La policía española detectó en Barcelona 115 kilos de cocaína de máxima pureza
ocultos en máquinas agrícolas fabricadas en la provincia de Santa Fe. La mercadería secuestrada fue
valuada en casi tres millones y medio de dólares y por la operación de contrabando fueron detenidos
dos argentinos y dos españoles.
El cargamento había sido camuflado con un sofisticado
sistema para evitar su detección mediante radares, al punto que fue necesario destruir la
maquinaria con amoladoras para extraer la droga de las estructuras metálicas. Esto llevó a las
autoridades aduaneras argentinas, que colaboraron con el procedimiento, a plantear que los panes
habrían sido incorporados a las máquinas en el proceso de fabricación.
El procedimiento conjunto fue realizado el 1º de julio
pasado aunque recién fue dado a conocer ayer por la Aduana argentina. En aquel momento, se indicó,
estaba prevista una conferencia de prensa sobre el tema que se pospuso a raíz de una orden
judicial.
El operativo denominado "Siembre blanca" se efectuó en un
galpón del municipio de Cornella de Llobregat, a nueve kilómetros de Barcelona, cuando la Guardia
Civil española en colaboración con personal de la Aduana argentina y la Afip detectaron 115 kilos
de cocaína ocultos en tres máquinas agrícolas. Se trata, según la Aduana nacional, de arados con
rastras de dientes, remolques y semirremolques que una empresa santafesina había exportado a
Europa.
La droga estaba dispuesta en decenas de panes que pesaban
entre 3 y 4 kilos cada uno, entre la droga y el material usado para revestirlos.
Droga blindada. La cocaína estaba tan bien colocada dentro de las estructuras
metálicas huecas de los arados, que para extraerla debieron cortar el metal. Es que, mediante un
sofisticado procedimiento, la cocaína había sido revestida con resina verde, chapa y plomo. "Se
tuvo que pedir la ayuda de obreros metalúrgicos para romper las máquinas", dijo a La Capital
la directora general de la Aduana argentina, Silvina Tirabassi.
La funcionaria precisó que la firma fabricante de la
maquinaria es "una empresa de la provincia de Santa Fe" que no fue identificada. Como los panes
iban escondidos dentro de las estructuras soldadas de acero, en la Aduana creen no pudieron ser
introducidos a las máquinas después de su fabricación.
Esta es la segunda operación de contrabando desbaratada en
España en el último mes que involucra a la provincia de Santa Fe. El mes pasado fueron secuestrados
en el puerto de Oporto, Portugal, 625 kilos de cocaína que iban camuflados en un cargamento de ajo
embarcado en el puerto de Rosario (ver aparte).
Los pasos. Los arados con el cargamento ilegal llegaron a Europa en un barco
que partió del puerto de Buenos Aires y que pasó los controles de la Aduana nacional. No se aclaró
si la droga fue detectada en origen y se dispuso una entrega controlada, o si recién se advirtió la
cocaína a su arribo a Barcelona. Este diario consultó a Tirabassi sobre ese punto pero la
funcionaria rehusó responder por razones de secreto sumarial.
De todos modos, de la mecánica descripta por la Aduana se
desprende que primero se remitió la carga y luego surgieron sospechas de la firma exportadora.
Entonces se alertó a las autoridades aduaneras de España, donde se halló el cargamento ilegal
mediante un escáner.
En ese sentido, Tirabassi remarcó que la detección fue
posible por un informe emitido desde la Aduana local a la policía española advirtiendo que la carga
era sospechosa. "En medio de un convenio de intercambio con España dimos un aviso y el operativo
terminó de manera exitosa", dijo.
Según la funcionaria, "el trabajo de la Aduana es detectar
cargas ilegales y evitar que llegue a otros puertos droga de Argentina. Una vez que parte la carga
se sigue trabajando en el control de las exportaciones y se elaboran perfiles de riesgo, que se
pueden hacer en cualquier etapa de la investigación. Esto permite que, aún salida la carga del
puerto, podamos emitir un alerta".
En el operativo, indicó, interviene un juez federal
argentino que ordenó una serie de medidas de investigación "para ir estableciendo las
responsabilidades".
Las dudas. La carga fue remitida a Barcelona por un exportador argentino
dedicado a cultivos de soja y tabaco. Se trata de una firma exportadora relativamente nueva y que
realizaba su segunda operación. Antes había enviado un cargamento de ajos que no tuvo "ninguna
relación" con el contrabando detectado el mes pasado en Portugal. ¿Qué llevó a las autoridades
locales a sospechar del envío?
♦ Un elemento que provocó dudas fue que el material
exportado no tenía relación con la actividad declarada.
♦ Existía, además, una notable diferencia de peso entre las
máquinas detalladas en el envío y otras del mismo modelo fabricadas en el país.
Esto fue informado a la aduana española.
♦ También llamó la atención del personal de Aduana
que el importador estuviera inscripto con diferentes números de identificación tributaria.
"Al concluir el análisis de riesgo determinamos la falta de
confiabilidad de la exportación y resolvimos un procedimiento conjunto el Departamento de
Narcotráfico y de Investigaciones especializadas de nuestra Aduana, el Servicio de Vigilancia
Aduanero del Reino de España y la Guardia Civil de ese país", dijo Tirabassi en una conferencia de
prensa. Luego, "al escanearse los arados se encontró en los brazos de la maquinaria un inusual
acondicionamiento de la sustancia con un recubrimiento de 2 a 3 centímetros".
Una vez que el barco fue descargado en España las autoridades esperaron 36
horas frente a un depósito privado, en una zona industrial cercana a Barcelona. Desde allí
observaron el ingreso de dos hombres que se quedaron una hora en el lugar. "A la salida ambos
individuos y un tercero que los había pasado a buscar fueron detenidos", añadió la funcionaria.
El sector. Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(Inta) dice que existen 350 empresas elaboradoras de maquinarias terminadas y agropartes en el
país, de las cuales la mitad están en la provincia de Santa Fe. Las máquinas en cuestión eran
arados con rastras de dientes, remolques y semirremolques