Jorge Laferrara, el hombre que purgó una condena por narcotráfico con el fundador de Los Monos, fue juzgado en el día acusado de ofrecerle 100 mil pesos a un policía que lo encontró escondido detrás de un galpón de la zona sur de Rosario cuando pesaba sobre él un pedido de captura. El efectivo lo encontró tendido entre unos pastizales luego de una breve persecución por la ruta 18. La fiscalía pidió que se lo condene a 3 años de prisión efectiva mientras que la defensa solicitó la absolución en el debate oral que arrancó y terminó este martes en el Centro de Justicia Penal. La sentencia se conocerá el viernes a las 13.
La propuesta de coima para esquivar la captura está consignada en el parte policial del día en que fue detenido Laferrara, el 20 de junio de 2019 alrededor de las 10. Fue en un local de venta de autopartes a la altura del kilómetro 2 de la ruta 18. Según el acta, Laferrara salió del desarmadero al volante de una camioneta Toyota Hilux doble cabina de color bordó y cerca del kilómetro 1 se encontró con un control policial. Entonces frenó en seco, retrocedió y regresó al punto de partida. Bajó de la camioneta por el asiento del acompañante y salió corriendo a esconderse detrás de un galpón.
Dos patrulleros fueron tras la retirada de la Hilux, que quedó estacionada en el frente del predio. Los policías le preguntaron al dueño dónde estaba el conductor. El hombre refirió que un muchacho joven y un señor maduro habían preguntado por unos repuestos y se habían marchado sin comprar nada. En el lugar estaba un sobrino de Laferrara, quien lo acompañaba en la camioneta, y se limitó a decir que ignoraba el motivo de la reacción de su tío.
El ex socio de Ariel “Viejo” Cantero fue encontrado entre unos pastizales, en cuclillas junto a un canal que atraviesa el campo. Fue entonces que, según el acta, ofreció arreglar el entuerto con 100 mil pesos: dijo que si caía preso no iba a poder asistir al cumpleaños de 15 de su hija. Laferrara tenía un pedido de captura activo porque no había retornado de una salida transitoria a la cárcel de Piñero, tras ser condenado en 2018 por el crimen de un chico de 15 años. Llevaba prófugo 2 años, 5 meses y 16 días.
En sus alegatos de apertura en el juicio, los fiscales Matías Edery y David Carizza pidieron una condena de 3 años de prisión efectiva como autor del delito de cohecho activo. Una pena que se corre del mínimo legal de 1 año de prisión previsto para quien ofrece una dádiva a un funcionario, delito detallado en el artículo 258 del Código Penal. Los defensores Ezequiel Torres, Luciano Zisele y Daniel Papalardo solicitaron la absolución. Dijeron que la acusación se basa en testimonios contradictorios y que no existe certeza para dictar una condena. Además remarcaron que al ser detenido su defendido no tenía encima ningún elemento de peligrosidad ni el dinero para pagar la supuesta coima.
En el debate a cargo de la jueza Valeria Pedrana, que comenzó y finalizó en el día, declararon cuatro efectivos policiales además de dos testigos de actuación. El dictado de la sentencia se difirió hasta el próximo viernes a las 13. Laferrara, de 58 años, es padre de "Lolo" y Mauricio, dos acusados de integrar la banda narco de Esteban Lindor Alvarado. Su detención ocurrió en cercanías del paraje Los Muchachos, el predio de chalecitos y casas de fin de semana donde estuvo cautivo el prestamista Lucio Maldonado antes de ser asesinado en noviembre de 2018. Ese es uno de los seis homicidios que le imputan su hijo Mauricio, sindicado como un tiratiros de la banda.
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Pero la historia penal de Laferrara padre se remonta varios años más atrás, cuando fue detenido con Ariel Cantero en el año 2000 en la provincia de Corrientes en momentos en que ingresaban al país un cargamento de 94 kilos de marihuana. Fueron condenados juntos en esa causa, en lo que fue la primera sentencia por narcotráfico para un miembro del clan de zona sur.
Años después fue acusado por el homicidio de Agustín González, un chico de 15 años asesinado por tres personas que bajaron de una camioneta en el barrio La Granada, en agosto de 2005. Al chico lo apretaron por unos caballos robados cuando llevaba a un animal a pastar. Lo golpearon, lo metieron en un rancho y le dispararon sobre una cama. Laferrara era por entonces un chatarrero del barrio y fue condenado a 14 años de prisión.
La condena se unificó con una anterior en 19 años y 6 meses. Pasó los siguientes años tras las rejas hasta que, en 2012, no regresó de una de las primeras salidas transitorias. Por eso sus familiares dieron un nombre falso en agosto de 2014 cuando lo trasladaron al borde de la muerte al Hospital de Emergencias con un disparo en el abdomen y otro en la mandíbula. Los había recibido en circunstancias extrañas en el Camino Nuevo a Soldini. Se repuso a los quince días y regresó a prisión.
El 2 de enero de 2017 volvió a salir con una transitoria. Tampoco volvió: se mantuvo prófugo hasta su arresto de 2019 en el desarmadero. Por entonces ya nada quedaba de la sociedad inicial con Los Monos. Laferrara pasó a estar enemistado con la banda de zona sur y terminó conectado a la organización de Alvarado, que estaba en el centro de las investigaciones penales de la ciudad cuando lo apresaron entre los pastizales.