Policiales

La familia de dos policías acusados de un homicidio denuncia amenazas

Franco y Víctor Villarruel están en prisión preventiva por la muerte de Matías Sosa. Su padre dice que tiene que vivir encerrado por las presiones recibidas.

Miércoles 26 de Diciembre de 2018

"Quiero saber por qué me hicieron ésto. Toda la vida trabajé honestamente, no tengo nada que ver con lo que pasó con mis hijos. Sí, soy el padre, pero ellos están detenidos, se entregaron. Y a mi quisieron matarme, también a una de mis hijas, a mi ex nuera, a mis nietos. Toda mi familia está amenazada de muerte". El dueño de esas palabras es Víctor Villaruel, un hombre de 54 años padre de los hermanos Víctor y Franco, de 33 y 34 años, imputados por el homicidio de Matías Sosa, un joven de 25 años baleado en el abdomen el domingo 16 de diciembre en Uriarte al 1500, barrio Parque Casas.

Villarruel padre reside en Unión al 1600, es vecino de la familia de la víctima, quienes siempre mantuvieron una relación de buena vecindad y respeto. Incluso hasta lo unió un parentezco político, porque una de las hermanas de Sosa fue pareja de un hijo suyo y le dio dos nietas.

Sin embargo, ahora está encerrado en su casa junto a su familia y con custodia policial las 24 horas desde el mismo momento en el que se desató el confuso episodio por el cual sus hijos se entregaron a la policía. Sosa murió el jueves y enseguida don Víctor sufrió las amenazas. El relato es estremecedor porque describe un conflicto del cual es ajeno, pero derivó en situaciones con una matriz de violencia extrema, ya arraigada en un zona de Rosario donde la perspectivas de una vida pacifica se contraen y relajan al ritmo de actores conocidos.

Aterrorizado y angustiado, Víctor Villarruel contó a La Capital que tiene un almacén y una pequeña distribuidora de bebidas, que toda la vida trabajó honestamente y en el barrio saben de su conducta desde que se radicó en Parque Casas, cuando sólo tenía 12 años. Pero a pesar de ello, lo atraviesa la martirizante sensación de que si pone un pie en la calle o se relaja la custodia, lo matan. Perturbador por donde se lo mire.

Intimidaciones

Recuerda que el domingo del crimen por el que están acusados sus dos hijos policías fue intimidado apenas Víctor y Franco quedaron detenidos. "Una persona de la familia de la víctima que yo respeto y conozco, me dijo: «Mirá, si le llega a pasar algo a mi hijo te mato a vos y a toda tu familia, hasta el más chico te voy a matar». Una horas después sufrió un grave ataque a tiros frente a su casa.

Fue cuando otro allegado a Sosa se presentó en la puerta de su vivienda. "Llegaba mi hija y la baleó en la cabeza, ella alcanzó a correr y se salvó, pero también casi matan a mi nieta y a mi ex nuera (la hermana de Sosa que tiene buena relación con su ex familia política), después me disparó a mi, dos o tres tiros. Me tiré detrás de un mostrador para salvarme", narró el hombre.

"Es de terror lo que estoy viviendo. Me quisieron matar. ¿Qué culpa tengo de lo que ocurrió? No hice nada, no cometí ningún delito, salgan y pregunten en el barrio quién soy" reclama don Víctor, casi en tono de ruego. Después, cuenta que saquearon y le robaron mercadería de un depósito que tiene a la vuelta de su casa0. "Era una inversión para vender en las fiestas. Pero es tristísimo saber que amigos y gente que conozco hace años te robe".

Sosa falleció el jueves pasado ya que no pudo reponerse de las graves heridas que recibió en el abdomen tras el ataque de los hermanos Villarruel. Entonces el padre de los atacantes fue blanco de un escrache durante la tarde, cuando transcurría el velorio, lo cual obligó a la intervención de efectivos policiales para resguardar a la familia de los acusados. "Eso no es dolor", reflexionó una vecina sobre la violenta secuela. Los ataques y amenazas fueron denunciados ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA), aunque la complejidad del caso no garantiza que cesen los conflictos.

