La detención de Lazaro no fue la única novedad en torno del caso: el hombre que
confesó haber asesinado al sindicalista Abel Beroiz hizo un frío relato público acerca de cómo y
por qué lo mató. Lo hizo en Canal 5, aunque su relato televisivo contradijo sus propias
afirmaciones en el expediente judicial y muchas de las pruebas allí reunidas por los investigadores
del crimen.
Beroiz había sido secretario general del sindicato de
camioneros en Santa Fe y al momento de morir era tesorero de la Federación Nacional de
Camioneros.
El gremialista, muy cercano a Hugo Moyano, fue asesinado el
27 de noviembre en el primer subsuelo del estacionamiento del Automóvil Club Argentino, en pleno
centro de Rosario. Dos hombres le efectuaron tres disparos y varias puñaladas, pero los sicarios
olvidaron en la escena una agenda que orientó a los investigadores hacia Raúl Oscar Flores. El
sospechoso fue detenido en marzo en Tostado, al norte de la provincia.
Una disputa interna por la conducción del sindicato de los
camioneros y el manejo de los cuantiosos aportes de los afiliados es lo que se insinúa como la
hipótesis más firme para explicar el crimen. En el caso también fue apresado un adolescente de 15
años que luego fue liberado por no ser punible.
El hecho. Este es el relato que Flores brindó a Canal 5. "Cuando entramos a la
cochera (del ACA), el pibe (por Juan) se asustó cuando vio la seguridad del lugar y se echó para
atrás. Entonces yo le disparé a Beroiz y en ese momento empezó la balacera con los custodios del
lugar. Beroiz se trabó en lucha con Juancito. Ahí yo se lo saqué pero ya lo había apuñalado. Sonaba
la alarma y los de seguridad tiraron tiros para todos lados. La balacera duró 25 minutos. Juancito
salió para la cortada y cuando intenté apretar el botón del ascensor, me dieron un tiro en la
costilla. La bala que me pegó tenía una punta hueca. Me entró aire, pero no me salió sangre. Corrí
para la escalera y salí afuera. Tomé un taxi y lo recogí a Juancito, que iba corriendo por
Mitre".
Idas y vueltas. La afirmación contiene contradicciones muy claras. La primera es
que en el expediente no hay indicios que prueben la existencia del tiroteo. En su declaración
televisiva el propio Flores se contradice: primero afirma que dos balazos impactaron en su cabeza y
después sostiene que un proyectil le perforó la espalda, además de sugerir que la balacera se
desató para asesinarlo: "Me tenían que matar, pero les salió mal". Sin embargo, ante el juez
Osvaldo Barbero nunca había dicho que los custodios le dispararon.
En televisión cambió además su declaración judicial
respecto al modo en que resultó herido en la escena del crimen: ahora afirma que fue baleado, pero
al juez le había contado que al escapar del ACA se llevó por delante una baranda y que el golpe le
hizo sangrar una lesión anterior.
Otro detalle que no coincide con las constancias de la
investigación judicial es el referido a la participación del menor: aunque Flores aseguró en TV que
el chico apuñaló a Beroiz, ninguna de los indicios reunidos por los investigadores lo prueba.
La motivación. "Estaba todo planeado para que quedara como un intento de robo.
Tenía que matarlo porque le jodía la carrera a Jerez. El tipo manejaba cajas negras y no le rendía
cuentas a nadie, era mucha plata. Yo no sabía que Beroiz era un sindicalista. Me enteré después
leyendo los diarios". Julio César Jerez está detenido: es un gestor acusado de ser el intermediario
entre los instigadores del crimen y los asesinos.
El pago. "Me dieron 20 mil pesos, pero tuve que esperar tres días para que me
pagaran. No me dieron el resto porque tenía que esperar porque había una bronca bárbara. Yo les
dije que no quería la plata y que el laburo ya estaba, pero me dijeron que tenía que agarrar la
plata porque ya lo había matado".
Instigadores. "En el diario vi la foto de una persona que llevaba el cajón de
Beroiz (en el sepelio del sindicalista) y me había ofrecido el trabajo".