El domingo 27 de junio ocho presos alojados en la cárcel de Piñero concretaron una cinematográfica fuga con el apoyo de un grupo que llegó en un auto y tras cortar los alambrados perimetrales del presidio colaboraron para el escape. En poco tiempo cinco de los evadidos fueron recapturados mientras otros tres se mantienen prófugos, entre ellos Claudio Javier “Morocho” Mansilla. Para dar con él, el gobierno de la provincia ofrece una recompensa de un millón de pesos para quien aporte datos concretos sobre su paradero.
Pero no es el único delincuente sobre el cual el Ministerio de Seguridad santafesino tiene posada la lupa y ha priorizado su captura. Hay al menos otras cinco personas cuyos nombres ocuparon titulares de noticias de todos los medios y que por una decisión política figuran, como el Morocho, en la lista roja de las personas buscadas no solo por la policía provincial sino por Interpol, la fuerza policial internacional que opera en 194 países. Se trata de Facundo Crocco, Vicente Pignata, Lorena Melgarejo y Claudio “Pulga” Casco además de una persona no identificada acusada de un femicidio.
El más buscado
Mansilla estaba preso en Piñero imputado de un doble homicidio cometido la noche del 23 de septiembre de 2018 frente a un pasillo de Lima al 2100 y del que fueron víctimas Kevin Nieri, de 16 años, y Leonel Bubacar, de 18. El Morocho los acusaba de trabajar para un competidor en el mercado del narcomenudeo que le quería arrebatar el territorio de la zona oeste rosarina y por lo cual lo habían atacado a tiros él y a su pareja unos días antes del doble crimen.
El 22 de junio pasado se inició el juicio oral en el cual la fiscal Marisol Fabbro pidió una condena a 25 años de prisión por matar a esos chicos. Morocho asistió a la primera audiencia y después pidió seguir el juicio vía Zoom para evitar ser trasladado desde el penal hasta el Centro de Justicia Penal. Mientras tanto planificaba lo que sería la fuga que ocurriría cinco días después. Como había asistido a la primera audiencia, su escape no evitó su condena en ausencia por parte de los jueces Hernán Postma, Nicolás Foppiani y Pablo Pinto.
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Si algún día es recapturado, además de esa condena a 25 años, Mansilla deberá afrontar una imputación por haber pagado 100 mil pesos y ordenar desde la prisión el crimen de Mauricio Gómez, un pibe de 21 años baleado el 26 de abril pasado. Como tirador en ese homicidio está acusado Ulises Nicolás O., un joven que mantuvo con Morocho una serie de conversaciones por WhatsApp.
El prófugo más buscado de Santa Fe también está ligado al asesinato de Guido Samuel Pérez, de 28 años y atacado con cinco balazos en abril pasado en barrio San Cayetano, en una disputa territorial por narcomenudeo. Entonces se habló de una disputa entre el Morocho y Alexis “Tartita” Schneider y el conflicto que mantendrían dentro del penal con consecuencias en la calle. Mansilla también está imputado de integrar una de las bandas que, tras las rejas, comanda René “Brujo” Ungaro, un hampón cargado de condenas.
La fuga de Piñero no fue la única protagonizada por este hombre oriundo del barrio Santa Lucía. En marzo de 2008 estaba en la cárcel de Riccheri y Zeballos cumpliendo una condena por robo calificado y acusado por un crimen de 2006. Un día dejó el penal con el permiso de una salida transitoria y no regresó, pero dos meses más tarde su pareja lo denunció por haberle robado la moto y golpearla. Entonces fue apresado en su casa de Pasco al 6000 con un revólver calibre 32, medio ladrillo de marihuana y 140 bolsas de la misma sustancia fraccionada que en total reunía un peso de 1,3 kilo.
Otra fue el 3 de mayo de 2011 cuando, condenado por un homicidio que purgaba en la cárcel de Coronda, aprovechó una salida laboral y escapó con la colaboración de dos mujeres que lo esperaron en un auto en un camino lindero al penal y desde donde tomaron por la ruta 11 rumbo a Santa Fe. Pero apenas recorrieron unos kilómetros cuando un retén policial los detuvo y Mansilla debió volver a prisión. Ahora ya lleva más de 40 días prófugo y las hipótesis sobre su paradero van desde escapes a Paraguay o Brasil hasta que sigue merodeando la zona pero muy bien “aguantado”. Será por eso que la provincia dispone de un millón de pesos para quien aporte datos sobre su paradero.
Otro preso que huyó de Piñero, pero semanas antes que el Morocho y sus compañeros de pabellón, es Hugo Alberto Peralta. Este hombre de 38 años había protagonizado otros escapes anteriores; el más notorio fue en mayo de 2019 cuando 13 reclusos forzaron la detención de un minibús en la autopista Rosario- Santa Fe.
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Hugo Alberto Peralta se escapó de Piñero el 17 de mayo de 2021. Se ofrecen 500 mil pesos a quien aporte datos sobre su paradero.
Peralta cumplía una condena por robo calificado en Piñero hasta que escapó el pasado 17 de mayo luego de que unas visitas lograran sacarlo escondido en carros de supermercado junto con Carlos D’Angelo, recapturado dos días después. La semana pasada el gobierno santafesino oficializó una recompensa de 500 mil pesos para aquellas personas que en forma anónima puedan aportar datos sobre su paradero. Sin embargo, Peralta no figura entre los buscados por Interpol.
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Femicidas
En ese mismo orden, el gobierno de Santa Fe tiene un ofrecimiento de otras dos recompensas para dar con los autores de dos femicidios. Por intermedio del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, se ofrece una recompensa de 1 millón de pesos a distribuir entre aquellas personas que aporten datos útiles, relevantes y decisivos que permitan individualizar el autor o los autores de la muerte de María Florencia Gómez Pouillastrou, de 35 años y asesinada en la ciudad de San Jorge (departamento San Martín) el 12 de octubre del año pasado.
