Policiales

El colombiano detenido en San Javier contó cómo se armó allí la finca narco

Fabián Antonio Marín Hernández fue apresado junto a tres argentinos el pasado 7 de mayo en una finca rural de Colonia Francesa, a escasos kilómetros de San Javier. La policía encontró 89 kilos de cocaína. Pero de allí salieron 250 kilos de droga incautados en Italia.

Lunes 25 de Mayo de 2009

"La Cosa Nostra resuelve las cosas como los carteles de la droga de Colombia y por eso, si quieren, pueden acabar con mi familia". La frase pertenece a Fabián Antonio Marín Hernández, el ciudadano colombiano que fue detenido el jueves 7 de mayo en una finca rural de Colonia Francesa, a escasos kilómetros de San Javier, junto a tres ciudadanos argentinos. En aquel procedimiento, la policía secuestró 89 kilos de cocaína y determinó que desde allí salió un cargamento de 250 kilos de droga escondidos en troncos de palo borracho ahuecados. Esa carga llegó al puerto italiano de Génova el 29 de abril pasado y permitió que agentes de la Guardia de Finanzas de aquel país desarticularan en Nápoles una banda internacional de narcos liderada por Arturo Luglietto, un hombre de la Camorra que había alquilado la casa del norte provinical donde se estableció una base narco.

Tras ser detenido, el colombiano Marín Hernández declaró ante el juez federal subrogante de Reconquista, Eduardo Valiente, a quien le aportó cuantiosos datos para entender la operación Ambassador por la cual se traficaba cocaína boliviana por una ruta que pasaba por la finca de Colonia Francesa. Ese testimonio quedó asentado en el expediente judicial al cual tuvo acceso el periodista Héctor Galiano, del portal Notife.com.

Fiestas paraguayas. Marín Hernández llegó al norte santafesino el 26 de diciembre de 2008 tras conocer a Arturo Luglietto en Bolivia, donde él estaba de vacaciones. "Lo conocí en Equipetrol, una especie de zona roja de Santa Cruz de la Sierra. Me ofreció venirme a la Argentina a cuidarle un campo y como el comercio no está bueno en Colombia, acepté. Me dijo que iba a cuidar ganado y que él iba a organizar el campo", sostuvo el colombiano cuya familia, esposa y tres hijos, están afincados en Cali.

"Me dijo que iba a cercar el campo, que iba a hacer potreros y corral para ordeñe. Entré al país el 22 de diciembre y al campo llegué el 26. Estuve hasta el 30, cuando Luglietto me llamó para invitarme a pasar fin de año en su residencia de Asunción (Paraguay). Como yo no tenía pasajes, al día siguiente vino a buscarme. Cuando volvíamos, antes de pasar el control de inmigración, me dejó y me dijo que cruzara a pie, que después me vaya en colectivo hasta Asunción y que en una hora nos veíamos en el Shopping del Sol. A la hora aproximada nos vimos y me llevó a su casa, donde estuve varios días hasta que regrese en colectivo, el 9 o 10 de enero, hasta San Javier", reconoció Marín Hernández.

Respecto a su contacto con Luglietto en Paraguay, el colombiano comentó: "Antes de venirme me dijo que (en el campo) había una sustancia enterrada. No me dijo qué cantidad ni el sitio, pero ya me había dado dinero que yo acepté. Me había ofrecido 2 mil dólares por mes, pero cuando llegue al campo solamente me dio mil", detalló el único extranjero detenido en nuestro país por esta causa.

Enterrados.Luglietto "llamaba muy poco, preguntando si estaban bien las cosas. Hasta que el 26 o 27 de abril me llamó desde Italia pidiéndome que me ubicara entrando al campo y en la parte trasera de la casa, a mano izquierda, había 80 paquetes o ladrillos. Me pidió que los sacara, que del día 4 en adelante iban a ir por ellos y que también iban a ir dos muchachos para cortar el pasto y hacer trabajos".

