Policiales

Investigan el crimen a puñaladas de un hombre en su vivienda de Zavalla

Tenía 60 años y sufrió dos heridas punzantes en el cuello. Alcanzó a decir a los médicos que se quedó dormido y se despertó por el dolor.

Sábado 26 de Mayo de 2018

La última media hora en la vida de Carlos Alberto Favaro fue desesperante. A las 23.05 del jueves llegó a las puertas del Samco de Zavalla conduciendo su Peugeot Partner. Había manejado seis cuadras desde su casa. Bajó en calzoncillos, con su cuerpo bañando en sangre. Tenía al menos dos profundos cortes en el cuello. Como pudo le contó al médico y al enfermero de la guardia que se había quedado dormido en la mesa de su casa y que se despertó por el dolor que le provocaban los cortes en el cuello. En la guardia del centro asistencial lo compensaron, lo subieron a una ambulancia rumbo al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez de Rosario bajo "código rojo", es decir de suma gravedad. Pero eso no alcanzó. Cuando faltaban unas 15 cuadras para arribar al Heca, Favaro sufrió un shock hipovolémico y murió. Cuando la policía llegó a su casa encontró la puerta cerrada con llave y manchas de sangre, pero no el desorden típico de una escena de robo. Según trascendió, Favaro no tenía heridas defensivas y en la casa sólo hallaron un arma blanca. El fiscal Miguel Moreno ordenó que fuera incautada para ser peritada y se hizo cargo de la investigación.

En la zona norte de Zavalla, la localidad ubicada a poco menos de 20 kilómetros de Rosario, a Carlos Alberto Favaro lo reconocían por el apodo de "Calavera". Vivía solo en la que había sido la casa de sus padres, en Lavalle entre Necochea y Villarino, al norte de las vías y la ruta nacional 33. Tenía 60 años y era separado. Tal su propia definición en su perfil de Facebook, el hombre había tenido al menos dos parejas. Según sus vecinos, con cada una de las mujeres había tenido un hijo. Y uno de éstos había fallecido en un accidente de moto tiempo atrás.

Uno de los aspectos que llamaron al atención del cronista de este diario que llegó hasta el domicilio de Zavalla fue que ninguno de los vecinos de la cuadra tuvieran una valoración positiva sobre el hombre muerto cuando es de uso y costumbre ante la pérdida resaltar el costado positivo de la víctima.

Mala imagen

En este caso no pasó. "Quien mal anda, mal acaba", sentenció sobre el muerto un vecino. Tampoco se vio a la gente del barrio asombrada por lo sucedido o apesadumbrada porque su vecino hubiera sido asesinado.

Los residentes contaron que "Calavera" volvió a vivir solo a la casa de sus padres tras su última separación. Plomero de oficio, sus vecinos indicaron que en los últimos años de su vida no se lo vio trabajar de ese empleo. "No era el mejor vecino del mundo ni por aproximación. No vas a encontrar ningún vecino que esté derramando una lágrima. Era muy raro porque tenía un utilitario, un Honda Civic, un Fiat 128 y una Motomel 150, pero no se sabía de qué vivía", sintetizó una vecina.

"Era un tipo que no le hacía asco a nada. Vivía con la puerta de la casa abierta y no era la primera vez que se dormía sobre la mesa porque chupaba mucho. También era muy boca suelta. Vos charlabas dos minutos con él y ya te contaba que tenía un plazo fijo y cuándo se le vencía. Además le gustaba la timba mal. Eso de jugar en los garitos", agregó otro residente.

Sus vecinos indicaron que el jueves, hasta las 21, Favaro estuvo cortando el pasto del patio de la casa. Esa fue la última vez que alguno en la cuadra lo vio con vida.

Salió bañado en sangre

Pasadas las 23 del jueves "Calavera" salió de la casa manando sangre del cuello. Las huellas del camino que siguió quedaron marcadas por un reguero de sangre sobre las hojas secas. Desesperado subió a su Peugeot Partner estacionado en la puerta y manejó unos 600 metros hasta 25 de Mayo al 2100 donde buscó ayuda en el médico y el enfermero de guardia del Samco. A ellos le relató sintéticamente lo que se transformó en versión oficial. Que se durmió y se despertó por el dolor en el cuello. Y advirtió que lo habían apuñalado.

En el Samco lo estabilizaron y lo trasladaron en ambulancia hasta el Heca. Pero murió en el camino alrededor de las 23.30. Y como por protocolo ningún hospital recibe a un fallecido, la ambulancia de Zavalla tuvo que regresar al Samco. Allí el forense policial comprobó que Favaro había muerto.

Anoticiado el fiscal de la Unidad de Homicidios Miguel Moreno ordenó que peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) les tomaran declaración al médico y al enfermero que lo asistieron. Según se confió desde el área de prensa de la Fiscalía Regional, el personal médico manifestó que "la víctima sólo les comento que se despertó con un fuerte dolor y al percatarse de la herida concurrió al Samco". También se indicó que en la escena del crimen se halló un arma blanca "que podría ser la utilizada para producir la herida". La puerta de ingreso no presentaba signos de haber sido violentada y estaba cerrada con llave.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});