Banda de Los Monos

Las defensas de los acusados atacarán al juez Vienna y dirán que la evidencia no es válida

Los abogados plantearán que el juez instructor de la causa fue parcial y que la pesquisa se dirigió hacia los Cantero de manera arbitraria.

Martes 21 de Noviembre de 2017

Los defensores de los 25 acusados de integrar una asociación ilícita dedicada el negocio de la violencia llegarán al juicio con una estrategia general: atacar la figura de Juan Carlos Vienna, el juez instructor de la causa de Los Monos. De él dirán que fue parcial, que persiguió al clan Cantero siguiendo intereses personales, que violentó las reglas básicas de una investigación judicial. Concluirán que toda la causa edificada sobre esos cimientos carece de legitimidad y por lo tanto debería caer como un castillo de naipes. A eso le sumarán una estrategia particular: pelear caso por caso para demostrar que los delitos endilgados a sus clientes no están probados.

Sobre esos ejes se moverán las defensas de los principales implicados en el juicio que arranca hoy en el Centro de Justicia Penal. La apuesta no es nueva. Los mismos argumentos vienen siendo expresados por los defensores en cada instancia de apelación, escrito o audiencia sobre la causa.

A ese trazo grueso, los 19 abogados que actuarán en el juicio añadirán a su vez otros planteos puntuales. Aunque no se espera que actúen en un bloque compacto a lo largo de casi cuatro meses de audiencias, coincidirán en los conceptos centrales.

El principal planteo defensivo se centra en las críticas al juez Vienna. Así es desde que se difundieron planillas de migraciones sobre sus viajes a presenciar veladas de boxeo al exterior junto al mánager Luis Paz. Es el padre de Martín "Fantasma" Paz, cuyo homicidio en 2012 fue adjudicado al entorno de Los Monos y eso dio origen a la "megacausa" contra la banda; un proceso que tiene a las escuchas telefónicas en el centro de la prueba. Los abogados dicen que Vienna actuó influenciado por Paz, quien llegó a estar sospechado en el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, de mayo de 2013.

Una de las últimas peleas de los principales defensores por discutir en el juicio el rol de Vienna fue en mayo pasado, cuando le reclamaron al camarista Daniel Acosta que se incorporen nuevas pruebas para demostrar que el magistrado actuó con "parcialidad" desde el minuto cero. Según los abogados, por aplicación de una teoría que en la doctrina jurídica se conoce como "fruto del árbol venenoso", nada de lo actuado desde entonces es válido porque todo está viciado. El camarista hizo lugar a la mayoría de las pruebas solicitadas, lo que vaticina calurosas jornadas de juicio con Vienna en la mira de las defensas.

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El juez en la mira

"La teoría del caso va a girar en torno a la parcialidad de Vienna. Es lo que venimos sosteniendo y obviamente las pruebas van a estar dirigidas a demostrarlo. Luego analizaremos en cada una de las causas si se dan los presupuestos de las figuras que se endilgan a nuestros clientes. No sólo en la asociación ilícita. Tampoco hay pruebas de los roles que le adjudican por ejemplo a (Ramón "Monchi") Machuca en los homicidios", dijo el penalista Carlos Edwards, defensor de Monchi junto a Fausto Yrure.

El planteo de las defensas se sostiene sobre tres pilares: hubo parcialidad del juez, la causa fue direccionada de manera arbitraria y la evidencia fue obtenida de manera irregular. En este terreno entran en discusión las escuchas telefónicas, que seguramente serán denostadas por las defensas pese a que fueron consideradas válidas en otras instancias.

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Los abogados defensores de Los Monos, en la mira de la fiscal María Eugenia Iribarren.
Los abogados defensores de Los Monos, en la mira de la fiscal María Eugenia Iribarren.



