Ocho personas fueron imputadas este jueves por integrar la banda narcocriminal “Los Gorditos”, dirigida por Brandon Bay desde la cárcel y con su madre y hermanas como soporte extramuros. A los imputados se sumaron tres policías de la comisaría 32ª detenidos el lunes por recibir 50 mil pesos para liberar, mediante un fraude, a dos familiares del líder que habían sido detenidos por circular en un auto robado, situación que se descubrió en escuchas telefónicas a los allegados de Bay.
Los acusados como miembros de la banda quedaron en prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años, salvo uno de ellos que estará en principio detenido con custodia en una institución psiquiátrica y otro al que se le dictó la medida por 120 días. Y en cuanto a los policías, uno seguirá detenido al menos hasta el próximo 12 de abril mientras que los otros dos acordaron libertad con reglas de conducta.
Así lo dispuso el juez Alejandro Negroni tras una audiencia que se prolongó más de nueve horas. La medida sumó ocho personas del riñón de Bay al organigrama de la banda que investiga el fiscal Pablo Socca. Fueron imputadas como miembros de una asociación ilícita y les reprocharon realizar distintas tareas, como el traslado y venta de drogas en los quioscos de la organización, así como el fraccionamiento, manejo de dinero y disposición sobre las armas y la movilidad del grupo.
Por su parte, los uniformados fueron imputados de incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica de instrumento público. Uno de ellos, Axel Téliz, fue acusado de recibir el dinero de la coima por lo que sumó además las figuras de cohecho pasivo y encubrimiento por ánimo de lucro. En otro vértice de esta misma trama, una hermana de Bay y un acusado de integrar la organización involucrados sumaron el delito de cohecho activo por efectivizar el soborno.
Allanados
Los nuevos implicados como parte de la violenta banda nacida en la villa Flammarión de Rosario fueron detenidos la noche del lunes en allanamientos con secuestro de droga, elementos de fraccionamiento y municiones. Fue el resultado de la intervención de un teléfono que dejó al descubierto cómo la red quedó al mando de las mujeres de la familia tras la detención de Brandon.
Según la pesquisa, Bay siguió liderando la banda mediante instrucciones que impartía a su madre (imputada también como jefa) desde el teléfono fijo de la cárcel federal de Marcos Paz. Se detectó que el grupo tenía grandes facilidades para diagramar los movimientos desde la prisión. De las escuchas surgió que las mujeres de la familia se ocupaban de la logística de la banda: desde conseguir un arma o una moto hasta cometer una balacera intimidatoria. En los celulares se recuperaron videos de balaceras y capturas de pantalla de noticias sobre homicidios ligados al grupo.
bay.jpg
Brandon Bay está preso en la cárcel de Marcos Paz como líder de una banda narco y polirrubros.
La principal acusada es Erica Altamirano, madre de Brandon y “encargada extramuros de la organización criminal desde que su hijo y otros miembros de la banda cayeran detenidos”. Le atribuyen controlar y supervisar la venta de drogas en toda su línea productiva: desde armar las bolsitas con droga en su domicilio de Dinamarca al 500 hasta el reparto en puntos de venta, asistir a otros miembros en caso de caer presos, reclutar integrantes y administrar el dinero ilegal.
A Giuliana Bay, hermana de Brandon, le atribuyeron actuar como cadete de los quioscos además de visitar a su hermano en la cárcel para brindarle información y recibir directivas. Otra hermana, Flavia, acusada de supervisar la venta de drogas y decidir la ejecución de balaceras a rivales. Javier Alejandro “Negro” Aquino, encargado de quioscos y Luis Gabriel “Gordo” Saucedo fue señalado como recaudador y adquirir vehículos.
Por tener drogas para la venta en su casa de Lamadrid al 1600 fue implicada como miembro Mabel Aranda. Séptimo en la lista aparece Jorge Luis Núñez, ligado a ese y otros búnkers, y por último Ricardo Daniel Aquino aparece como encargado de almacenar y distribuir droga desde su casa.
La coima a los policías
El incidente de la coima, en tanto, se concretó el 9 de septiembre pasado cuando Flavia Bay y Saucedo fueron llevados a la comisaría 32ª al constatarse que iban en un auto robado. En la seccional, Saucedo contactó a Altamirano, quien intermedió con tres policías para insertar un boleto de compraventa en la documentación policial, justificar así la tenencia del auto y lograr que el fiscal les concediera la libertad.
Hubo un detalle que llamó la atención de un fiscal: el apellido Bay, vinculado a la narcocriminalidad. Con provecho de las intervenciones telefónicas, se supo que la mujer había acordado y concretado el pago de 50 mil pesos para obtener la libertad de su hija y de Saucedo. Por ello fueron imputados los policías Teliz, Hugo Orlando Figueroa y Magalí Rocío Carrizo pero sólo el primero quedó en prisión preventiva por 120 días.
En cuanto a los miembros de la banda, todos quedaron en prisión preventiva. Altamirano y sus hijas Giuliana y Flavia Bay, por el plazo de ley de hasta dos años al igual que Mabel Aranda, Ricardo Andino y Javier Aquino. Para Jorge Núñez se dispuso tres meses de internación con custodia en una institución psiquiátrica además de la realización de una junta médica, y para Luis Saucedo prisión preventiva hasta el próximo 12 de abril.