Dylan Panuncio tenía 14 años, vivía con su familia en Lima al 2200 y los sábados jugaba al fútbol con sus amigos. El sábado por la tarde, en un hecho que se investiga, terminó muerto de un tiro policial en el cráneo en el puente que cruza por avenida de Circunvalación y Ayacucho, en barrio Molino Blanco. Según un parte de Fiscalía, Dylan habría abordado junto a un cómplice a un policía de civil con el fin de robarle la moto en la que se desplazaba. La consecuencia fue un supuesto enfrentamiento en el que Dylan terminó con un tiro en el cráneo, fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y murió ocho horas después. El agente, Darío C., recibió un tiro en el tórax y recibió el alta médica. El padre de Dylan sostiene que su hijo “era una criatura y no andaba armado”. El homicidio fue uno de los cinco que ocurrieron en la tarde del sábado en no más de cinco horas.
Los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) fueron los primeros en llegar y levantaron trece vainas servidas de la zona del puente donde ocurrió el hecho. Las balas se enviaron a peritar. También se inspeccionaron las cámaras de vigilancia de la zona. Luego el fiscal de Homicidios Adrián Spelta, por estar involucrado en el suceso un agente policial, asignó las medidas de la investigación a la Agencia de Control Policial. El policía herido se recuperaba de las lesiones en su casa.
Según fuente judiciales, alrededor de las 16 del sábado se recibió un llamado al 911avisando de dos heridos por disparos de arma de fuego que estaban tirados en Ayacucho y Circunvalación. Un reporte oficial de Fiscalía consignó que Darío C., un policía que estaba de civil, había sido abordado por al menos dos personas con intenciones de robarle su motocicleta y el agente se defendió. De acuerdo con esa versión se produjo un enfrentamiento con intercambio de disparos. El policía resultó herido en el tórax y Dylan, sindicado como uno de los agresores, en el cráneo. Los dos fueron trasladados al Heca, donde el adolescente murió pasadas las 0.15 del domingo.
La noticia de la muerte del chico llegó a la humilde casa de zona oeste por medio de un amigo de Dylan. Su padre, Iván, de 30 años y que hace unos meses salió de prisión, fue a reconocer el cuerpo al Instituto Médico Legal. El hombre contó a este diario que su hijo “era una criatura”
“Jugaba al fútbol con mi otro hijo de diez años, era un un chico como cualquiera. No andaba armado ni nadie lo había amenazado. A mitad de año fue detenido porque, según la Policía, portaba un arma y lo llevaron a la 15ª”, dijo.
Luego de la detención, el chico —que por su edad no era punible— fue derivado al juzgado de Menores 3 y trasladado al ex Irar: “Me dijeron que no podía estar ahí por que era muy chico e intervino la Secretaría de Niñez. Un día me llamaron y me pidieron los documentos de él, me hicieron firmar un papel y nada más. Yo pensé que me iban a ofrecer algún lugar para tenerlo o un programa para sacarlo de donde estaba”, añadió el padre.
Según Iván, su hijo le habría contado si “tenía amenazas o algo así. Dicen que estaba con un chico y lo encararon al policía, pero yo quiero ver las cámaras de vigilancia, a ver si fue así. ¿Cómo en moto y escapando le va a acertar un tiro en el cráneo?”, se preguntó.
>> Leer más: Dolor en el velorio de Joel Ruiz, el policía que murió tras ser baleado en un allanamiento
De acuerdo con lo que le contó a Iván gente que “vio todo”, luego de que Dylan recibiera el impacto en la zona de arriba del puente la Policía lo dio por muerto y trasladó el cuerpo hasta dejarlo debajo del puente. Allí lo rodearon con una cinta perimetral y esperaron la llegada del fiscal. Iván relató: “Ahí había un montón de gente y los policías no los dejaban pasar para ver a mi hijo porque decían que estaba muerto, hasta que un amigo de él pasó la cinta por arriba, le movió el pie y se dio cuenta que Dylan estaba vivo. Los milicos no lo querían llevar al hospital y los pibes empezaron a tirar piedras hasta que lo llevaron”, contó Iván.
Una vez en el Heca Dylan fue a quirófano pero no resistió la operaciones. “Me dijeron que el tiro todavía estaba en la cabeza y después que no, que había salido. Me cambiaban las cosas a cada rato en el Heca y ahora encima me dicen de la morgue que recién el martes me van a dar el cuerpo”, se quejó el padre. Según contaron vecinos de la familia, “el chico tenía una novia en barrio las Flores y a veces se quedaba allá y el padre lo iba a buscar. Una pena, tan chico”.