A Ariel Máximo Cantero se lo reconoce por muchas cosas. “El Ariel” fue el segundo líder de la banda de Los Monos por detrás de su concuñado, el fallecido Juan Carlos Fernández, alias “Mono Grande”, allá por 2003. Tras una serie de tropezones, ya con el apodo del "Viejo" que la policía le puso, fue condenado en abril de 2018 como parte del núcleo duro de la banda surgida en barrio Las Flores, liderada por sus hijos: el asesinado Claudio “Pájaro” Cantero y el temido y tantas veces condenados Máximo Ariel “Guille” Cantero. En la calle se dice que el Viejo tiene una veintena de hijos. Entre ellos están Alexis Claudio “Tartita” Schneider y Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero, ambos condenados y detenidos en la cárcel de Piñero junto a su padre.
En el juego de las menciones en las crónicas policiales, este jueves se sumó Bárbara Yamila Cantero, detenida en un operativo de Policía Federal (PFA) en el barrio Vía Honda, bajo la hipótesis fiscal de ser la persona que manejaba el negocio de una banda encabezada por su papá y sus hermanos desde atrás de las rejas.
Este jueves a la mañana se realizaron diez allanamientos gestionados por la fiscal federal Adriana Saccone y ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros. La ejecutora fue la División Antidrogas Rosario de la Policía Federal. El epicentro estuvo en las celdas del Viejo, Tartita y Chanchón en la cárcel de Piñero; y otra celda, pero de la cárcel de Coronda, donde se encuentra un colaborador de la banda.
El resto de los lugares allanados fueron en inmediaciones de Rivero y Magallanes (en el barrio Hipotecario de la zona sudoeste); Aborígenes Argentinos al 5300 (en el barrio Toba); Espinillo al 3600 escalera 2 (en el Fonavi de Rouillón y Seguí); Felipe Moré al 3700 (en la Vía Honda); Riobamba al 6300 (barrio Villa Urquiza); Fraga al 2800 (barrio Villa Nueva); y calle Rosario al 400 de Cañada de Gómez. Además de los cuatro hombres ya detenidos hubo otros nueve apresados: seis hombres y tres mujeres.
Negocio familiar
Según la hipótesis de la pesquisa, en lo más alto de la pirámide de la organización estaba el Viejo Cantero junto a sus hijos Tartita y Chanchón, detenidos en celdas para presos de alto perfil. Por debajo un detenido apodado “Willy”, preso en la cárcel de Coronda, que regenteaba desde su celda otro de los puntos de venta allanados, y Bárbara que, siempre la hipótesis acusatoria, se encargaba de llevar mensajes a los puntos de venta y se encargaba de la recaudación.
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Bárbara, una de las hijas de "El Viejo" Cantero.
Foto: PFA.
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En el marco del operativo se secuestraron 98 mil pesos, 1.500 dosis de estupefaciente fraccionado para la venta y flores de marihuana que estaban distribuidos en domicilios de Felipe Moré al 3700, Espinillo al 3600 y Fraga al 2800. También se incautaron teléfonos celulares, balanzas digitales, cuadernos con anotaciones de interés para la investigación que estaban en manos de los privados de la libertad, municiones calibre 9 milímetros y un auto.
La investigación comenzó en marzo pasado como desprendimiento de una causa anterior, dentro del "Operativo Giya", donde se estableció la existencia de un vendedor de clorhidrato de cocaína que abastecía a diferentes puntos de venta en los barrios Triangulo Moderno; Villa Banana e Hipotecario.
“La investigación se profundizó mediante la realización de diversas tareas de campo; observaciones; seguimientos y filmaciones, determinándose la existencia de una aceitada organización narcocriminal dedicada a la venta de estupefacientes en Rosario y Cañada de Gómez, lográndose además establecer de manera inequívoca, todos y cada uno de los vendedores y cobradores de la recaudación por la venta de las drogas, respondían directamente y seguían expresas de «El Viejo» Cantero, quien desde su pabellón en el penal de Piñero, daba órdenes a diario”, según se explicó desde los investigadores.
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Según los investigadores el Viejo no sólo “adoctrina e instruía” a sus hijos detenidos (Tartita y Chanchón) sobre “cuándo, cómo y a quién debían dar órdenes en nombre de «la familia»” sino que “también lo hacía directamente con su hija Bárbara Cantero” quien estaba en libertad residiendo en una vivienda de Vía Honda. Ella “acataba sin dudar las órdenes de su padre y regenteaba y recaudaba las ganancias de los puntos de venta habilitados” por su padre. La mujer había sido operada hace pocos días para colocarle una prótesis en el brazo derecho.
Uno de los domicilios allanados fue en cercanías de “El arco”, un punto de venta de drogas ubicado en Cerrillos y la prolongación de calle Biedma, en Vía Honda, en inmediaciones de donde fue asesinado con un balazo en la cabeza Jorge Bustos, de 20 años, el martes pasado alrededor de las 16. Ese lugar, según una investigación en la Justicia provincial, era regenteado por Romina Alejandra “Romi” Berón, ex pareja de Nelson “Pandu” Aguirre.
"El Viejo" y sus hijos
El Viejo Cantero está detenido a disposición de los fiscales Valeria Haurigot (Unidad de Balaceras), Franco Carbone (Flagrancia) y Gastón Avila (Homicidios Dolosos) acusado de liderar una organización dedicada a un polirrubro delictivo que va desde balaceras y extorsiones hasta la venta de entradas para partidos de Rosario Central, la manipulación de cajas de asistencia social del plan municipal Cuidar y el maltrato animal. Fue imputado junto a otras 23 personas por los delitos asociación ilícita, extorsión y balaceras. Por esta la jueza Valeria Pedrana le dictó prisión preventiva por el plazo de ley, es decir por al menos dos años.
El fundador de Los Monos había recuperado su libertad en septiembre de 2020 tras pagar una condena a seis años de prisión por asociación ilícita como parte de la banda liderada por Ariel Máximo “Guille” Cantero, uno de sus hijos. Para ese momento ya había cumplido una condena a cuatro años por tráfico de marihuana desde Itatí, Corrientes, en el año 2000.
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Chanchón Cantero, por su parte, está detenido pagando una condena a 14 años de prisión en proceso abreviado como autor de la ejecución del policía Cristian Ibarra, cometida el 22 de julio de 2019 alrededor de las 21.30 en interior de un Peugeot 308 negro estacionado en Larralde y Deán Funes. El auto pertenecía al policía quien fue ejecutado con seis disparos en la cabeza. El contexto del crimen estuvo dado en un conflicto de intereses en la venta de drogas de los monoblocks de Monteflores al 7200.
Hace un mes a Tartita Schneider fue condenado a una pena única de 20 años y 6 meses de encierro por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y el homicidio de Débora Anahí Fernández, ocurrido el martes 17 de mayo de 2020 en barrio Godoy.
Débora era hermana de Darío David “Casquito” Fernández, un ex integrante de Los Monos que purga una condena a 13 años de prisión por un homicidio cometido en el barrio La Granada y que en la previa del crimen se encontraba en el pabellón 7 de la cárcel de Piñero, un espacio que alberga a presos relacionados con el clan Cantero. Un incidente entre Casquito y Chanchón ocurrido un día antes del asesinato habría sido el detonante para el crimen de Débora.