Policiales

Imputan a un joven por intimidación y balaceras en un barrio de Bermúdez

Llamaron al 911 para que las patrullas se fueran del lugar bajo promesa de matar a policías. Como parte de las advertencias le dispararon a un obrero.

Martes 04 de Septiembre de 2018

Un joven de 25 años fue imputado ayer por cuatro hechos de amenazas e intimidaciones con armas registrados en los últimos meses en Capitán Bermúdez y otras localidades de la zona, que tuvieron como blanco a testigos de robos y a la propia policía. La fiscalía le achacó delitos que incluyen una tentativa de homicidio y lo vinculó con un hombre que está preso y que ayer quedó imputado como el autor intelectual de algunos de esos ataques. Aunque no de todos, por lo que la investigación promete crecer.

Además, otros muchacho fue acusado como coautor de una de las amenazas, al igual que un adolescente de 16 años vinculado a un hecho de lesiones que fue derivado a la Justicia de Menores.

Ayer a las 11 el fiscal Aquiles Balbis planteó la acusación en una audiencia en los Tribunales de San Lorenzo que fue presidida por la jueza Griselda Strologo.

Para entender la investigación hay que remontarse hasta 2016. Juan A. purgaba una condena en Piñero y gozaba de un régimen de salidas transitorias. Por esa fecha se registró una serie de entraderas en la localidad de Salto Grande y Pueblo Andino, que hace unos meses le fueron imputadas a Juan A. La teoría fiscal es que aprovechaba las salidas para cometer los asaltos.

Según la investigación, en 2017 Juan A. coincidió en la cárcel de Piñero con Brian L. S. (25), que había caído por estafas con autos a través de internet y permaneció un año en ese penal. El dato no es menor.

En los últimos meses la causa contra Juan A. por las entraderas avanzó, entre otras cosas porque algunas de las víctimas declararon y lo reconocieron como uno de los autores de los robos.

El lunes 27 de agosto pasado, los testigos fueron amenazados. Un grupo de personas en un Peugeot 207 negro se acercaron a sus casas y sin muchas vueltas les exigieron que desvincularan a Juan A. de esos robos. Si no, iban a matarlos.

Balbis tomó ese dato para dar marco a una investigación que incluye varias amenazas y balaceras registradas desde julio pasado en Capitán Bermúdez y la zona, y que en principio aparecían como hechos aislados. La mayoría apuntan a un mismo autor material: Brian L. S.. Sin embargo, la motivación de los ataques parece no tener el mismo origen.

La pista de Piñero

El viernes Balbis allanó con la Policía de Investigaciones (PDI) de San Lorenzo la celda de Juan A. en Piñero. El procedimiento duró cerca de diez horas. En un tacho de basura encontraron un papel con anotaciones roto en mil pedazos. La reconstrucción arrojó luz a la pesquisa: tenía escritos a mano los nombres, direcciones, lugares de trabajo, teléfonos y datos de los hijos de los testigos amenazados. Además, en la funda de la almohada de Juan A. fue hallado un celular.

Esa prueba fue clave para que ayer Juan A. quedara imputado como autor intelectual de las "amenazas coactivas". Fue derivado a otro penal.

Blanco policial

El martes 28 de agosto al mediodía una persona llamó al 911 en Capitán Bermúdez y plantó una amenaza: "Tienen dos horas para sacar todos los móviles de Comando de Copello, si no vamos a prender fuego la comisaría y los vamos a cagar a tiros en la base". Copello es un barrio humilde de Bermúdez y la llamada salió de un teléfono público de esa zona.

Quince minutos después, un Peugeot 207 negro frenaba en la esquina de Catamarca y Pairo, en el mismo barrio y, desde su interior, balearon a Oscar R., un obrero metalúrgico de 57 años. Antes le dieron un mensaje: "Si la policía no se va de Copello vamos a salir a matar gente".

