“Si los investigadores trabajan rápido y bien este robo se esclarece en tres o cuatro días”. La afirmación corresponde a un empresario vinculado al transporte de caudales que dialogó con La Capital tras el millonario atraco que la noche del lunes cometió una banda integrada por entre 5 y 7 personas en el depósito de la firma Brink’s, ubicado en Presidente Roca 2719, de donde se llevaron 13 sacas que habían quedado en una oficina y contenían 43,5 millones de pesos en efectivo de acuerdo a lo informado por fuentes de la pesquisa y la fiscalía.
En tanto, ayer a la tarde en un camino rural cercano al cruce de las rutas A-012 y 18, en jurisdicción de Villa Amelia, la policía encontró tres autos totalmente incendiados cuyas marcas y modelos serían similares a los usados por la banda para escapar del lugar del atraco. Al respecto, fuentes policiales dijeron que al menos dos de esos vehículos tenían sus patentes cambiadas y por los números de motores se supo que habían sido robados en los últimos meses de 2020.
El cinematográfico hecho se desarrolló entre las 21.30 del lunes y los primeros minutos del martes pasado cuando dos maleantes que cubrían sus rostros con barbijos y utilizaban gorras con viseras ingresaron a una casa lindera al depósito de la transportadora de caudales donde viven dos hermanos jubilados: Guillermo y Oscar. Tras interrumpir la cena de los ocupantes de la vivienda y encerrarlos maniatados en una habitación, se dedicaron durante un par de horas a hacer un boquete de unos 80 centímetros de diámetro en la pared medianera que tiene unos 60 centímetros de espesor.
Aunque habían llegado con tan solo un par de mazas de construcción, una amoladora y un cortafierros, los ladrones hallaron en un taller de los dueños de la vivienda un potente rotomartillo que les agilizó la tarea.
Una vez perforada la pared, a los dos ladrones que entraron primero se les sumaron cinco más que ganaron el interior del garaje de la empresa donde había estacionado tres camiones de caudales. Pero no fue necesario para ellos abrir los blindados en los cuales suponían estaban las sacas en las que se guardaba la recaudación de comercios, supermercados y otros lugares, dinero recogido durante el fin de semana largo de Carnaval.
Cuando accedieron a una oficina en busca de las llaves de los camiones se toparon con 13 sacas depositadas allí porque, supuestamente, “la bóveda estaba colmada y no tenía más espacio”, según el testimonio ante los investigadores de los responsables de la firma. Ese dinero debía ser recontado y preparado en fajos ayer a la mañana para ser depositado a primera hora, cuando los bancos abrieron sus puertas.
En ese sentido, los pesquisas ayer analizaban las filmaciones de las cámaras de vigilancia que tiene Brink’s en su depósito a fin de poder identificar a los ladrones y recababan datos entre los responsables de la firma para obtener detalles que les permitan esclarecer el episodio.
En los videos se ve casi todo el accionar de la banda, incluso cuando escapan por el mismo agujero de la pared perforada para atravesar la casa donde viven los dos hermanos jubilados, quienes tienen un taller que da hacia las vías que corren entre calles Gálvez y Virasoro. Allí los ladrones subieron a dos o tres vehículos que quedaron registrados por algunas cámaras de la zona y que serían los hallados la tarde de ayer en la zona de Villa Amelia: un Renault Kangoo, un Chevrolet Prisma y un Honda CRV. En ese lugar los delincuentes habrían subido a otro vehículo en el cual siguieron el escape, probablemente hacia la provincia de Buenos Aires.
Saltó la alarma
Otro dato con el que cuentan los investigadores es que mientras los ladrones actuaban se disparó una alarma insonora que despabiló a uno de los jefes de seguridad del depósito. Ese hombre, domiciliado en una ciudad ubicada a unos 50 kilómetros al sur de Rosario, alertó a la policía de lo que ocurría y llegó al local una hora después de que los ladrones escaparan. Sin embargo, los vecinos que habían sido reducidos ya se habían liberado de los precintos con los que los maniataron y salieron a la calle donde pararon un taxi y le pidieron al chofer que alerte al 911 porque a ellos les habían robado todos los celulares.
Así las cosas, cuando la gente de Brink’s llegó al local la policía ya estaba en el lugar y el gabinete criminalístico había puesto manos a la obra para levantar huellas, escuchar testimonios y dar parte al fiscal de Flagrancia Rodrigo Urruticoechea, quien ayer pasó el legajo a su par Juliana González, de la Unidad de Investigación y Juicio.
>> Leer más: El perfil de una empresa burlada en su propia seguridad
“Poco a poco estamos sumando elementos para esclarecer el caso”, confió a La Capital uno de los pesquisas que trabaja en la investigación y que no duda de que “el golpe fue entregado por alguien que conoce muy bien los movimientos de ese depósito”. En ese sentido, fuentes anónimas arrojaron el dato de que “hace unos siete meses un empleado de Brink’s que trabajaba en la tesorería fue descubierto cuando trataba de robar una saca y fue despedido. Quizás los investigadores no deberían dejar de lado ese dato para esclarecer el episodio”.
Saber de qué se habla
“Ese depósito cuenta o contaba al menos con todas las medidas de seguridad necesarias para que funcione una transportadora de caudales. Primero la ocupó la firma Inros y luego la empresa Maco hasta que fue vendida a Brink’s”, explicó un empresario del rubro.
También explicó que “todas las transportadoras están obligadas a tener un seguro de resguardo en una compañía internacional que fiscaliza sus instalaciones anualmente. Los inspectores revisan cada lugar y sugieren modificaciones u obligan a realizar cambios en aquellos aspectos que crean necesario. Pero en este caso sabemos que Brink’s se mudará en los próximos meses a un nuevo depósito en Sarmiento al 3000 y quizás por eso dejaron de lado algunos factores de la seguridad del lugar para poner atención sobre el nuevo local”, amplió el empresario.
En ese sentido, le llamó la atención que “al romper la medianera no se haya disparado la alarma porque las paredes cuentan o deben contar obligadamente con sensores antisísmicos”, aunque luego se supo que sí se disparó una alarma insonora. Y agregó que “es llamativo que no haya estado alguna persona de seguridad que a veces está armada y sino con un botón antipánico que alerta inmediatamente a la policía y a los responsables de la planta”.
Teniendo en cuenta todo eso y la libertad con la que los ladrones se movieron para llevarse las 13 sacas que estaban en una oficina, el empresario consultado coincidió con los pesquisas en que “no caben dudas de que fue un robo entregado por alguien que trabaja adentro de la misma firma y conoce cada uno de los movimientos del lugar. Es un robo muy burdo”.
Otro de los ítems que tuvo en cuenta el empresario es que en los depósitos como el de Brinks’s existen bóvedas que deberían ser inexpungables porque se abren con un mecanismo similar a la de los bancos. “Hay un lugar que es la prebóveda a la que acceden determinados empleados y un buche por el cual se depositan las sacas y que se abre con claves que van variando permanentemente y no están al alcance de todos. Incluso, por seguridad, hay varias personas que tienen claves y el dúo que va abriendo ese buche se va alternando por lo cual es difícil que haya un complot porque deberían participar dos o más personas y en este caso los ladrones ni se acercaron a la bóveda”.