Esos dos muchachos que llegaron a Colonia Francesa son los salteños Sergio Rafael Velarde, un remisero de 33 años, y Heriberto Bamba Santos, un peón de 44, detenidos junto a Marín Hernández y David Sagardoy, quien llegó para buscar la droga en el mismo momento en que se realizaba el allanamiento. "El 4 de mayo desenterré los paquetes y los alisté. Cuando me llamó Luglietto no me dijo quién llegaba por ellos, ni en que carro, ni color ni modelo, solamente me especificó que se iba a presentar un señor y que apenas me diera las referencias se lo entregara. Yo pensaba entregar eso e irme porque cuando él me dijo que estuviera en su campo no me dijo que era por tiempo largo y ya llevaba cuatro meses. No me detalló más cantidad, solamente que iban por 80 ladrillos. Yo busqué con la pala en varios sitios hasta que halle las bolsas y esperé hasta anoche, que llegó la policía", contó pormenorizadamente el colombiano sus acciones previas al allanamiento que desbarató a la organización en el norte santafesino.

Respecto a los dos salteños apresados junto a él, Marín Hernández sostuvo: "No tengo más datos de ellos, el italiano sólo me dijo que iban a ir a trabajar. Nunca hablamos de la droga que había ahí y eso que vivíamos todos juntos en la casa. Ellos dijeron que habían llegado a trabajar porque el italiano les había ofrecido buen dinero".

Vínculos. En Italia, Arturo Luglietto había declarado que Marín Hernández era el nexo con un narco colombiano de nombre Alvaro. "Conocí a un señor llamado Alvaro, radicado en Santa Cruz de la Sierra, no sé qué actividad realizaba, me dijo que era comerciante, estuve dos veces con él y también lo conocí a su hijo Jhon. Pero al italiano nunca lo ví con ellos".

En otra parte de su declaración, Marín Hernández admitió que cuando Luglietto le dijo, ya en Colonia Francesa, que el trabajo estaba vinculado al narcotráfico, "sabía que era un delito". Sin embargo, reconoció haber aceptado porque "estoy económicamente mal y le dí mi palabra. En Colombia si usted se compromete a cuidar algo y se pierde, no solamente muero yo, se muere mi familia, porque no me van a creer que me lo robaron o me lo quitaron".

En ese sentido, recordó que "hablando con el italiano en su casa (de Paraguay) me dijo que pertenecía a la Cosa Nostra, o algo así (en realidad Luglietto está vinculado a la Camorra napolitana). Uno escucha, porque nunca he ido a Italia, que tienen la misma fórmula que los carteles colombianos para cobrar las cosas. No tengo miedo por mí sino porque van a ir a acabar con mi familia".

El camionero.Finalmente, Marín Hernández hizo referencia a otros dos hombres: Nani y Cabrito. Del primero dijo que vive en Asunción y que era chofer de Luglietto. "Cuando yo estaba junto a él y tenía que hablar con otra persona lo hacía en guaraní, para que no entienda", recordó. Manejaba un Mercedes Benz 320 azul con patente argentina aunque a veces llegó a San Javier en una camioneta Chevrolet con patente argentina. "Se quedaba una noche, llamaba a una chica, tomaba una cerveza y se iba", contó.

Sobre Cabrito, un cordobés llamado Roberto Carlos, contó que "es un camionero argentino al que conocí el 22 de diciembre cuando llegué a Buenos Aires. El italiano me dijo que era empleado suyo y que lo ayudaba cuando él hacia las exportaciones. El pasó con Nani por San Javier el 24 de marzo en un camión blanco con un contenedor para buscar 220 paquetes", dijo en referencia a los 250 kilos de cocaína que, disimulados en los troncos ahuecados de palo borracho, viajaron en un container hasta Génova. Allí fueron secuestrados el 29 de abril por la Guardia de Finanzas italiana que apresó poco después a Luglietto y a otros seis integrantes de su clan. Los primeros días de mayo, dos agentes italianos (Salvatore Ianicelli y Marco Copisco) llegaron a la Argentina y junto a la ex Drogas Peligrosas de la provincia desbarataron la pata local de la organización.

Saga

Desde el viernes 8 de mayo, LaCapital viene publicando una serie de notas sobre el operativo Ambassador que permitió desbaratar la base narco montada en Colonia Francesa, a pocos kilómetros de San Javier. Se puede acceder a ellas a través de la búsqueda avanzada de la página web del diario: www.lacapital.com.ar

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