Policiales

Familiares y amigos del chico de 14 años que mataron en barrio Itatí reclamaron justicia

Se movilizaron esta tarde en la zona de Garibaldi y Puyerredón, donde Pablo Silva fue asesinado de un disparo en la espalda. La bala tenía como destinatarios a dos hermanos que venden drogas en la zona.

Viernes 23 de Noviembre de 2018

Familiares y amigos de Pablo Maximiliano Silva, el chico de 14 años que fue asesinado ayer por la espalda en barrio Itatí, cuando desconocidos le dispararon a dos hermanos que venden droga en la zona, en una lucha por el territorio y uno de esos balazos terminó matando al chico, marcharon esta tarde para pedir justicia.
Esta tarde, el padre, sus familiares y amigos se juntaron en la canchita de Garibaldi y Pueyrredón para reclamar que se haga justicia para Pablo, quien murió como consecuencia de otra balacera entre narcos en un barrio muy castigado por la droga.
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"Fue el destino de él irse ese día. Yo mucho no sé, porque no estaba. No pregunté tampoco, porque para mí fue mucho todo esto", contó esta tarde Antonio, mientras afirmó que "la que se tiene que encargar de investigar es la Justicia, que está para eso".
Consultado sobre si tenía sospechas de quiénes podrían haber sido los autores del asesinato de su hijo, no entregó ningún indicio. "No sé, no pregunté nada tampoco. Lo sepultamos hoy al mediodía, llegamos a las 13.30, apenas pude descansar un poco y no averigüé nada".
Pablo jugaba al fútbol en la 8ª división del club Juan XXIII y el miércoles, al caer la tarde, fue a ver jugar a sus hermanos. Pero no era el único que miraba el juego. A un par de metros de él había dos muchachos, que son hermanos, y que fueron descriptos por los vecinos como soldaditos que hace unos tres meses vienen generando broncas en la barriada.
Eran alrededor de las 20.30 del miércoles cuando aparecieron unos hombres armados buscando un claro objetivo: matar. Ante eso el público que presenciaba el partido se desbandó. Pablo salió corriendo por Pueyrredón al 4200 y entonces recibió un balazo calibre 22 en la espalda. El proyectil le lesionó la aorta y se le incrustó en la columna. Lo llevaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde murió horas más tarde.
Todos en el lugar dijeron que Pablo era ajeno a cualquier conflicto, que fue otra víctima inocente de las tantas que cuenta la ciudad por las balaceras.
>> Leer más: Un nene de 14 años murió tras recibir una bala que tenía otro destinatario

"Por culpa de estos soldaditos de mierda estamos llorando a un inocente", explicó una vecina tras la trágica muerte. Otros residente de la zona fueron más explícitos y hablaron de dos hermanos: "Tonga" y Andrés, quienes regentean un puesto de venta de drogas en un pasillo de Pueyrredón al 4200, frente a donde se jugaba el partido.
Pablo concurría a la escuela República Árabe Unida, a sólo cinco cuadras de donde fue mortalmente herido. El 5 de octubre había cumplido 14 años y tenía dos pasiones: Newell's y Juan XXIII. "Hoy terminaba de cursar y estaba orgulloso porque no se llevaba ninguna materia", explicó Antonio, su papá.
Pablo era el menor de cuatro hermanos. Los tres varones pasaron por el Club Juan XXIII, donde el mismo Antonio trabaja como coordinador de las inferiores y es ayudante de campo del director técnico de la primera. "Jugaba en Juan XXII desde los 3 años, era el enganche en la (división) 2004", explicó el hombre.

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