Navidad de terror

Víctor pasó la Navidad bajo presión, con la necesidad imperiosa de distinguir el sonido del corte de un caño de escape de una moto, el de un petardo o la pirotecnia y un proyectil de arma de fuego. Teme por su vida, la de su mujer, sus hijas y sus nietas de 4, 8, 14 y 17 años. Es respetuoso del proceso judicial en el que sus hijos están imputados y en prisión preventiva por 90 días por tentativa de homicidio pero no puede vivir como lo está haciendo.

"Ellos se entregaron, están presos en la cárcel y yo estoy preso en mi casa. Si, soy su padre, pero ¿qué tengo que ver? Cuando se vaya o relaje la custodia policial me matan, no podemos salir, estamos todos aterrados", repite una y otra vez.

El hombre indicó que su salud se deteriora porque es hipertenso, diabético, insulino dependiente y que las limitaciones para moverse lo privan de tener medicamentos. Desbordado, explicó que no encuentra una salida, pide ayuda para llamar a la reflexión a los agresores, y a las autoridades para que ejerzan los controles que correspondan para que pueda retomar su vida habitual.

Finalmente solicitó mandar un mensaje a sus vecinos y al barrio donde se crió. "Todos saben que soy un tipo que se ganó la vida laburando, y en esto no tengo nada que ver. Que me roben amigos de toda la vida, del barrio, me generó una profunda tristeza. La verdad es que me siento defraudado".


>> De cara a una audiencia que puede cambiar la carátula de la pesquisa

Los policías Víctor y Franco Villarruel, de 33 y 34 años respectivamente, están en prisión preventiva por 90 días acusados de tentativa de homicidio. Sin embargo, aún no se hizo la audiencia posterior a la muerte de Matías Sosa, ocurrida el jueves pasado, lo que llevaría a que su situación procesal se agrave. El fiscal Adrián Spelta, a cargo de echar luz sobre el confuso episodio deberá solicitar esa nueva audiencia para readecuar la acusación.

Mientras la familia de Sosa recalca que se trató de un caso de abuso policial, la investigación oficial indicó que el domingo 16 de diciembre al mediodía el policía Franco Villarruel llamó al 911 para decir que Matías Sosa le había apedreado el auto estacionado delante de su casa, en Unión al 1400 del barrio Parque Casas, rompiendo un espejo retrovisor y mientras en el auto estaba su mujer con su pequeño hijito.

Media hora después, una brigada del Comando Radioeléctrico llegó al lugar y los hermanos Villarruel acompañaron a esos uniformados a buscar al joven que habían sindicado como agresor. Se acercaron a su casa, en Uriarte al 1500. Allí los Villarruel increparon a Sosa y se trenzaron en una pelea.

Relato oficial

De acuerdo al relato oficial, en ese contexto Franco Villarruel sacó un arma de la cintura y realizó un disparo que le dio a Matías en el abdomen. Otros testigos indicaron que antes de que ello ocurriera se escucharon varios disparos. Enseguida su hermano Víctor sacó otra arma, gatilló e hirió al joven en una pierna.

En ese marco, el hermano del muchacho herido salió corriendo y los dos policías lo persiguieron sin éxito. Mientras que Franco Villarruel fue detenido por sus pares del Comando, su hermano Víctor se entregó poco después. Ambos entregaron sus armas (no reglamentarias) y sus permisos de portación.

Durante la audiencia imputativa, la defensa de los policías expuso otra teoría del caso. El abogado defensor Martín Fernández, consideró que se trató de un caso de exceso de legítima defensa. Dijo que todo comenzó cuando Franco estacionó su auto en la puerta de su casa y vio como Matías Sosa y su hermano le pedían un cuchillo a una vecina.

La mujer se negó y se encerró en su casa. La respuesta fue el ataque a piedrazos contra el auto del policía. Luego los hermanos Sosa le exigieron lo mismo a Franco, que estaba entrando en su vivienda. Pero también se negó y los muchachos volvieron a apedrear el auto.

Esa teoría indica que Franco Villarruel llamó al 911 y cuando llegó el Comando se ofreció a acompañarlos para buscar al sospechoso junto con su hermano Víctor. Cuando dieron con Matías Sosa en su casa y pelearon, Franco vio que tenía algo plateado en la cintura, y ante un movimiento brusco abrió fuego.

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