Andrés Sosa, imputado judicialmente del asesinato de Gabriela Núñez, se abstuvo de declarar anoche en Tribunales y minutos después fue derivado al médico forense porque entró en una crisis emocional en su paso por el juzgado.

Andrés Sosa, imputado judicialmente del asesinato de Gabriela Núñez, se abstuvo de declarar anoche en Tribunales y minutos después fue derivado al médico forense porque entró en una crisis emocional en su paso por el juzgado.
El estudiante de ciencias económicas, de 23 años, llegó a las 19.30 de anoche al despacho de la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, quien está a cargo de la investigación del homicidio de la chica, ocurrido el martes a la noche en Sucre al 1100. Y tras el examen fue conducido nuevamente a su lugar de detención, la seccional 6ª de San Luis al 3200.
Un perro tras el arma. Mientras tanto, los investigadores policiales no podían hallar el arma homicida, que sería un revólver de calibre 32 o 38. En una declaración preliminar ante la policía, Sosa había contado que no tuvo intenciones de matar a Gabriela, sino de asustarla. También declaró que había arrojado el arma en una zona cercana a la localidad de Oliveros. Los efectivos realizaron rastrillajes en diferentes sectores con un radio de 5 kilómetros a la ronda sin resultados positivos.
Una fuente del caso señaló que las tareas de búsqueda se reanudarán hoy a la mañana con la ayuda de perro especialmente entrenado para seguir rastros de ese tipo. Con relación al arma, los investigadores indicaron que Sosa no cuenta con ninguna documentación que acredite oficialmente que es portador o usuario de armas de fuego. En su declaración policial, el estudiante universitario dijo que la había encontrado, sin dar precisiones.
Sosa, quien se entregó ante la policía horas después del crimen, llegó al juzgado de Rodenas a las 19.30 para prestar declaración indagatoria. Cuando la medida procesal se iniciaba y le informaron los derechos que le asistían como persona imputada de un delito, el joven dijo que se iba abstener. Enseguida se quebró en una crisis emocional. "Se puso a llorar como un pibe", describió una fuente de la causa. Ante ese cuadro, los abogados defensores José Luis Vázquez y Paul Krupnik, solicitaron que el muchacho sea examinado por un médico forense.
Al médico. Esa petición fue aceptada por la jueza, quien tras completar los trámites de rigor fue conducido al médico. "La intención de la defensa es que Sosa declare. Lo que pasa es que en el estado anímico, diría errático, en el que llegó no podía hacerlo. Por eso pedimos que lo viera un forense y que dictamine si está en condiciones de declarar", dijo a este diario Vázquez.
Vázquez se incorporó ayer a la defensa técnica del muchacho acusado. Es un abogado con experiencia como funcionario judicial: se desempeñó como fiscal en los ámbitos federal y provincial.
Rodenas dijo anoche a La Capital que Sosa se abstuvo de declarar. "Lo único que puedo decir es que se levantó la incomunicación y que se pidieron varias medidas", agregó la magistrada.
Los abogados evaluaban pedir la nulidad del testimonio policial de Andrés. La jueza Rodenas afirmó ayer que más allá de ese eventual planteo, los dichos en sede policial se toman como un indicio en el marco de otras pruebas que ya obran en la causa: teléfonos celulares y dichos de testigos, entre ellos.
El ataque. Gabriela Núñez, de 16 años, fue asesinada el martes cerca de las 20 en Sucre al 1100. Fuentes policiales indicaron que Sosa la habría interceptado a la salida de una clase de inglés del instituto Oxford y que tras un forcejeo le efectuó un tiro en la cabeza, detrás de una oreja. La chica murió en el acto. El presunto homicida se entregó horas después en la seccional 30ª, donde trabaja un primo. Luego fue llevado a la 6ª.
La chica fue sepultada ayer a mediodía en el cementerio La Piedad. Ernesto y Mirta, los papás, sostuvieron ayer que no creían en la declaración atribuida a Sosa sobre ausencia de intenciones de matar. Y lo aludieron a él describiéndolo como un cínico. "Cuando el martes a la noche le preguntamos dónde estaba mi hija, me respondió que no lo sabía. Me dijo «Mirta, no sé dónde está Gabriela» y resulta que la había matado media hora antes", contó la mujer poco antes de que se iniciara el cortejo fúnebre.
Los padres de la chica asesinada desconfiaron en forma terminante de la versión que habría brindado Sosa en una primera declaración policial. "Una persona violenta como es él bajó de un auto con un arma. No creo que baje a amenazar a alguien", manifestó Ernesto a Canal 3.
"La persona que se le escapó un tiro y mató a mi hija, no puede estar a las 9 de la noche en mi casa diciéndole a mi esposa «Yo estoy con vos». No se le pudo haber escapado el tiro porque esa persona preparó todo", replicó Ernesto.
Mirta, por su parte, y ahogada en sollozos, afirmó: "Yo no le creo. Fue un cínico que fue a mi casa después de haber matado a mi hija para decirme yo estoy con usted, no estoy con su hija. Las chicas del colegio nos decían que hacía un día que la estaba amenazando, las intimidó a todas las chicas del colegio. Siempre la interceptaba a Gabriela en algún lugar. Es un loco".
Marcha. Familiares y amigos de Gabriela Núñez, la chica de 16 años asesinada el martes pasado, realizarán hoy a partir de las 18.30 una marcha en reclamo de justicia. El punto de encuentro y partida será la casa de la muchacha, Carranza 1247. La caminata culminará frente a la casa del único sospechoso del crimen, a unas diez cuadra de allí.




Por Gustavo Conti