La secuencia quedó filmada por las cámaras de vigilancia de un quiosco de Granadero Baigorria. Cuatro personas bajaron de un auto, se acercaron a la ventana por donde atendía una empleada y uno de los recién llegados sacó un arma de fuego y la exhibió a través de la reja. Ese fue el registro de una amenaza dirigida por el grupo hacia un hijo de la dueña del local al que acusaban de una balacera previa y dijeron que si lo veían por la calle “lo iban a matar”. Por ese incidente, ocurrido el 3 de septiembre pasado, un hombre quedó en prisión preventiva por el plazo de 30 días al ser imputado junto a una mujer la mañana de este viernes.
Los fiscales de la Unidad de Balaceras Pablo Socca y Valeria Haurigot imputaron por el hecho a Nicolás Andrés L., un operario de montaje de 27 años, y a Dora Graciela B., de 44, quien es encargada de un comedor barrial y del reparto de planes sociales. Los dos quedaron detenidos como coautores de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y agravadas por la participación de una menor de edad.
Imputados por amenazas contra el hijo de la dueña de un quiosco
El juez José Luis Suárez hizo lugar a un acuerdo entre las partes y dispuso la libertad para la mujer, que no tiene antecedentes penales, aunque bajo reglas de conducta. Deberá presentarse en la Oficina de Gestión Judicial para registrar su firma una vez por semana durante 90 días con la prohibición de acercarse a la dueña del local, a su hijo o al negocio. Respecto de Nicolás L., quien tiene un antecedente de condena, ordenó la prisión preventiva por 30 días. El detenido pidió no ser alojado en la cárcel de Coronda porque un tío materno fue asesinado allí por “personas de una banda que tienen conflictos con su familia” y pidió ser derivado a la cárcel de Piñero.
El hecho ocurrió el viernes 3 de septiembre a las 18 en un maxiquiosco y verdulería de Brown al 1000 de Granadero Baigorria, en un barrio de casas bajas y asfalto delimitado por zanjas, unas quince cuadras al oeste del hospital Eva Perón. Según la imputación fiscal, ese día los acusados llegaron junto con una chica de 14 años y un hombre no identificado y amenazaron a la empleada del negocio. Bajaron de un Chevrolet Cruze bordó y se pararon junto al local.
Los atendió una empleada a quien le preguntaron por la dueña. La joven les contestó que no estaba y que ella sólo trabajaba en el lugar. El grupo preguntó entonces por el hijo de la mujer, un adolescente apodado “Metra” y también la respuesta fue que no estaba.
“Es en ese instante que Nicolás L. se acerca a la reja con un arma de fuego en la mano, ratificando y reforzando los dichos previos, agregando que iban a tirotear la casa si no hablaban con la madre de A., para luego retirarse diciendo que si lo veían en la calle lo iban a matar”, sostiene la imputación.
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Como parte de la investigación declaró la empleada que recibió la amenaza. “Estaba atendiendo el negocio donde trabajo y paró un auto bordó y bajaron cinco personas. Un hombre y una mujer grande y tres jovencitos que buscaban a Metra, que es hijo de la dueña del negocio. Les dije que no estaban y me dijeron que lo busque. Les dije que no tengo nada que ver, que yo sólo trabajo ahí”, contó.
La empleada declaró que las personas le manifestaban que el muchacho “les habría tiroteado la casa momentos antes”. En un momento un hombre vestido con un buzo con capucha sacó un arma y la exhibió a través de la reja. Luego se fueron. En la causa también declaró la dueña del negocio, que ese día no estaba en la ciudad, y aclaró que no conservaba registro de las cámaras porque el sistema almacena las imágenes por 24 horas. No obstante, la secuencia había sido filmada en pantalla con un celular y ese registro sirvió de prueba. La mujer dijo que desconocía la identidad de los atacantes porque no tenía problemas con nadie.
No obstante, en el momento en que los policías tomaban la denuncia dejaron constancia de que se acercó un muchacho que no quiso dar su identidad y reveló: “Los que vinieron al quiosco eran los del barrio Salsipuedes, el llamado Nicolás apodado Tinky, la hermana y Andrea”, de quienes aportó direcciones y la localización de un rancho “donde se esconde Nico cuando se pasa de atrevido y los buscan”, dato que permitió orientar la búsqueda hacia las dos personas imputadas este viernes.