en la boca y envueltos con una frazada. Estaban debajo de un puente, a pocos metros del lugar en donde aparecieron asesinados sus padres.

Respecto al móvil del caso, fuentes de la investigación ratificaron que los Mansilla habían declarado como testigos por el robo a una quinta cercana a la casa donde residía la familia, en el barrio Frino de José C. Paz, y acusaron a los sospechosos.

Así, la policía llegó a la casa de Angel Antonio Fernández, un hombre de 41 años que había sido condenado en 1991 a 25 años de prisión por una violación seguida de muerte pero que gozaba de arresto domiciliario desde julio de 2007 y era controlado mediante una pulsera electrónica que no funcionaba, ya que varios testigos lo vieron fuera de su vivienda en reiteradas oportunidades (ver pág. 41).

En ese mismo procedimiento fue apresado Jesús Osvaldo Cáceres y se hallaron elementos incriminatorios para la causa tales como la computadora y un reproductor de DVD de los Mansilla además de ropa manchada de sangre.

Por su parte, Cristian Fernández fue detenido el viernes tras entregarse a la policía y confesar que no tenía nada que ver con los crímenes pero decir que los chicos estaban muertos. Este joven había sido condenado en enero de 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra y beneficiado con un arresto domiciliario por el Tribunal Oral 2 de San Martín, que ordenó que sea monitoreado por una pulsera electrónica igual que su padre.  (Télam/DyN)

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