La Justicia confirma el procesamiento del "rey de la efedrina" en otra causa
La Cámara en lo Penal Económico confirmó el procesamiento con prisión preventiva del comerciante
rosarino Mario Roberto Segovia, bautizado como “El rey de la efedrina”, en una causa
por presunta importación ilegal de sustancias tóxicas provenientes de Francia, dijeron fuentes
judiciales.
5 de marzo 2009 · 16:06hs
La Cámara en lo Penal Económico confirmó el procesamiento con prisión preventiva del comerciante
rosarino Mario Roberto Segovia, bautizado como “El rey de la efedrina”, en una causa
por presunta importación ilegal de sustancias tóxicas provenientes de Francia, dijeron fuentes
judiciales.
La resolución sobre Segovia, quien cobró notoriedad al quedar involucrado en una causa acusado
de participar en la venta de efedrina a México, fue dictada por la Sala B de la Cámara, integrada
por Carlos Pizzatelli, Marcos Grabivker y Roberto Hornos. El fallo del tribunal ratificó la medida,
que incluyó un embargo de 200.000 pesos, dictada hace un par de meses por el juez Ezequiel Berón de
Astrada. Luego de reunir pruebas ofrecidas por la División Causas Penales de la Dirección General
de Aduanas (DGA), el juez concluyó entonces que, bajo la falsa identidad de un preso, Segovia
recibió de un laboratorio francés aconitina y ricinina, dos sustancias que pueden ser utilizadas
como precursores para agresivos químicos.
En el caso de la aconitina, el juez sostuvo que el contrabando se había consumado, mientras que
en el de la ricinina, descubierta a mediados de 2006 por personal de DGA en un sobre de correo de
Federal Express proveniente de Francia destinado a “Héctor Benítez”, Segovia fue
responsabilizado en grado de “tentativa”. Los investigadores determinaron que
“Héctor Benítez” era un preso al que Segovia le había “robado” su identidad
para concretar la importación de las sustancias tóxicas. Segovia adquirió notoriedad cuando, a
fines de 2008, fue detenido por el juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, quien lo
investiga por la supuesta venta de efedrina a México.
Segovia fue apresado en noviembre último en el en el aeroparque Jorge Newbery cuando estaba a
punto de viajar a Puerto Iguazú. En un posterior allanamiento a su casa del barrio Fisherton de
Rosario, se halló dinero, costosos autos, lingotes de oro, armas y relojes marca Rolex. “No
soy el rey de la efedrina, soy el rey del trabajo”, enfatizó en su momento Segovia, en
declaraciones radiales, luego que se lo mencionara como responsable de la exportación ilegal de
gran cantidad de esa sustancia.
Antes de la medida de Berón de Astrada, Segovia fue procesado por Faggionato Márquez como
financista y organizador de una banda dedicada a la guarda (en la localidad bonaerense de Ingeniero
Maschwitz), comercio y contrabando de estupefacientes. Además, fue procesado en otra que instruye
el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, por presunto envío de 8.000 kilogramos de efedrina
a México en paquetes de azúcar.
Cuando fue detenido el procesado tenía en su poder un documento a nombre de Héctor Germán
Benítez, un interno del penal de Sierra Chica. Una pericia caligráfica, realizada a pedido de la
División Causas Penales de la DGA, demostró que la grafía de Segovia coincidía con quien actuaba
con aquella “usurpada” identidad. Sobre los tóxicos que Segovia habría intentado
contrabandear, las fuentes informaron que un peritaje químico indicó que ambos son nocivos para la
salud y que en la actualidad no se utilizan de manera terapéutica, mientras que organismos
oficiales informaron que las dos sustancias “están prohibidas como constituyentes de
medicamentos” debido a los efectos nocivos para los seres humanos.
Según la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la ricinina es un alcaloide que
genera convulsiones acompañadas por alteraciones electroencefalográficas en la corteza cerebral,
usado como plaguicida, mientras que la aconitina es “uno de los venenos más violentos entre
los conocidos”. Tras recibir esos informes, Berón de Astrada citó a indagatoria a Segovia,
quien se negó a declarar, pero se consideró probado que “haciéndose pasar por Benítez”
intervino en la importación de las sustancias y, como presidente de Excel Import Export, se conectó
con el laboratorio Latoxan, ubicado en rue Léon Blue 2600, de Valence, en Francia.