"A grandes trazos, se va a atacar el trabajo del juez de Instrucción. Fundamentalmente la actividad que deriva de la relación con Luis Paz", coincidió Carlos Varela, quien junto a Edwards, Yrure y Adrián Martínez defiende a "Guille" Cantero, su ladero Leandro Vilches, su padre Ariel Cantero y su cuñada Lorena Verdún. Según el abogado, también se objetarán "cuestiones de competencia: lo que inicialmente parecía una organización acusada de comercialización de estupefacientes terminó investigada por la propia administración provincial".

En la primera etapa del juicio, sobre asociación ilícita, los abogados dirán que no está demostrado el funcionamiento de una organización delictiva. Que para ello se deben probar lazos, una pluralidad de actores, un orden jerárquico, roles concretos. Y también que la banda se armó después de 2010, el año en que algunos de los acusados fueron desvinculados de una causa anterior por el mismo delito.

"Hay que ver si los testigos que ellos esgrimen como soporte para su tesis soportan el filtro de los contrainterrogatorios que van a ser formulados por la defensa. Porque en la fase instructoria estuvimos impedidos de tener un control sobre esas declaraciones —advirtió Varela—. El direccionamiento de la investigación no respetó el principio acusatorio que exige darle participación a la defensa".

"Una cosa es el material probatorio de la fiscalía y otra es de qué modo entró esa evidencia al proceso", volvió Varela sobre el nudo gordiano de las defensas. "Decimos que no hay evidencia y que la considerada cargosa no fue introducida de manera legítima", remarcó. Para los abogados, si se demuestra que la investigación tuvo un origen parcial, subjetivo, ajeno a un interés de esclarecimiento, se "caería todo" por falta de legitimidad.

"Hacemos una aclaración enorme: la actividad del fiscal es la que debe destruir la presunción de inocencia y no a la inversa. Parece que nos encontramos en un proceso donde tenemos que salir nosotros a demostrar la inocencia de nuestros clientes", aclaró el defensor. Su equipo será crítico además con el trabajo de los policías de la disuelta División Judiciales que encararon la pesquisa al inicio.

"La acusación del fiscal y el trabajo policial son una sola cosa. La actividad jurisdiccional estuvo sustentada en actividad policial viciada. Que no nos vengan a decir que el personal policial son otra cosa distinta de la acusación, porque son representantes del Estado. Esta es una acusación del Estado que consideramos viciada", remarcó, con la expectativa puesta en que "se juegue con reglas claras y se aplique la ley" sin influencias de otro orden.

Los de uniforme

De los 25 acusados, trece son empleados de fuerzas de seguridad acusados de colaborar con la banda. Rodrigo Mazzuchini es el defensor de tres de ellos: Juan José Raffo, Cristian Floiger y Sergio Blanche. Los llama "el grupo de los olvidados". Es que estaban en medio de un avanzado juicio escrito cuando el año pasado se dispuso el trámite oral para todos porque así lo requería el "núcleo duro" de la banda.

"Lo que voy a decir es una cuestión absolutamente técnica. En este juicio, toda la prueba que se haya aportado después del plazo establecido en el juicio escrito es inválida para mis asistidos", dijo, y adjudicó las causas contra sus clientes a internas policiales.

"La fiscalía no presentó la prueba en tiempo y forma. Nosotros no queríamos el juicio oral y de repente nos cambiaron las reglas. Tampoco hay pruebas contra estos muchachos. Aún tomando las escuchas por ciertas, no surge allí que fueran parte de una asociación ilícita", adelantó el defensor.


Presos reclaman por un traslado

Los presos considerados de "alto perfil" en la causa de Los Monos presentaron ayer un hábeas corpus en rechazo de su traslado desde la cárcel de Piñero a la Pérez —adonde fueron derivados por cercanía con el lugar del juicio— y amenazan con no presentarse hoy a la primera audiencia. Se trata de "Guille" Cantero, "Monchi" Machuca, Jorge Chamorro, Leandro Vilches, Daniel Jure y Edgardo Fernández. La abogada Romina Bedetti indicó anoche que fueron trasladados con "lo puesto" a una celda donde no pueden cocinar ni recibir visitas. Dijo que el tribunal pidió informes penitenciarios y trataría el tema a primera hora de hoy, antes del juicio.

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