Policiales

Imputan homicidio a un expolicía que mató a su vecino

Tiene 56 años y apuñaló a un hombre de 35 enojado por el volumen de la música en una fiesta callejera navideña, frente a tres testigos

Miércoles 27 de Diciembre de 2017

El policía retirado de 56 años que mató de una puñalada en el pecho a Cristian Mautone, un muchacho de 35 años que trató de impedir que atacara a un grupo de jóvenes que participaban de un fiesta callejera de Nochebuena en barrio Echesortu, fue imputado ayer de homicidio simple y quedó en prisión preventiva por el plazo de máximo de ley. El acusado, vecino de la víctima fortaleció la hipótesis fiscal al dejar un bache en la secuencia narrativa sobre el momento preciso de la agresión, que según la acusación, observaron al menos tres testigos.

Trasladado por personal policial y vestido con una bermuda de jeans color verde claro, chomba deportiva negra con vivos blancos y zapatillas del mismo color sin cordones, Angel Eduardo R. asistió ayer a los Tribunales provinciales luego de quedar detenido el lunes a la mañana señalado por testigos como la persona que apuñaló y mató a Mautone en el pasaje Marcos Paz al 4241.

La víctima charlaba con una amiga en la puerta de la casa cuando el acusado primero salió con perro raza Pit Bull a increpar a los jóvenes por el nivel de la música que pasaba un vecino de la cuadra que había convocado a la fiesta callejera a través de la red social facebook.

Mautone vivía con sus padres en un pasillo de esa cuadra, trabajaba como taxista y era un vecino apreciado. En ese momento estaba ajeno a la fiesta, pero al ver a su vecino exaltado y con dos cuchillas caminar hacia los jóvenes, se levantó paras contenerlo. Pero todo terminó trágicamente cuando el hombre le aplicó una puñalada en el tórax, y luego falleció mientras era intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).

El fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte recreó esa situación durante la audiencia imputativa ante la jueza Mónica Lamperti. "Se lo acusa de haber agredido con una cuchilla a Cristian Mautone con la intención de causar su muerte, la que finalmente se produce con una herida torácica", endilgó al acusado, al que imputó el delito de homicidio simple.

El funcionario enumeró una serie de evidencias entre las que destacó el relato incriminante coincidente de tres testigos directos del hecho, además del acta de procedimiento de la comisaría 6º que intervino tras el homicidio cuando el acusado había sido cercado por un grupo de vecinos exaltados que las puertas y ventanas del frente de su casa.

"Los jóvenes estaban escuchando música como todos los años en una fiesta que se había convocado, gritaban y cantaban. Ruiz salió con un perro Pit Bull y grito para que paren la música", contextualizó Malaponte en una breve pero concreta idea del caso.

Luego leyó tramos de la declaración de los testigos. "Estábamos sentados tomando algo en la puerta de mi casa, charlando, mientras estos chicos festejaban. En ese momento salió el vecino de Marcos Paz 4251, caminó hacia los jóvenes con el perro y Cristian salió corriendo para calmarlo, y el hombre empezó a mover el cuchillo para todos lados. Luego volvió ensangrentado y me dijo «el vecino me pegó, pedí una ambulancia»", refrescó Malaponte sobre un testimonio clave.

"¿Quién me va a decir algo?"

Otro joven que también observó lo ocurrido contó que el imputado salió de la casa, miró al grupo que escuchaba música y se dirigió a ellos "insultando con tono amenazante, portando dos cuchillas, y exclamó: "¿quién me va a decir algo? Que venga". Luego recordó cuando Cristian se le acercó con la intención de calmarlo y le asestó la puñalada.

Ante la solitaria presencia de su mujer entre el público, el fiscal explicó ante la jueza que el imputado es un policía retirado oriundo de Buenos Aires, que se radicó en Echesortu hace poco tiempo (dos meses según dijeron los vecinos a este diario), y ya había protagonizado amenazas en la calle dirigida a su vecinos esgrimiendo cuchillos.

La defensora del Servicio Público de la Defensa Penal (Spdp) Graciela San Miguel no planteó objeciones a la hipótesis del fiscal, pero la dejó en suspenso para el momento del tratamiento de la medida cautelar.

"No es como dice el señor"

Angel Eduardo R. hizo uso de su derecho a declarar sin aceptar preguntas. Negó que hubiera tenido actitudes desaprensivas con sus vecinos, y contó que llegó a Rosario procedente de Tandil (Buenos Aires). "No es como dice el señor, no amenacé los vecinos, es imposible. Como soy jubilado empecé a vender cuchillos, y en alguna oportunidad salía a la puerta de casa para afilarlos. Si van a casa van a encontrar 30 o 40 porque yo los vendía", describió.

En referencia al hecho puntual, explicó que tiene dos hijos. "Mi nene de 22 meses (con síndrome de Down) lloraba, lloraba. Salí y les dije que bajaran la música que no podía dormir. En eso sale mi hija con el perro, entonces lo agarré, como estos muchachos se me venían encima entramos a la casa. Pero yo no vi a nadie herido. No tengo sangre en mi ropa. Después empezaron a romper la casa. Llamé al 911, llegó la policía y me llevó. Recién ahí vi una ambulancia en la calle".

Esa versión fue rechazada por el fiscal, quien remarcó que el propio acusado se ubicó en la escena del crimen y evitó hablar del momento en el que se topó con Mautone.

En ese tramo la defensora San Miguel dijo que la narración de su asistido fue "espontánea, cómo vivió el hecho", y que ello "no significaba que hubiera dado muerte a Mautone. Solicitó la libertad y dijo que no se advierten elementos incriminantes. Expuso que su defendido estaba "en riesgo" cuando salió a pedir que bajaran la música, y recalcó que no hubo secuestro del arma blanca homicida.

La jueza Lamperti rechazó el pedido de libertad o prisión domiciliaria y tampoco accedió a ponerle un plazo, el que fijo en el máximo de ley (dos años) aunque con la posibilidad de revisión en 30 días.

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