"Parecían hechos aislados, pero no lo eran", explicó a LaCapital el fiscal Balbis, quien en base a las pruebas consiguió hilvanar varios hechos.

El MPA hizo un exhaustivo relevamiento de cámaras de videovigilancia. En Salto Grande las imágenes revelaban que las personas que amenazaron a testigos se movían en el mismo auto que las que balearon a Oscar R..

Una cámara capturó el momento en que se hacía la amenaza al 911: el 207 también está presente y se ve a personas vestidas con la misma ropa que en los ataques. Para el fiscal es Brian quien realiza el llamado y su acompañante —luego identificado como un adolescente de 16 años que quedó a disposición de la Justicia de Menores— es quien dispara contra Oscar R. Las imágenes del auto fueron decisivas. Los investigadores allanaron a su dueño anterior, que aportó el boleto de compraventa fechado el 25 de julio. El actual propietario no era otro que Brian L. S..

El fiscal ordenó dos series de allanamientos más, esta vez en Rosario. Los primeros fueron entre las 6 y las 14 del sábado, uno de ellos en Paraguay al 400, la dirección que figuraba en el boleto. No encontraron a Brian, pero dieron con una factura a su nombre en la que figuraba un domicilio en el que lo detendrían ese mismo día: Dorrego al 4000.

Además, se secuestraron dos boletos de compraventa a nombre del sospechoso: uno de una moto Yamaha YBR roja y otro de un Fiat Siena, también rojo.

Los vehículos vincularon al joven a otros dos hechos. El primero del 14 de julio, cuando dos personas en esa moto llegaron a un lavadero de autos de Venezuela y Puerto Argentino, en Bermúdez, y preguntaron por un ex empleado que, según una fuente, tiene problemas de adicciones. Fabián ya no trabajaba ahí, pero los motociclista decidieron balear, de todos modos, al muchacho que encontraron al llegar. La conexión de estos ataques al narcotráfico es uno de los puntos que el diputado provincial Carlos Del Frade reclama que se investigue.

El otro hecho fue el 22 de julio, cuando se desató una balacera entre quienes iban en el Siena y la policía en el trayecto entre Baigorria y Bermúdez. Dos de los ocupantes del auto fueron detenidos. Un tercero escapó y los pesquisas no descartan que se tratara de Brian. El Siena quedó secuestrado. Tres días después, Brian concretó la compra del Peugeot 207.

Las vainas recogidas después de esos dos hechos son del mismo modelo y fabricante.

El secuestro del Peugeot

La segunda tanda de allanamientos en Rosario fue el sábado desde las 16 e incluyó la detención de Brian en una casa de Dorrego al 4000. Pero faltaba el auto, que tenía pedido de captura.

La PDI estaba atenta: sabían que ese mismo sábado cerca del mediodía había pasado tres veces por Dorrego y Circunvalación. Balbis ordenó un operativo cerrojo. Sabían que la noche anterior el auto había hecho el mismo movimiento.

A las 18, en el cruce de Dorrego y Presidente Quintana, el Peugeot chocó con otro auto. Cuando un móvil de la División Judiciales llegó al lugar, sus dos ocupantes quisieron escapar, pero fueron detenidos. Eran el adolescente de 16 años y un muchacho identificado como Alan Maximiliano E., de 19 años, que había sido captado por las cámaras de vigilancia de Salto Grande.

Ayer, en la audiencia, Balbis lo imputó en ese hecho por el delito de "amenazas coactivas" como coautor, junto con Brian L. S., quien sumó varias acusaciones.

En la misma audiencia, Brian fue imputado, además, por las "amenazas coactivas" contra la policía y "lesiones agravadas por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad" por haber atacado a tiros al obrero metalúrgico ese mismo día.

Balbis también lo imputó de "tentativa de homicidio agravada por la participación de un menor de edad y por uso de arma de fuego, en concurso real por la portación del arma de fuego" por haber baleado al trabajador del lavadero de autos el 14 de julio.


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