La Plata.— Tres hombres y una mujer acusados como los autores de un crimen
estremecedor escucharán el veredicto en el final del juicio. Se trata de las personas señaladas por
secuestrar y matar a Santiago Miralles, un nene de 6 años, que perdió la vida al recibir un
contundente golpe en la cabeza y luego fue arrojado a una cámara séptica.
El fallo se conocerá mañana en los tribunales de La Plata.
Lo anunciarán los jueces Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde, cuando primero
las partes realizarán sus respectivos alegatos.
Los imputados son el matrimonio Enrique Eloy Coito Piriz y Ana
Isabel Machado Vargas, el hijo de estos, Henry Alexander Coito Machado, y su padrino Abel Domínguez
Farias. Son juzgados por "secuestro extorsivo agravado seguido de muerte" por lo que de ser
hallados culpables podrían ser condenados a prisión perpetua.
El proceso. El juicio empezó a principios de octubre último en La Plata y durante
las audiencias declararon unos 110 testigos. Los cuatro imputados se negaron a declarar, aunque
Domínguez Farías acusó ante el tribunal que "la causa está armada", en referencia a que no tuvo
participación en el hecho.
Santiago fue visto por última vez a las 16 del miércoles 13
de julio del 2005, mientras jugaba en la vereda de su casa de la localidad bonaerense de Canning,
partido de Esteban Echeverría.Casi 24 horas después sus familiares recibieron una llamada extorsiva
en la que un hombre les exigió 20 mil pesos para liberarlo sano y salvo. Los padres del nene
lograron juntar para el día siguiente unos 5 mil pesos, pero los delincuentes nunca más se
comunicaron.
El cadáver del niño fue hallado tres días después de su
desaparición en un pozo ciego ubicado en el predio de la quinta lindera a la casa de los Miralles.
La autopsia reveló que el niño murió como consecuencia de un traumatismo de cráneo y asfixia por
inmersión, ya que recibió al menos dos golpes en la cabeza provocados por una maza u otro objeto
similar. Una vez inconciente pero aún con vida, lo introdujeron en la cámara séptica con un soga
atada en la cintura a la que anudaron una caja con cerámicos.
Tras el hallazgo del cuerpo, los cuatro imputados, que
trabajan de caseros en la casa quinta y hasta habían fingido ayudar a buscar al niño desaparecido,
fueron detenidos como autores del secuestro y crimen.
"Tenemos todas las pruebas porque se lo encontró en la casa
de ellos, de nuestros vecinos, muerto con un golpe en la cabeza, se encontró el baño manchado de
sangre, parte de masa encefálica, huesitos del cráneo y estaba en la cámara séptica de la casa de
ellos", recordó Walter Miralles, padre del niño.
"Creo que lo único que le puedo pedir acá es la reclusión perpetua para los
cuatro, porque los cuatro estaban involucrados en esto", agregó. Miralles sostuvo que su hijo
"tenía solamente seis años y no era ningún peligro para nadie... y lo mataron de un golpe, como no
se mata ni a un animal". "De un día para otro decidieron quitarle todos los derechos, todo el
futuro y también te matan como familia".