Buenos Aires- Stella Maris Cáceres, la esposa de Angel Fernández, uno
de los acusados de la masacre de Campana y que fuera detenida ayer en Santa Fe, fue trasladada esta
mañana a los tribunales locales para ser indagada en el marco de la causa, informaron
fuentes de la investigación.
La mujer, que es esposa de Angel Fernández, fue localizada en la ciudad
santafesina de Sastre por una brigada de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI)
Zárate-Campana que viajó a esa provincia a pedido del fiscal del caso, Marcelo
Pernici, quien buscaba a la sospechosa desde el jueves de la semana pasada.
Voceros con acceso al expediente dijeron hoy a Télam que la mujer será
interrogada como sospechosa de haber instigado y participado de la masacre, por la que se
hallan detenidos Fernández, su hijo Cristian, Osvaldo Cáceres y Darío Vera.
La mujer pasó la noche alojada en la DDI de Campana y esta mañana fue
trasladada ante la fiscalía a cargo de Pernici, en 9 de Julio y Sarmiento, de esa
ciudad.
Las acusaciones contra Stella Maris habían surgido primero de parte de la
hermana de Angel Fernández, Marcela, quien la sindicó como la instigadora de la matanza
porque le tenía celos a la mujer del matrimonio asesinado y a quien le atribuyó una
mente “macabra”.
Marcela Fernández sostuvo además que Osvaldo Cáceres es “totalmente
inocente” y que lo detuvieron como encubridor sólo “porque vive en la misma
casa” que los otros tres imputados.
Al respecto, el abogado de Cáceres, Hugo López Carribero, informó hoy a
Télam que su cliente ampliará la indagatoria la semana próxima ante el fiscal Pernici con el
fin de “mejorar su situación procesal y ayudar al esclarecimiento del
caso”.
Es que, según el defensor, los únicos elementos que pesan contra Cáceres
son la declaración de su sobrino, Cristian Fernández, y el hecho de vivir en el mismo predio
que los principales acusados.
López Carribero se mostró optimista en cuanto a poder solicitar la
libertad de su asistido y dijo que no descarta que éste en su nueva indagatoria “aporte
elementos que ayuden a resolver el caso”.
Fuentes vinculadas a la causa dijeron que Cáceres podría vincular al
detenido Vera, apodado “El Sordo”, directamente con los asesinatos.
Marcelo Mansilla (41), su esposa Sandra Rabago (39) y sus hijos Agustín
(11) y Milagros (8) desaparecieron el jueves 24 de julio de su casa del Barrio Frino de José
C. Paz.
El matrimonio apareció asesinado el martes pasado al costado de la
Panamericana, en el kilómetro 66 del Ramal Campana, a la altura de Altos Los Cardales.
El Volkswagen Polo de los Mansilla fue hallado incendiado un día después
en Los Polvorines y el jueves pasado se allanó la casa de los Fernández, donde testigos
habían visto el vehículo el mismo día en que la familia desapareció.
Allí apresaron a Angel Fernández, quien cumplía su arresto domiciliario
con la pulsera electrónica que detectó una falla el día que las víctimas fueron vistas con
vida por última vez, y también se hallaron elementos robados de la casa de los
Mansilla.
En el mismo procedimiento apresaron a Osvaldo Cáceres, en tanto que al día
siguiente, se entregó Cristian Fernández, quien también tenía una libertad monitoreada con
pulsera electrónica.
Este tercer sospechoso aportó datos para que, en la madrugada del sábado,
los hijos del matrimonio fueran encontrados asesinados al costado de la Panamericana, a pocos
kilómetros donde se encontraron los cuerpos de sus padres.
La principal hipótesis sobre el móvil de la masacre es la venganza contra
los Mansilla y, en ese sentido, una de las pistas apunta a que los sospechosos saquearon la
casa de las víctimas luego de capturarlas y antes de asesinarlas, ya que en ese lugar
estaba parte del botín de un robo que reclamaban los Fernández.
En el marco de esa línea investigativa, el ministro de Justicia
bonaerense, Ricardo Casal, informó que Angel Fernández en 2005 había sido imputado por
“tentativa de robo” junto a Rabago. (Télam)