Otra vez estampidos de disparos sacudieron las calles de barrio Ludueña. Otra
vez las miradas se posan sobre una interna en la barra brava de Rosario Central. Ocurrió el jueves
cuando un muchacho de 21 años fue baleado desde un auto en inmediaciones de Felipe Moré y Casilda.
La víctima es hijo de Elbio Omar Molaro, un referente auriazul en Ludueña al que le dicen
Cato y está detenido por participar en la gresca en la que fue herido de muerte el pasado 22
de noviembre, en la previa del último clásico, Aldo José Tejeda, de 37 años.
"Tengo miedo. Temo por mi seguridad y la de mis hijos.
Hasta acá me la aguanté, pero ya no más". Silvana C., es la esposa de Cato Molaro. El viernes fue a
los Tribunales provinciales y dejó asentada una denuncia en el juzgado de Instrucción 4ª sobre lo
que sucedió con su hijo Mauro. Y dijo que ella presenció el ataque desde unos cinco metros por lo
que pudo identificar al tirador: Andrés Pillín Bracamonte, el sindicado jefe de la barra brava de
Central.
"El que disparó fue Pillín. Yo ví todo desde unos cinco
metros. Esto pasó a las 20 del jueves, estaba claro y se veía bien", dijo convencida la mujer. La
causa quedó caratulada como tentativa de homicidio.
En tanto, Mauro fue asistido y dado de alta. El proyectil
le atravesó el brazo izquierdo. "Mi hijo no tiene antecedentes, es un trabajador. Desde que
empezaron los líos entre mi marido y Pillín nosotros dejamos de ir a la cancha. Ellos se conocen de
años, pero desde ese momento no fuimos más el Gigante", explicó Silvana.
Antes de la feria judicial, Andrés Bracamonte fue condenado
por la jueza de Sentencia Carina Lurati a dos años de prisión efectiva como autor de amenazas
coactivas contra un ex empleado del club de Arroyito en septiembre de 2007. El fallo fue apelado
por su abogado y en caso de quedar firme deberá cumplir la sentencia.
Amores y odios.
Las pintadas dejaban entrever una
ruptura entre Bracamonte y Cato. ¿El motivo? Un supuesto temor de que la gente de Ludueña se
quedara con la conducción de la popular alta del Gigante que da espalda a Regatas. Y así se llegó a
la previa del último clásico, disputado en el Coloso del Parque el 22 de noviembre. Según fuentes
policiales, tres días antes del partido fue baleado el frente de una vivienda de Riccheri al 1400
en la que vive un allegado a Cato.
En tanto, un par de horas antes del
partido, en Rodríguez y Zeballos se produjo un incidente donde fue herido de arma blanca Aldo José
Tejeda, de 37 años, quien iba en moto junto a otro joven. A pesar de resultar herido, Tejeda pudo
declarar ante la policía y apuntó a "la barra de Cato" como la agresora. Entonces Cato fue apresado
en una de las puertas de ingreso al estadio. La policía enmarcó la agresión en un vuelto por la
balacera del 19 de noviembre. La situación de Molaro se agravó cuando Tejeda murió a fin de año.
"Usted creé que mi marido iba a ir a hacer una cosa de esas (apuñalar a Tejeda) estando con su
mujer y su hija. Arriesgándonos a nosotras. Fuimos los tres a la cancha, en familia. Y se lo
llevaron preso adelante nuestro", relató Silvana.
En ningún momento Silvana C. negó que su marido, Cato, estuviera
ligado hasta hace unos meses a Pillín Bracamonte. "Cato es un hombre de cancha", fue la definición
que dio la mujer. Pero para comprender lo que denuncia hay que remontarse al año pasado. En
septiembre aparecieron pintadas hostiles hacia el jefe de la barra canaya en su búnker predilecto.
En las paredes del club La Carpita, de Iguazú y Junín, se leía: "Pillín ortiba, Ludueña leal te va
a doler", "Mano a mano y sin yuta 911" y "Pillín traidor 911".
Un plomo en el brazo.
"Cuando pasan por delante de Mauro
uno dijo: «Dale. Dale ahora que lo tenés regalado». Y pum, pum, pum. No sé si fueron cuatro o cinco
tiros, pero cuando vi que me hijo se agarraba me shockeó. El auto siguió por Felipe Moré para
Junín. Yo socorrí a mi hijo y cuando vi que estaba herido en el brazo me quedé más tranquila, pero
lo podrían haber matado", rememoró la mujer. "Después fui a hacer la denuncia a la comisaría 12ª,
pero no me la tomaron. Y el viernes fui a Tribunales. Quiero que esto se investigue porque tengo
miedo por mi y mis hijos. Mi marido está detenido, ya está. Pero nosotros estamos solos. Ya
hirieron a mi hijo. Que voy a esperar, que me baleen a mi o a mi hija", argumentó Silvana.
Acerca del ataque a su hijo, Silvana C. contó que el jueves a las 20
Mauro estaba en una moto en Felipe Moré y Casilda, a metros del ingreso a la cancha de Tiro Federal
y a diez cuadras de La Carpita. "Yo justo pasé por allí en otra moto porque iba al supermercado con
una amiga. Vi llegar un Ford Mondeo oscuro que manejaba F.C. (lo identifica con nombre y apellido)
y de acompañante iba Pillín", dijo.
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