Policiales

Le imputan participar de un tiroteo filmado para subir a las redes

Un joven de 22 años fue imputado de intimidación pública y otros delitos por manejar el auto desde el cual, junto con otro joven que sigue prófugo, se enfrentaron a tiros contra otras personas.

Lunes 21 de Diciembre de 2020

Un joven de 22 años fue imputado ayer como participante de un tiroteo en julio pasado en zona sur que tuvo la particularidad de haber sido filmado para subirse a redes sociales. Se trata de Yair Sergio G., a quien la fiscal Valeria Haurigot le imputó lesiones leves agravadas, intimidación pública y tenencia de arma de fuego. En ese marco la jueza María Melania Carrara le dictó prisión preventiva por 90 días.

Según reseñaron fuentes judiciales el hecho ocurrió el 31 de julio pasado alrededor de las 13 en inmediaciones de Alzugaray y Bermúdez, en el barrio de la Carne del extremo sur de la ciudad. De acuerdo con la imputación, Yair G. conducía un auto Gol Power junto con un joven que está prófugo mientras iban disparando y filmando lo que ocurría. En ese marco dispararon contra un hombre que fue herido en un pie.

La fiscal consideró esa conducta, más allá de las lesiones ocasionadas y del conflicto previo que pudo haber originado la agresión, como un modo de generar un peligro común y demostrar poderío por el uso de armas de fuego. Por ellos agregó el delito de intimidación pública a la imputación.

Los voceros consultados agregaron que en la investigación de este hecho el pasado 18 de diciembre se realizó un allanamiento en el domicilio del imputado en Volta al 7300. En la ocasión se secuestró una pistola calibre 9 milímetros cargada que sirvió para conectar al detenido con la casusa investigada.

Vértigo

En cine se llama plano subjetivo. Es el momento en que el director hace coincidir la observación del espectador con el punto desde donde mira el personaje. Esto es lo que pasa en una impresionante balacera que producen dos jóvenes desde adentro de un auto en movimiento, en el que se filman a sí mismos con un celular acribillando el frente de una vivienda ante la cual hay dos personas, una de las cuales resulta herida.

El vértigo que hay en ese video de 40 segundos, que este lunes se presentará en audiencia, es un resumen de una práctica que en Rosario se consolidó como una de las rutinas delictivas más afianzadas. Esta balacera que circuló en mensajes de whatsapp será presentada en una audiencia imputativa en la que se acusará a uno de sus autores.

Lo que tiene de llamativo el hecho es que a las dos horas de ocurrido este furioso ataque a tiros, en agosto pasado, los dos autores presuntos fueron detenidos en un auto con armas, en la calle y sin ninguna posibilidad de justificar su portación. Así y todo el juez que intervino en la audiencia les fijó una fianza y les dio la libertad. La aparición de las imágenes, los elementos presentes en ellas y otras referencias permitieron la detención el viernes pasado de quien se acusa de haber manejado el auto. El que dispara, además, que se llama Agustín M., en marzo pasado había sido detenido por robar a un chico de 13 años las zapatillas y la billetera con un revolver calibre 32, por lo que recibió 60 días de prisión preventiva.

El video en el que se produce la balacera fue según la víctima en Alzugaray y Bermúdez, pasando barrio de La Carne hacia el sur. Pero los fiscales tienen motivos para pensar que el atacado mintió y que los tiros reventaron en la zona de los pasajes 525 y 571 en una casa que pertenece a la familia del denunciante, en el sudoeste, por lo que mandaron allanar allí.

Balacera desde adentro

El video muestra el frenético momento en que desde un auto particular la arremeten a tiros con un revólver como un plano secuencia de 40 segundos: se ven las luces anaranjadas del alumbrado público, las casas que quedan atrás por el movimiento del vehículo, el tableteo constante de los disparos y también que desde le objetivo baleado les devuelven el fuego con lo que parece ser una pistola por los tiros a repetición. “Tomen manga de giles, tirá tirá, a pleno contra los giles, aflojale a los gatos estos, a uno le pegaste”, se escucha decir a uno de los ocupantes del auto mientras el tirador apunta y gatilla desde el asiento trasero.

Un trabajo de la Unidad Fiscal dedicada a balaceras, con la Brigada Operacional División Tribunales (BODT) y la Agencia de Investigación Criminal realizaron cinco allanamientos el viernes. Los investigadores prosperaron desde dos datos: el conocimiento de que por la consola interna el auto de los tiradores era un VW Gol y que el nombre de uno de los gatilleros, aportado por la víctima de los balazos, era Brian Agustín M.

Al peinar la base de datos de la Unidad Fiscal sobre cuestiones de abusos de armas y balaceras saltó que una persona con ese nombre había sido detenida el 1 de agosto junto a Sergio Jair G. Los interceptó a ambos el Comando Radioeléctrico en un control en Ituzaingó al 7300, a bordo de un VW Gol negro con un revólver Colt 38 con 5 cartuchos intactos.

Pese a que la fiscal actuante solicitó prisión preventiva, el juez Rodolfo Zvala les fijó una fianza, la obligación de firmar en Tribunales semanalmente y los dejó en libertad. Ambos jóvenes tienen 22 años. La vestimenta que usaba Brian M. al ser detenido esa noche de agosto, una gorra blanca, un camperón con capucha y un pantalón de camuflaje militar, era exactamente la misma que se vio en el video que se recuperó tres meses después, el 22 de noviembre.

En los allanamientos realizados el viernes fue detenido Sergio Jair G., a quien se atribuye manejar el auto, por lo que será llevado a audiencia a mediodía. Este tenía una causa por portación de arma de fuego sin autorización del 3 de agosto pasado donde le secuestraron un revólver 22 corto marca Bagual en una persecución que terminó en Provincias Unidad y Viamonte. El viernes pasado al allanar su casa le encontraron un arma poderosa: una pistola 9 milímetros.

La investigación impulsada por los fiscales Federico Rébola y Valeria Haurigot también ordenó la detención de Brian M. que está prófugo por la balacera que se registra en el video.

Las imágenes obtenidas de los disparos en el auto están impregnadas de un valor testimonial que capta una impronta de época en la violencia altamente lesiva en Rosario. Este año se produjo en la ciudad una escalada de este tipo de delitos al punto de que el Ministerio Público de la Acusación (MPA) creó una sección especial con tres fiscales para investigar sus dinámicas y sus autores.

En la unidad fiscal de balaceras se están conectando por primera vez todos los incidentes donde hay abusos de armas, es decir, en los que hay disparos: homicidios en tentativa o concretados, balaceras a domicilios, portaciones ilegales de armas, usurpaciones en las que el medio comisivo es efectuar tiros. Lo que se intenta es construir flujos de información constantes frente a cada hecho, para ver si llevan a puntos comunes.

Hasta ahora es así en forma abrumadora. ¿Cuáles son los puntos comunes? Básicamente domicilios y personas. Eso indica que en las muy diversas balaceras hay redes que se conectan por conflictos. El objetivo de los investigadores es hilvanar un circuito que tiene tres eslabones: el que es encontrado portando un arma, con la balacera que produjo, con la banda a la que pertenece.

La mayoría de las balaceras hoy son disputas narco de territorio. Se balea una vivienda para que se abandone para poner un bunker o para desplazar a un competidor corriendo a tiros a propietarios humildes. También, de manera clara, para sembrar miedo, de manera que la persona agredida le pague a la que la balea para evitar ataques futuros.

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