Si bien Pachelo, quien tiene 46 años, cree que saldrá absuelto por ese crimen por el cual también son juzgados los ex vigiladores del barrio cerrado Carmel de Pilar José Ortiz y Norberto Glennon, no tiene la misma expectativa en cuanto a los robos a countries que se le imputan. “A mi me van a dar muchos años por los robos, por los medios, por la gente, va a ser una condena ejemplificadora”, dijo el acusado sobre la decisión que él entiende tomarán los jueces Federico Ecke, Osvaldo Rossi y Esteban Andrejin.
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“En 2017 de guita estaba normal, estaba bien, y ahí es cuando me imputan por el asesinato. Aparece Ribas y me dice que la defensa cuesta tanta plata. Le dije que no tenía esa plata y pensé de dónde la saco”, contó. “Dije... ¿qué es lo más fácil que sé hacer? Entrar a un country. Sé cómo se manejan por dentro y cualquiera que vive ahí tiene 50, 60 o 100 mil dólares en la caja fuerte y que no se le mueve una aguja”, manifestó. Y acto seguido, aclaró: “Yo no le robo a un jubilado los ahorros de toda su vida ni le pongo una pistola en la cabeza”.
Hijo de una ama de casa de una familia acomodada y de un hombre que los dejó para formar otra familia cuando él tenía seis meses, Pachelo confesó que desde chico fue rebelde, que pasó una infancia y una adolescencia complicada por su situación familiar y destacó que desde 2007 a 2017 no tuvo antecedentes penales, omitiendo que en 2015 fue arrestado por comercialización de drogas en una fiesta electrónica en una casa de la localidad bonaerense de General Rodríguez, hecho por el que fue condenado a una pena en suspenso.
“Mis hijos no me preguntan el por qué de los robos, creo que lo tienen naturalizado”, dijo al referirse a los jóvenes fruto del matrimonio que tuvo con Inés Dávalos Cornejo, de quien ya está separado. “El mayor me dice que cada uno paga las consecuencias de lo que hace y yo las estoy pagando hace cinco años”. También aseguró que de no ser por las causas que tiene, “hoy tendría cinco o seis millones de dólares, tranquilamente” y no viviría en la Argentina, sino que “estaría en Portugal, Madrid o Barcelona”.
Una vida “turbulenta”
En varios tramos de la entrevista Pachelo se remontó a sus primeros años de vida y a la relación con sus padres, ambos fallecidos. “Fue todo turbulento”, aseguró. Su madre, Silvian Ryan, murió al arrojarse desde una ventana en 2003 cuando él ya estaba en la mira de la Justicia por el caso García Belsunce.
“Mamá, pobre, nunca volvió a formar pareja. Iba a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, depresiva total, enferma psiquiátrica, medicada... por eso cuando yo le digo que se tire por la ventana, porque cada 15 días me decía dame bola que me voy a tirar, era una joda”, manifestó. En tanto su padre, Roberto Pachelo, murió de un tiro en la cabeza en 1996 y si bien el caso se investigó inicialmente como suicidio, ahora la Justicia investigará si su hijo Nicolás fue quien lo mató. “Los dos hicieron un desastre, no les importó nada las familias”, consideró Pachelo, quien agregó que su papá “consiguió lo que buscaba: un nivel social alto” al unirse a su madre “de clase alta de Pilar” con el “objetivo de escalar económicamente”.
“Yo con mi papá iba los fines de semana al (country) Tortugas a una casa de 700 metros cubiertos, con 10 habitaciones y 10 baños y luego vivía en un departamento chico porque un tío estafó a mi abuelo materno y nos quedamos sin nada”, contó.
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En referencia al juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, el acusado criticó los titulares de los medios de comunicación que lo acusan, a su criterio, impulsados por los golpes de la fiscalía, aunque consideró que “el encubrimiento de la familia (de la víctima) no se lo come nadie”. Vale recordar que en un primer momento por el homicidio fue juzgado y condenado el esposo de la víctima Carlos Carrascosa, quien tras pasar seis años tras las rejas (de junio de 2009 a febrero de 2015) finalmente fue absuelto en diciembre de 2016.