María Florencia era una activista feminista del centro oeste santafesino y su muerte generó toda una revuelta en la comunidad, que se movilizó, incluso en Rosario. Su cadáver fue hallado en un camino rural de San Jorge. Estaba boca abajo, semidesnuda y con signos de haber sido golpeada en la cabeza. A pesar de que en un primer momento estuvo detenido por el caso un muchacho de 24 años, el mismo fue desvinculado de la causa y el caso quedó en un punto sin retorno.
En tanto, también la provincia ofrece una recompensa de 500 mil pesos para dar con el paradero de Facundo Esteban Crocco, de 41 años que el pasado 14 de febrero intentó matar de 27 puñaladas a su pareja Carina Blanguetti en Rufino. El episodio no derivó en femicidio merced a que la víctima se hizo pasar por muerta para que terminara el ataque.
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Según se estableció, Crocco y Blanguetti estaban en pareja hacía unos seis meses y el domingo del ataque habrían tenido una pelea que, según probó la Justicia, Crocco terminó cuando con un cuchillo le aplicó 27 puñaladas a la mujer.
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Facundo Crocco le aplicó múltiples cuchillazos a su pareja en Rufino. Eso sucedió en febrero de este año.
Darío, el narco
Acerca de los otros prófugos santafesinos sobre los que Interpol tiene su lupa puesta, los tres son de la ciudad de Santa Fe y están ligados a causas por narcotráfico investigadas por el fiscal federal Walter Rodríguez. Sobre Darío Pignata pesa un doble pedido de captura. Uno de ellos fue emitido por el Tribunal Oral Federal santafesino que lo condenó a 4 años de prisión efectiva por haber vendido drogas al menudeo en el barrio Roma de la capital provincial.
La causa se originó en junio de 2011 cuando fue detenido en un procedimiento de la Policía Federal que lo interceptó a bordo de un Fiat 147 en el que llevaba diez envoltorios de nailon transparente con cocaína, cartoncitos de LSD y una pistola Bersa calibre 22 largo cargada con una bala. Pignata estuvo un mes en prisión y tras una ampliación indagatoria logró la excarcelación el 12 de agosto de ese mismo año.
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Procesado por tenencia de drogas para la venta, el santafesino llegó a juicio en libertad y en 2016 acordó en juicio abreviado una pena de 4 años de cárcel. Pero al salir la resolución su abogado interpuso un recurso ante la Cámara de Casación Penal para cuestionar la investigación. En 2018 un tribunal de Casación rechazó los planteos por lo que el Tribunal Oral Federal de Santa Fe ordenó su inmediata detención. Cuando la policía lo fue a buscar al domicilio declarado jamás lo encontró.
La misma situación se dio el 13 de marzo de 2019 cuando agentes federales allanaron una casa del country El Paso, en las afueras de Santa Fe, que había sido adquirida por Pignata y su pareja Elizabeth Campos,en una operación inmobiliaria con el basquetbolista santafesino Carlos Delfino y su padre. Aquel allanamiento se dio luego de una causa que investigó a Pignata por el voluminoso patrimonio construido en pocos años y el cual se sospecha que se conformó a partir de dinero proveniente del narcotráfico.
En pareja
Los otros dos santafesinos buscados por Interpol son Claudio “Pulga” Casco y su pareja, Lorena Guadalupe Melgarejo. Ambos desaparecieron luego de quedar implicados en una causa que investigó el aterrizaje de una avioneta con matrícula paraguaya cargada con droga en un campo de la zona rural de Naré, departamento San Justo, el 22 de febrero del 2020.
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Lorena Melgarejo y Claudio "Pulga" Casco, buscados por narcotráfico.
Una rápida intervención de los agentes de la ex Drogas Peligrosas de la provincia llevó a presumir que una aeronave que fue hallada siniestrada tenía estrechos vínculos con Juan Adrián Fleitas González, un paraguayo detenido en San Justo iba a bordo de un remís hacia el norte del país. El mismo día que Mansilla se escapaba de Piñero, Fleitas González fue condenado a 4 años de cárcel en un juicio abreviado con el expolicía Juan Carlos “Pipi” Maldonado por transporte de estupefacientes.
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No obstante la causa sigue abierta porque los supuestos “autores intelectuales” de ese transporte de drogas, Melgarejo y Casco, nunca fueron localizados. Según la investigación, la pareja afincada en Santa Fe habría transportado y escondido unos 200 kilos de marihuana y cocaína transportados en la avioneta.
Así lo sostuvo el piloto de la aeronave en el juicio al que fue sometido. Contó que luego de un aterrizaje de emergencia, la droga fue descargada y trasladada a Laguna Paiva en un Fiat Palio conducido por Melgarejo y escoltado por un Ford Focus al mando de Casco. Ambos autos arribaron a una casa con galpón donde se descargó la droga. Tras ello, el piloto se subió al Focus de Casco y fueron hasta Santa Fe con la escolta de Melgarejo. Pulga contrató entonces un remís para que traslade a Fleitas a la frontera con Paraguay, aunque en el camino fue interceptado por la policía y quedó detenido.
Tanto Casco como Melgarejo (condenada en 2006 a 6 años y 3 meses por venta de drogas, pena que cumplía en arresto domiciliario para cuidar a tres pequeños hijos; y apresada otra vez en 2008 por otro contrabando de drogas aunque siguió en su hogar cumpliendo la sentencia) ya figuraban en otra causa que tiene acusados a varios agentes de la Delegación Santa Fe de la Policía Federal por proteger a bandas narcos.