A simple vista era un rutinario control de tránsito. Pero cuando el empleado y
el custodio de una empresa de tarjetas telefónicas se detuvieron ante los conos naranja que
cortaban el paso en Santiago al 500, advirtieron que se trataba de una cuidada puesta en escena
para desvalijarlos. Los dos hombres uniformados como inspectores municipales los abordaron con la
frase acostumbrada: "Papeles, por favor". Pero el simulacro terminó rápido. Sacaron dos armas y se
alzaron con $ 130 mil de recaudación que las víctimas iban a depositar a un banco ubicado a tres
cuadras de allí.
Así lo indicaron fuentes policiales tras escuchar el relato
del empleado, Pablo B., de 21 años, y del custodio que lo acompañaba cuando a las 13.30 de ayer
cayeron en la trampa de dos ladrones con vocación de actores. Los falsos inspectores de tránsito
robaron además los dos celulares que tenía sus víctimas y un revólver calibre 32 que llevaba el
hombre de seguridad. Uno escapó en moto y el otro a pie. Sobre el asfalto dejaron los dos conos
anaranjados que les habían servido de emboscada.
Las víctimas contaron a la policía que minutos antes del
asalto habían salido de la empresa Desarrollo del Litoral S.A., una firma dedicada al reparto de
tarjetas de telefonía celular situada en Urquiza al 1600. Iban en un Fiat tipo utilitario. Pablo,
un empleado que habitualmente realiza trámites bancarios, iba al volante con el custodio como
acompañante. El vigilador trabaja para una empresa de seguridad contratada por esa compañía y no
llevaba uniforme ni distintivos.
Hacia el banco. Según la policía, los empleados hicieron el recorrido habitual
rumbo al banco Río de Córdoba y Santiago para depositar el dinero.
Al llegar a Santiago al 500, a 30 metros del cruce con
Urquiza, se toparon con el control vehicular que realizaban dos inspectores municipales. Uno tenía
una campera con tiras refractarias, el otro un chaleco naranja en forma de cruz. Le hicieron señas
y el Fiat se detuvo.
Con las víctimas a su alcance, los ladrones siguieron con
la farsa: "Papeles, por favor", pidió uno de ellos. Tras ello desenfundaron armas que, según las
fuentes, serían 9 milímetros. Despojaron a Pablo de sus celulares, al custodio de su arma y se
llevaron el dinero que estaba en un bolso negro.
Según la denuncia de los empleados en la comisaría 7ª, uno
se fue en una moto por Urquiza. El otro se alejó corriendo. Los vecinos dijeron que la moto sería
amarilla y se sospecha que participó una tercera persona. En el lugar quedaron los conos, que
fueron secuestrados por la policía. Anoche, mientras las víctimas trataban de reconocer a los
impostores en álbumes de la seccional, dos socios de la firma rehusaron hablar con este diario
sobre el robo, que no sería el primero que sufren.
Fuentes del caso revelaron que sin duda los ladrones conocían el movimiento
de las víctimas, quienes realizaban ese recorrido a diario. Y que antes de la llegada del Fiat, al
parecer, no se atrevieron a frenar a otros vehículos.