POLICIALES

Huellas en un envase y un testimonio, claves para aclarar el crimen de Ticiana

La chica de 14 años recibió un balazo en la cabeza mientras lavaba los platos en su casa la noche del lunes. Conmoción en la escuela a la que concurría

Miércoles 16 de Septiembre de 2020

El crimen de la adolescente Ticiana Espósito, quien la noche del lunes recibió un disparo en la cabeza mientras lavaba los platos en su vivienda de Magallanes al 2700, parece haber tenido una rápida respuesta de los investigadores policiales. Entre el momento del fatal ataque y la noche de ayer se produjeron cuatro detenciones. Huellas dactilares extraídas de una botella de cerveza abandonada por los tiradores y datos aportados por uno de los primeros apresados fueron los principales elementos con los que contaron los pesquisas para llegar a los supuestos criminales y a un taxista que los habría sacado del lugar tras el ataque.

Con esos datos en su poder, durante todo el día de ayer un auto no identificado con un alto jefe policial a bordo recorrió Empalme Graneros y la zona sur de la ciudad. El oficial llevaba en su mente los datos y las características fisonómicas de Joel I., de 32 años. El auto pasó reiteradas veces por Gorriti al 5900 hasta que el hombre que buscaban fue avistado en una moto acompañado por un niño. Entonces lo interceptaron, lo identificaron y lo detuvieron.

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El patrullaje siguió y el auto oficial arribó a una casa de Campbell 1236 bis donde vive Alex I., un joven de 20 años con antecedentes penales y primo del anterior. Cuando el muchacho vio a los efectivos corrió hacia adentro de su vivienda y un perro Pitbull, propiedad de la familia, se fue encima de los efectivos. Mordió a un policía en la rodilla y a otro en el tobillo. Maximiliano Bertolotti, jefe de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), expresó anoche cuando sacaban al chico esposado de su casa que “se hizo lo imposible para evacuar al perro, pero hubo que sacrificarlo”.

Una vez que Alex I. fue reducido, la policía allanó el lugar y encontraron allí tres armas de grueso calibre, municiones y un celular que será peritado. “Lo que llamó la atención es que Alex I. tiene un tatuaje de una ametralladora en el cuello. Ese tatuaje y algunas características físicas sumadas a datos de calle hicieron posible su detención”, confío una fuente policial.

Anoche, al irse las patrullas de ese lugar, algunos vecinos tiraron piedras contra las patrullas y los uniformados respondieron con balas de goma sin importarles que estaba lleno de chicos, de vecinos y que los periodistas seguían trabajando.

El tercer hombre detenido, y que será acusado como presunto ejecutor de los tiros que mataron a Ticiana, fue apresado en horas de la tarde en un departamento del Fonavi de Sánchez de Thompson al 200. Fue identificado como Brian “Chino” I., de 25 años y sin parentesco con los anteriores, a quien llegaron “por datos de calle”, según dijo Bertolotti.

A esas tres personas se suma el taxista Gustavo Marcelo B., de 49 años, quien horas después del mortal ataque que le costó la vida a Ticiana llegó al Policlínico San Martín. Allí dijo que estaba descompuesto y que era hipertenso. Al ser entrevistado por los investigadores que poco antes habían localizado abandonado su auto de alquiler en inmediaciones del Golf Club, en Fisherton, el chofer contó que dos hombres subieron a su taxi en Garzón y Gálvez cuando dejaba un pasajero. Que lo guiaron para que circulara por distintas calles. Que no accionó el botón de pánico por estar en shock y que en Alvarez Condarco y Azcuénaga lo hicieron bajar, le ordenaron que caminara sin mirar hacia atrás y que arrojara el celular. Algo de ese relato no le cerró al fiscal Ademar Bianchini y el taxista será llevado por el fiscal de la Unidad de Homicidios a la audiencia imputativa junto a los muchachos que lo habrían “usado” para escapar del lugar del crimen.

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El lunes, pasadas las 19.30, Ticiana Espósito estaba en su casa de Magallanes al 2700 lavando los platos. Sin que lo supiera, frente a su casa dos hombres se preparaban para perpetrar un ataque a balazos. Testigos indicaron que estuvieron un tiempo prudencial en las cercanías, tomando una cerveza en un quiosco de Magallanes y Virasoro. A la hora señalada prepararon sus armas calibre 9 milímetros, hicieron ingresar a un vecino a su vivienda para que se ponga a resguardo y comenzaron a disparar a mansalva. Los frentes de tres casas fueron alcanzados por los proyectiles, uno de los cuales perforó la ventana de la casa de la adolescente y le impactó en la frente.

Sus vecinos la trasladaron al Hospital de Emergencias pero los médicos no pudieron hacer. La policía recogió en la escena 22 vainas servidas 9 milímetros, un plomo del mismo calibre y un envase de cerveza que fue peritado para extraer de allí huellas dactilares que orientaron la pesquisa. Los peritos también lograron relevar una cámara de videovigilancia privada que captó el recorrido de los tiratiros tras huir de la escena y abordar un taxi en Gálvez y Garzón.

El resto ya se contó. Empezó el patrullaje y las detenciones. Habrá que ver que rol le imputa el fiscal a cada uno de los apresados.

En tanto, sobre el móvil del ataque demencial los pesquisas no quisieron arrojar ninguna hipótesis concreta, aunque aseguran que los disparos no estaban dirigidos a la familia de Ticiana sino que eran para otro vecino de la cuadra que tenía, tal vez, una deuda impaga con una banda de narcomenudeo. En ese sentido no se descarta que la orden de matarlo habría salido desde un pabellón de la cárcel de Piñero donde está alojado un reconocido delincuente.

     

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