En tanto, el 18 de mayo de 2011 empezó el juicio por “encubrimiento calificado” del crimen y tuvo en el banquillo de los acusados a los después condenados Guillermo Bártoli (cuñado de María Marta); Juan Carlos “John” Hurtig (hermanastro de la mujer); Horacio García Belsunce (hermano de la víctima); Sergio Binello (vecino del country); y Beatriz Michelini (masajista de María Marta); y Juan Ramón Gauvry Gordon (el primer médico que atendió a la víctima). Luego fueron sobreseídos en segunda instancia.
Días de prisión
En una celda compartida, con una rutina diaria de ejercicios, analizando detalladamente las causas en la que está imputado, Nicolás Pachelo pasa sus días en la Unidad 9 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en La Plata, detenido como acusado del crimen de María Marta García Belsunce y una serie de robos a countries entre 2017 y 2018.
En esa prisión comparte una celda con otros dos internos y distribuye gran parte de su día entre el deporte y la lectura de la causa. “Hago ejercicios, juego al rugby, corro 40 minutos por día, hago pesas”, dijo Pachelo y aseguró que “se adaptó” a vivir entre personas detenidas o condenadas por distintos delitos.
Si bien está alojado con el resto de la población carcelaria, “con chorros y no evangelistas”, aclara que “nunca tuvo problemas”. “Hay pibes que mataron policías, que hicieron robos, entraderas. Saben que no soy ningún pelotudo, aunque también saben que no soy como ellos. Yo me adapté, pero te sacan la ficha”, explicó.
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Pachelo contó que desde los 12 años se crió prácticamente en la calle: “En avenida Del Libertador, pero en la calle. Fui skater, paseador de perros y me juntaba con los vagos de Caballito, de Villa Lugano”. Hoy, a sus 46, ya estuvo alojado en la Unidad 23 de Florencio Varela donde realizó distintos cursos, entre ellos de economía social, de carpintería, de reparación de computadoras y computación. Hoy lamenta haber perdido el presentismo de las clases de periodismo que tomaba, ya que coinciden con las jornadas del juicio.
Lectura diaria
“Estoy con la causa todo el día. Anoto, leo, tengo tres cuerpos del expediente en mi celda para saber en qué momento aparezco en todo ésto”, dijo Pachelo. Y añadió que también ve videos de entrevistas sobre el caso y leyendo la novela “El jugador”, de Fiódor Dostoievski.
Los días que concurre a las audiencias del juicio, Pachelo se despierta a las tres de la mañana, lo trasladan desde la Unidad 9 hasta el penal de Olmos y desde allí un móvil del SPB completa los 84 kilómetros hasta los tribunales de San Isidro.
Pachelo contó también que sólo lo visita la mujer con la que está en pareja desde hace ocho años y que fue él quien le pidió a sus hijos que no vayan para “no exponerlos” al ambiente carcelario. “No quiero que mi gente se exponga a cosas como que la desvistan. Quizás estás tomando un mate y al lado entran a los tiros porque a un loco se le dio por golpear a su mujer, cosas que pasan en la cárcel...”, contó.
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Nicolás Pachelo es padre de tres hijos de 26, 23 y 22 años, producto de su matrimonio con Inés Dávalos Cornejo, a quien conoció a los 19 años cuando ella era tenía 17. El ex vecino del country Carmel de Pilar contó que uno de sus hijos sufre “distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad progresiva y terminal, por lo que está postrado en una cama y mueve solamente del cuello para arriba”.
El acusado del crimen de María Marta también recordó que luego de salir de prisión en 2008, tras cumplir pena por distintos robos a casas de allegados y amigos en el ámbito de la Capital Federal, viajó con su familia a China y vivió cuatro meses allí para que su hijo fuera sometido a un tratamiento de células madres. “Nos dijeron que tenía cinco años más de vida. Ahora está viviendo con su madre en un departamento que les compré, así que está teniendo una sobrevida de más de 10 años”, contó Pachelo. Los dos hijos menores no quieren ver a su padre a diferencia del mayor, con quien se contacta por teléfono desde el penal.